Reseña crítica: El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty
Del autor
Esta reseña crítica parte de una primera
lectura del libro que ha causado revuelo y tenido un impacto internacional
desde su publicación en francés en septiembre de 2013. El tema de interés plasmado
en el libro es el estudio de la desigualdad en el sistema capitalista a partir
de la –nada fácil- reconstrucción de una base de datos agregados, con una
temporalidad de tres siglos respecto a Francia y Reino Unido y de una
temporalidad menor para países como Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia,
Australia, y otros países hoy
considerados ricos y/o emergentes.
Como economista, lo puedo catalogar como
un autor que se ubica en medio de dos corrientes totalmente opuestas, el marxismo
y la corriente neoclásica; una para él demasiada dogmática (Piketty; 448) y
otra pérdida por “su pasión infantil por las matemáticas y las
especulaciones puramente teóricas”
(Piketty; 47). Es partidario de utilizar el concepto de “economía política” y
no de “ciencia económica” en el sentido de lo que se le quiere dar a entender
en los momentos actuales. La noción de economía política es el reconocimiento
de que pertenece a un cuerpo de conocimientos más amplio dentro de las ciencias
sociales y por lo tanto va más relacionada con otras ciencias como la antropología, la sociología, la
historia, la política etc., mientras que para la “ciencia económica” la
economía está más divorciada de las otras ciencias sociales y constantemente se
pierde por “el uso inmoderado de modelos que a menudo no es más que una excusa
para ocupar terreno y disimular la vacuidad de contenido” (Piketty; 448). En
general y por las conclusiones de su estudio respecto a la vuelta del estado,
lo puedo ubicar como partidario de la escuela keynesiana.
A los clásicos, les reprocha y a la vez
les comprende el que no utilizan instrumentación teórica para demostrar sus
aseveraciones muchas de ellas cargadas de prejuicios. Se declara partidario del
método empírico de Kuznets (autor del siglo XX) al que le reconoce ser uno de
los pioneros en el uso de una base de datos para demostrar sus argumentaciones.
Piketty se propuso crear una obra
monumental que explicara la dinámica del capitalismo desde la revolución
industrial hasta nuestros días, por lo que es un analista del largo plazo con
el afán de entender el problema de la desigualdad no por la desigualdad misma,
sino porque la considera como un elemento promotor de un régimen político
oligárquico y una seria amenaza a los valores e instituciones democráticas.
Considero que con el título de su obra
quiere hacer eco de aquella monumental obra de Carlos Marx que tiene el mérito
de descubrir las enormes desigualdades que provoca este sistema de mercado.
Sin embargo Piketty es un crítico de Marx,
aunque le reconoce como un teórico clásico que se hizo la pregunta correcta, la
respuesta que le dio Marx dista de ser satisfactoria.
Entre las muchas diferencias existentes
entre el capital de Marx y el capital del siglo XXI de Piketty, una que
quisiera resaltar es que mientras para Marx, el sistema tiene contradicciones
antagónicas -es decir, que no tienen solución dentro de las relaciones
capitalistas, en el sentido de que la riqueza genera pobreza y desigualdad
social-, para Piketty, el sistema tiene solución al estilo que lo tuvo Keynes
en la década de los 30 del siglo pasado, el papel del estado. Nada más que el
papel que jugó el estado en el siglo XX debe ser diferente al papel que el
estado debe jugar en el siglo XXI. Para Piketty, no se trata de quitarles a los
ricos y darles a los pobres de manera tan explícita. Se trata de modernizarlo,
no de desmantelarlo y quizá aquí se encuentre el debate que Piketty propone,
anteponiendo que el papel del estado es indispensable, habría que darle forma a
través del debate la forma moderna que ese estado debe tener.
Desde mi punto de vista, en ese debate
volverá a tener razón el viejo Marx.
