La condición de las ciencias políticas y la importancia de la perspectiva crítica en el estudio del poder y la política
Para entrar al tema de análisis
primeramente me permito hacer una distinción entre Ciencia Política, Ciencias
Políticas y Teoría Política.
En la comunidad académica se hace una
distinción entre la ciencia política y las ciencias políticas; mientras que la
ciencia política hace un análisis del poder y la política y son estos en verdad
su objeto de estudio, lo hacen desde una perspectiva cerrada, unidimensional, unidisciplinaria,
donde subsisten distintos enfoques teóricos (teoría política) para explicar el
mismo fenómeno, de esa manera podemos identificar la teoría de las élites,
teoría de las organizaciones, teoría de la acción colectiva, teoría de los
sistemas, teoría institucional y neo institucional, teoría del estado, teoría
de los partidos políticos y un sinfín de otros enfoques que proporcionan una
visión distinta del poder y la política, sin embargo todos estos enfoques
teóricos tienen un rasgo distintivo y es la de ser positivistas, es decir,
tratan de aislar al sujeto que conoce del objeto de análisis, cuando en
realidad en las Ciencias Sociales el sujeto que conoce forma parte de la misma
realidad que trata de conocer.
Algunos consideran a Maquiavelo padre de
la Ciencia Política aunque otros señalan una refundación de esta disciplina en
el siglo XX entre cuyos refundadores se encuentran Geovanni Sartori, Stein
Rokkan, Juan Linz, Mattei Dogan, Hans Daalder, Eric Allardt, S. N. Eisenstadt y
otros. (Sartori, 2005: 9). Sin embargo
será Sartori precisamente el principal crítico de la evolución de la Ciencia
Política dominante, pues cuestiona que ésta no ha conseguido crear un
fundamento metodológico riguroso. De hecho en términos de metodología lo que ha
creado la Ciencia Política son más estudios que “tratan sobre técnicas de
investigación y procesamiento estadístico” que “no tienen casi nada que ver con
el “método del logos”, con el método del pensamiento”, derivado de ello “tenemos
una ciencia deprimente que carece de método lógico y, de hecho, ignora la
lógica pura y simple.” (Sartori, 2005: 11).
Si bien la ciencia
política se refundó en el siglo XX, las teorías políticas han existido desde
tiempo atrás. Por Teoría Política entiendo un campo doctrinario de estudios que
en base a unas premisas básicas, se proponen estudiar el poder y la política,
más arriba he mencionado algunas teorías importantes. La característica de
estas teorías es que estudian el poder y la política desde distintas visiones
pero basadas en su gran mayoría por un enfoque tradicional anclado en el
positivismo. El rasgo característico de este tipo de teorías políticas consiste
en ser comprensibles y entendibles en sí mismos “con independencia de la
totalidad que los integra y por fuera de la cual no adquieren su significado y
función” (Borón, 2014:186).
Por
otro lado, las Ciencias Políticas son aquellas ciencias disciplinares que en
algún aspecto de su campo de estudios abordan el tema del poder y la política y
en ese sentido son multidimensionales, multidisciplinares, donde subsisten
distintas ciencias enfocadas al estudio del poder y la política como la Ciencia
Política misma, la Filosofía Política, la Teoría Política, la Sociología
Política, la Economía Política, el Derecho Político, la Historia Política, la
Antropología Política, la Psicología Política, la Geografía Política, Ética
Política, Estética Política, Ecología Política, Axiología Política, entre otras
ciencias (Duharte Díaz, 2006). La
característica de las ciencias políticas es que su método de estudio es
variable, algunas utilizan el positivismo, otros la fenomenología y podemos
encontrar también la influencia del método del materialismo histórico, el
método comparado, entre otros. Cada ciencia
aborda aspectos importantes del poder y la política que se deben tomar en
cuenta para entender el fenómeno en su totalidad, de ahí la
multidisciplinariedad de las Ciencias Políticas y su importancia para entender
el sistema como un todo integrado.
Un parteaguas en el estudio
del poder y la política será el análisis marxista. De hecho será Marx, a través
del materialismo histórico el que buscará estudiar el poder y la política desde
el punto de vista de la totalidad, “la perspectiva
totalizadora del marxismo y su exigencia de traspasar las estériles fronteras
disciplinarias en pos de un saber unitario e integrado, que articule en un solo
cuerpo teórico la visión de las distintas ciencias sociales, encierran la
promesa de una comprensión más acabada de la problemática política de la escena
contemporánea.” (Borón, 2014:188).
Para Marx, una visión
parcial de la realidad conlleva la debilidad de explicar la apariencia y no la
esencia de los fenómenos y de hecho eso servirá para justificar el statu quo con la que una clase se pretende
conservar en el poder, de ahí su crítica demoledora a la explicación parcial de
los principales teóricos de su tiempo. Ahí donde la mayoría de los pensadores
veía un aumento de la libertad, igualdad y libertad, Marx veía en cambio un
sistema explotador del hombre por el hombre, ahí donde veían los pensadores de
su tiempo un sistema social ahistórico, Marx en cambio veía los fenómenos como
procesos cambiantes de acuerdo a las condiciones materiales de cada época. El
materialismo histórico fue el motor de sus investigaciones y descubrimientos de
las leyes que rigen este sistema capitalista particular y su proceso de
desarrollo que aun hoy en día podemos observar.
