domingo, noviembre 30, 2014

La condición de las ciencias políticas y la importancia de la perspectiva crítica en el estudio del poder y la política


Para entrar al tema de análisis primeramente me permito hacer una distinción entre Ciencia Política, Ciencias Políticas y Teoría Política.
En la comunidad académica se hace una distinción entre la ciencia política y las ciencias políticas; mientras que la ciencia política hace un análisis del poder y la política y son estos en verdad su objeto de estudio, lo hacen desde una perspectiva cerrada, unidimensional, unidisciplinaria, donde subsisten distintos enfoques teóricos (teoría política) para explicar el mismo fenómeno, de esa manera podemos identificar la teoría de las élites, teoría de las organizaciones, teoría de la acción colectiva, teoría de los sistemas, teoría institucional y neo institucional, teoría del estado, teoría de los partidos políticos y un sinfín de otros enfoques que proporcionan una visión distinta del poder y la política, sin embargo todos estos enfoques teóricos tienen un rasgo distintivo y es la de ser positivistas, es decir, tratan de aislar al sujeto que conoce del objeto de análisis, cuando en realidad en las Ciencias Sociales el sujeto que conoce forma parte de la misma realidad que trata de conocer.
Algunos consideran a Maquiavelo padre de la Ciencia Política aunque otros señalan una refundación de esta disciplina en el siglo XX entre cuyos refundadores se encuentran Geovanni Sartori, Stein Rokkan, Juan Linz, Mattei Dogan, Hans Daalder, Eric Allardt, S. N. Eisenstadt y otros. (Sartori, 2005: 9). Sin embargo será Sartori precisamente el principal crítico de la evolución de la Ciencia Política dominante, pues cuestiona que ésta no ha conseguido crear un fundamento metodológico riguroso. De hecho en términos de metodología lo que ha creado la Ciencia Política son más estudios que “tratan sobre técnicas de investigación y procesamiento estadístico” que “no tienen casi nada que ver con el “método del logos”, con el método del pensamiento”, derivado de ello “tenemos una ciencia deprimente que carece de método lógico y, de hecho, ignora la lógica pura y simple.” (Sartori, 2005: 11).
Si bien la ciencia política se refundó en el siglo XX, las teorías políticas han existido desde tiempo atrás. Por Teoría Política entiendo un campo doctrinario de estudios que en base a unas premisas básicas, se proponen estudiar el poder y la política, más arriba he mencionado algunas teorías importantes. La característica de estas teorías es que estudian el poder y la política desde distintas visiones pero basadas en su gran mayoría por un enfoque tradicional anclado en el positivismo. El rasgo característico de este tipo de teorías políticas consiste en ser comprensibles y entendibles en sí mismos “con independencia de la totalidad que los integra y por fuera de la cual no adquieren su significado y función” (Borón, 2014:186).
Por otro lado, las Ciencias Políticas son aquellas ciencias disciplinares que en algún aspecto de su campo de estudios abordan el tema del poder y la política y en ese sentido son multidimensionales, multidisciplinares, donde subsisten distintas ciencias enfocadas al estudio del poder y la política como la Ciencia Política misma, la Filosofía Política, la Teoría Política, la Sociología Política, la Economía Política, el Derecho Político, la Historia Política, la Antropología Política, la Psicología Política, la Geografía Política, Ética Política, Estética Política, Ecología Política, Axiología Política, entre otras ciencias (Duharte Díaz, 2006). La característica de las ciencias políticas es que su método de estudio es variable, algunas utilizan el positivismo, otros la fenomenología y podemos encontrar también la influencia del método del materialismo histórico, el método comparado, entre otros. Cada ciencia aborda aspectos importantes del poder y la política que se deben tomar en cuenta para entender el fenómeno en su totalidad, de ahí la multidisciplinariedad de las Ciencias Políticas y su importancia para entender el sistema como un todo integrado.
Un parteaguas en el estudio del poder y la política será el análisis marxista. De hecho será Marx, a través del materialismo histórico el que buscará estudiar el poder y la política desde el punto de vista de la totalidad, “la perspectiva totalizadora del marxismo y su exigencia de traspasar las estériles fronteras disciplinarias en pos de un saber unitario e integrado, que articule en un solo cuerpo teórico la visión de las distintas ciencias sociales, encierran la promesa de una comprensión más acabada de la problemática política de la escena contemporánea.” (Borón, 2014:188).
Para Marx, una visión parcial de la realidad conlleva la debilidad de explicar la apariencia y no la esencia de los fenómenos y de hecho eso servirá para justificar el statu quo con la que una clase se pretende conservar en el poder, de ahí su crítica demoledora a la explicación parcial de los principales teóricos de su tiempo. Ahí donde la mayoría de los pensadores veía un aumento de la libertad, igualdad y libertad, Marx veía en cambio un sistema explotador del hombre por el hombre, ahí donde veían los pensadores de su tiempo un sistema social ahistórico, Marx en cambio veía los fenómenos como procesos cambiantes de acuerdo a las condiciones materiales de cada época. El materialismo histórico fue el motor de sus investigaciones y descubrimientos de las leyes que rigen este sistema capitalista particular y su proceso de desarrollo que aun hoy en día podemos observar.
Será precisamente retomando el método del materialismo histórico de Carlos Marx y los descubrimientos de Edmund Freud en el campo de la psicología que surgirá la escuela crítica o escuela de Frankfurt como una respuesta a las teorías políticas tradicionales que trataban de justificar el sistema capitalista. Retomando la onceava tesis sobre Feuerbach de Marx, ellos planteaban la necesidad de una ciencia transformadora, es decir, que no solo sirviera para concocer la realidad y tomar consciencia sobre el funcionamiento del capitalismo, sino que esa teoría sirviera para fomentar una práctica transformadora de esa realidad injusta.  (Osorio, 2007), (Aguiló Bonet, 2009), (Muñoz, 2009), (López de Lizaga, 2005), (Leyva, 1999), (García Menéndez, 2014), (Frankenberg, 2011), (Carretero, 2006).
Concretamente puedo encontrar tres momentos históricos de la Teoría Crítica, se podría decir que tres generaciones, en el primer momento podemos ubicar a autores como Adorno, Marcuse, Horkheimer, Benjamin Walker, Fromm, entre otros, la segunda por Neumann y Kirchheimer y la influencia de la teoría discursiva de Habermas (Frankenberg, 2011), y la tercera puedo ubicar a todas aquellas personalidades que buscan realizar aportes a través de una crítica del sistema, ya no necesariamente desde un punto de vista del marxismo, entre aquellos intelectuales podemos ubicar a Boaventura de Sousa Santos creador de una teoría que sistematiza y va mas allá de la teoría liberal clásica y los planteamientos centrales de Foucault (Aguiló Bonet, 2009).
A todos los pensadores de la teoría crítica se les encuentra en común no aceptar la teoría tradicional dominante que busca justificar el orden existente, son más bien intelectuales que buscan alternativas teóricas de lo “aún no real” (Muñoz, 2009), con ánimo de hacer un mundo mejor a través de la emancipación y la utópia de los oprimidos (Aguiló Bonet, 2009).
Sin embargo, entre los pensadores críticos tambien hay profundas diferencias, para López de Lizaga, “la Escuela de Frankfurt es una escuela sin maestros ni discípulos, o una escuela en la que cada generación ha llevado a cabo una ruptura con la anterior.” (López de Lizaga, 2005: 12). De esa manera, mientras que el análisis de Adorno cuestiona la concepción de la racionalidad en la modernidad como una razón instrumental que lo lleva a concluir que racionalización es equivalente a dominación y por lo tanto como alternativa propone el concepto de mímesis como una alternativa emancipadora desarrollados fundamentalmente en el arte y la filosofía y apartándose de la ciencia. Para Habermas, por el contrario, la racionalidad es algo más amplio que para Adorno y para desarrollarla divide la racionalidad en dos partes, la racionalidad instrumental que cuestiona Adorno y la racionalidad comunicativa. Para Habermas, si la racioalidad nos ha condudido a un mundo de dominación y violencia se debe a que la modernidad ha desarrollado una racionalidad unilateral, en la que ha prevalecido la racionalidad instrumental sobre la comunicativa, debiendo pues, para emanciparnos, desarrollar una racionalidad bidimencional, es decir tanto la racionalidad instrumental como de la racionalidad comunicativa (López de Lizaga, 2005).
En el caso de la tercera generación y concretamente en el estudio de Boaventura de Sousa, él toma en cuenta lo que la racionalidad ha desarrollado de sí a través del devenir, tanto desde la perspectiva tradicional a través del análisis del liberalismo clásico como de un autor alternativo como Foucault para ubicar seis tipos de dominación en los que se debe tomar conciencia para transformar este mundo injusto en un mundo mas justo donde impere la libertad, la igualdad y la solidaridad (Aguiló Bonet, 2009).
Finalmente, como lo señala Blanca Muñoz, “la necesidad de la Teoría Crítica es tan ineludible en el presente como en el pasado, especialmente porque los fenómenos (injusticia, dominación, poder de las industrias culturales, pseudocultura…) que analizaron siguen tan vigentes, e incluso más que entonces, sólo que ahora el poder ha desplegado un cinismo más difícil e ideológico para ser desenmascarado. Tal desenmascaramiento se convierte en nuestra auténtica responsabilidad hacia nuestro tiempo presente.” (Muñoz, 2009:161). Se debe conocer para tranformar la realidad, no sólo para contemplarla.