Del marco teórico
El tema de Piketty es el tema de la
desigualdad. De Marx resalta el haber planteado la teoría de la acumulación que
provoca una mayor concentración y centralización del capital y por ende una
mayor desigualdad inherente a la dinámica del desarrollo capitalista, lo que
Piketty denomina “el principio de acumulación infinita” que nos lleva a un
periodo apocalíptico, esta argumentación marxista la confronta con la tesis de
Simon Kuznets que señala que el capitalismo en su desarrollo genera
inexorablemente una disminución de la desigualdad del ingreso y por ende una
mayor prosperidad y felicidad para todos, algo parecido a un cuento de hadas. Entre
ambas visiones diametralmente opuestas, Piketty se ubica en medio de los dos
polos, ni la acumulación es infinita, ni tiene irremediablemente a reducirse
sino que se comporta como un ciclo. Según el mismo muestra en su libro, hasta
antes de 1914, la acumulación y por ende la desigualdad iba en constante
aumento, pero de 1914 a 1970 se suscita una disminución de la desigualdad, en
ese sentido sus estudios se parecen a los resultados de Kuznets. La desigualdad
tendió a caer, pero a partir de la década del 70 se revierte nuevamente y la
acumulación y la desigualdad han mostrado un aumento preocupante.
¿Qué provocó según Kuznets una disminución
de la desigualdad en gran parte del siglo XX (de 1915 a 1970)?: el desarrollo
tecnológico y el aumento del “capital humano”; ¿qué provocó la disminución
según Piketty?: fenómenos coyunturales como la primera y segunda guerra
mundial, la guerra fría, la crisis de 1929 y el avance del socialismo que
alertó a los estados a impulsar una mejor política distributiva.
Entonces deduciendo este argumento de
Piketty, parece que sin decirlo directamente le da la razón a Carlos Marx; la
ley de la acumulación es un proceso constante que genera una alta concentración y centralización de capital
solamente contrarrestada en algunos periodos por coyunturas importantes como
las que marca el propio Piketty, pero no negada pues más tarde que temprano
termina por imponerse la ley irrefutable de la acumulación.
Lo que Piketty no se atreve a declarar
abiertamente es que el único periodo del largo trayecto que él analiza sobre la
desigualdad mundial se debe a factores coyunturales que se suscitaron entre
1915 y 1970 y no a un proceso cíclico como normal como el parece afirmar en su
libro.
Suponiendo que el proceso cíclico de la
desigualdad sucede, sólo se podría corroborar a muy largo plazo, cuando pasen
unos 100 o 200 años o más que muestre esa regularidad que dice tener, sin
embargo es mucho esperar como para quedarse con los brazos cerrados y no hacer
nada al respecto. Y como Piketty mismo lo dice, en términos de pronósticos él se
declara incapaz de predecir el futuro.
Al contrario de Marx, que planteo su
análisis del capital como una herramienta emancipadora de la clase obrera en su
lucha contra la clase capitalista, Piketty señala: “que quede claro: mi
propósito aquí no es abrir un proceso de los trabajadores en contra de los
propietarios, sino más bien a ayudar a
cada uno a tener una mejor perspectiva” (Piketty, 54).
El método utilizado por Piketty va de lo
general a lo particular, comienza con un leve marco conceptual que le permitirá
exponer sus los supuestos de su explicación, se basará en los elementos básicos
de las cuentas nacionales construidas por la macroeconomía desde el siglo
pasado, analizará la relación de desigualdad entre naciones, al interior de una
nación, entre ingresos, entre ingresos del trabajo y entre ingresos del
trabajador, se apoyará no solo de una extensa base de datos, sino de la
literatura y de la historia. En fin es una obra que en efecto invita al debate
donde plantea la pregunta correcta ante estos momentos aciagos que estamos
viviendo.
Estructura del libro
Primera
parte: Ingreso y capital
En la primera parte del libro Piketty
reconoce los conceptos básicos de su análisis. Ingreso, producción, riqueza,
capital, relación capital / ingreso, primera ley fundamental del capitalismo,
distribución, crecimiento.