Será precisamente
retomando el método del materialismo histórico de Carlos Marx y los descubrimientos
de Edmund Freud en el campo de la psicología que surgirá la escuela crítica o
escuela de Frankfurt como una respuesta a las teorías políticas tradicionales
que trataban de justificar el sistema capitalista. Retomando la onceava tesis
sobre Feuerbach de Marx, ellos planteaban la necesidad de una ciencia
transformadora, es decir, que no solo sirviera para concocer la realidad y
tomar consciencia sobre el funcionamiento del capitalismo, sino que esa teoría
sirviera para fomentar una práctica transformadora de esa realidad injusta. (Osorio, 2007), (Aguiló Bonet, 2009), (Muñoz,
2009), (López de Lizaga, 2005), (Leyva, 1999), (García Menéndez, 2014),
(Frankenberg, 2011), (Carretero, 2006).
Concretamente puedo
encontrar tres momentos históricos de la Teoría Crítica, se podría decir que
tres generaciones, en el primer momento podemos ubicar a autores como Adorno,
Marcuse, Horkheimer, Benjamin Walker, Fromm, entre otros, la segunda por
Neumann y Kirchheimer y la influencia de la teoría discursiva de Habermas
(Frankenberg, 2011), y la tercera puedo ubicar a todas aquellas personalidades
que buscan realizar aportes a través de una crítica del sistema, ya no
necesariamente desde un punto de vista del marxismo, entre aquellos
intelectuales podemos ubicar a Boaventura de Sousa Santos creador de una teoría
que sistematiza y va mas allá de la teoría liberal clásica y los planteamientos
centrales de Foucault (Aguiló Bonet, 2009).
A todos los pensadores de
la teoría crítica se les encuentra en común no aceptar la teoría tradicional
dominante que busca justificar el orden existente, son más bien intelectuales
que buscan alternativas teóricas de lo “aún no real” (Muñoz, 2009), con ánimo
de hacer un mundo mejor a través de la emancipación y la utópia de los
oprimidos (Aguiló Bonet, 2009).
Sin embargo, entre los
pensadores críticos tambien hay profundas diferencias, para López de Lizaga, “la
Escuela de Frankfurt es una escuela sin maestros ni discípulos, o una escuela
en la que cada generación ha llevado a cabo una ruptura con la anterior.” (López
de Lizaga, 2005: 12). De esa manera, mientras que el análisis de Adorno
cuestiona la concepción de la racionalidad en la modernidad como una razón
instrumental que lo lleva a concluir que racionalización es equivalente a
dominación y por lo tanto como alternativa propone el concepto de mímesis como una alternativa
emancipadora desarrollados fundamentalmente en el arte y la filosofía y apartándose
de la ciencia. Para Habermas, por el contrario, la racionalidad es algo más
amplio que para Adorno y para desarrollarla divide la racionalidad en dos
partes, la racionalidad instrumental que cuestiona Adorno y la racionalidad
comunicativa. Para Habermas, si la racioalidad nos ha condudido a un mundo de
dominación y violencia se debe a que la modernidad ha desarrollado una
racionalidad unilateral, en la que ha prevalecido la racionalidad instrumental
sobre la comunicativa, debiendo pues, para emanciparnos, desarrollar una
racionalidad bidimencional, es decir tanto la racionalidad instrumental como de
la racionalidad comunicativa (López de Lizaga, 2005).
En el caso de la tercera
generación y concretamente en el estudio de Boaventura de Sousa, él toma en
cuenta lo que la racionalidad ha desarrollado de sí a través del devenir, tanto
desde la perspectiva tradicional a través del análisis del liberalismo clásico
como de un autor alternativo como Foucault para ubicar seis tipos de dominación
en los que se debe tomar conciencia para transformar este mundo injusto en un
mundo mas justo donde impere la libertad, la igualdad y la solidaridad (Aguiló
Bonet, 2009).
Finalmente, como lo
señala Blanca Muñoz, “la necesidad de la Teoría Crítica es tan ineludible en el
presente como en el pasado, especialmente porque los fenómenos (injusticia,
dominación, poder de las industrias culturales, pseudocultura…) que analizaron
siguen tan vigentes, e incluso más que entonces, sólo que ahora el poder ha
desplegado un cinismo más difícil e ideológico para ser desenmascarado. Tal
desenmascaramiento se convierte en nuestra auténtica responsabilidad hacia nuestro
tiempo presente.” (Muñoz, 2009:161). Se debe conocer para tranformar la
realidad, no sólo para contemplarla.
Bibliografía
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de Poder en la Teoría Política Contrahegemónica de Boaventura de Sousa Santos:
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Duharte Díaz, E. (2006). Las Ciencias
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García Menéndez, J. R. (30 de Marzo de
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Leyva, G. (1999). Max Horkheimer y los
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López de Lizaga, J. L. (2005). Walter
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Muñoz, B. (2009). Actualidad de la
Teoría Crítica. Constelaciones. Revista de Teoría Crítica, 160-166.
Osorio, S. N. (2007). La Teoría Crítica
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Granada", 104-119.
Sartori, G. (2005). ¿Hacia donde va la
Ciencia Política? Revista Española de Ciencia Política, 9-13.
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