Bibliografía
Aguiló Bonet, A. J. (2009). El Concepto de Poder en la Teoría Política Contrahegemónica de Boaventura de Sousa Santos: Una Aproximación Analítico-Crítica. Nómadas, 1-21.
Borón, A. (30 de Marzo de 2014). Biblioteca Virtual. CLACSO. Obtenido de Biblioteca Virtual. CLACSO: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/marxis/P1C3Boron.pdf
Carretero, A. (2006). Jürgen Habermas y la Primera Teoría Crítica. Encuentros y Desencuentros. Cinta Moebio, 11-26.
Duharte Díaz, E. (2006). Las Ciencias Políticas: Relaciones Interdisciplinares. En E. Duharte Díaz, La Política, miradas cruzadas (págs. 1-36). Habana: Ciencias Sociales.
Frankenberg, G. (2011). Teoría Crítica. Academia, 67-84.
García Menéndez, J. R. (30 de Marzo de 2014). La Teoría Crítica en las Ciencias Sociales: Conocimiento, Racionalidad e Ideología. Obtenido de fisyp.rcc.com: http://fisyp.rcc.com.ar/Garcia%20Menendez.4.4.pdf
Leyva, G. (1999). Max Horkheimer y los Orígenes de la Teoría Crítica. Sociológica, 66-87.
López de Lizaga, J. L. (2005). Walter Benjamín y los Dos Paradigmas de la Teoría Crítica. Nexo. Revista de Filosofía, 11-31.
Muñoz, B. (2009). Actualidad de la Teoría Crítica. Constelaciones. Revista de Teoría Crítica, 160-166.
Osorio, S. N. (2007). La Teoría Crítica de la Sociedad de la Escuela de Frankfurt. Universidad Militar "Nueva Granada", 104-119.

Sartori, G. (2005). ¿Hacia donde va la Ciencia Política? Revista Española de Ciencia Política, 9-13.