Menciona que ingreso = producción; a la
vez, el ingreso nacional = producción interna + ingresos netos recibidos del
extranjero, también el ingreso nacional = ingresos del capital (en forma de
beneficios, dividendos, intereses, rentas, regalías, etc.) + ingresos por
trabajo (sueldos, remuneraciones, honorarios, primas, etc.)
En el concepto de capital incluye el
conjunto del capital inmobiliario (inmuebles, casas) utilizado como vivienda y
los capitales financieros y profesionales (edificios, equipos, máquinas,
patentes, tierras, acciones, obligaciones, ganado, oro, recursos naturales,
etc.) utilizados por las empresas privadas y agencias gubernamentales.
Aunque no es lo mismo capital y riqueza,
los tomará como sinónimos como elemento simplificador para el análisis y en ese
sentido la riqueza nacional = riqueza privada + riqueza pública. Según pudo
constatar en la base de datos, la riqueza pública es muy baja en los países desarrollados por
lo que la riqueza privada representa casi la totalidad de la riqueza nacional.
Formalmente la riqueza nacional = capital nacional = capital interno + capital
extranjero neto.
Un elemento que el utilizará durante todo
el libro es la relación capital / ingreso que denota con la letra
griega β y mide el valor del capital total de un país en relación a años de
producto o ingreso nacional. Señala que las disparidades en el ingreso resultan
de la desigualdad en los ingresos del trabajo y de la aun mayor desigualdad en
los ingresos del capital originado a la vez por la enorme concentración de la
riqueza (Piketty, 65).
Un dato importante señalado por el autor
es que el acervo de capital en los países desarrollados se divide en dos partes
aproximadamente iguales al día de hoy: capital inmobiliario y capital
productivo.
Acto seguido el autor anuncia la primera
ley fundamental del capitalismo en la que α = r * β, donde r es la tasa de
rendimiento que históricamente ha oscilado alrededor del 5% sin definir bien que
es lo que determina esa tasa. La fórmula
α = r * β señala que α es la participación de los ingresos del capital en el
ingreso nacional y β es la relación capital / ingreso.
Adelantándome a los capítulos menciona una
segunda ley fundamental del capitalismo donde β = s / g,
válida solamente a largo plazo donde s
es la tasa de ahorro y g la tasa de
crecimiento del ingreso nacional, a la vez g
es la tasa global de crecimiento del ingreso nacional, es decir, la suma de la
tasa de crecimiento del ingreso nacional
por habitante y la tasa de aumento de la población.
Un dato importante que resalta el autor es
que una prioridad para los economistas del siglo XVIII y XIX era la medición
del stock del capital mientras que en el siglo XX la prioridad fue la medición
del flujo del ingreso y solamente a partir de la década de 1990-2000, la
cuantificación de la riqueza volvió a primer plano (Piketty, 72-73).
En términos de la desigualdad mundial,
establece que hay países con un ingreso promedio por habitante que oscila entre
150 y 200 euros mientras otros tienen 20 veces más esa cantidad. Menciona también
que la distribución mundial del ingreso es más desigual que la distribución
mundial de la producción.
Entre los conceptos básicos señalados en
esta primera parte del libro está la denominada ley del crecimiento acumulado
conforme a la cual una tasa de rendimiento anual por algunos puntos
porcentuales, acumulada sobre varias décadas lleva a un muy significativo
incremento del capital inicial (Piketty, 92). Esta ley es muy importante
porque con el 1% de crecimiento anual,
una sociedad se renueva profundamente en el largo plazo y no como realmente se
cree que es un crecimiento raquítico que no hace mover la producción agregada.
Segunda
parte. La dinámica de la relación capital ingreso
En esta parte el autor señala la
metamorfosis del capital en términos de su estructura durante el largo periodo
estudiado, también señala la relación de la vieja Europa con el nuevo mundo y
la relación capital / ingreso a largo plazo.
En los países estudiados se advierte que
la relación capital / ingreso siguió una evolución con una relativa estabilidad
en los siglos XVIII, XIX y principios del siglo XXI y con un cambio importante
en el siglo XX.
Si bien la relación capital / ingreso se
mantuvo constante de manera aproximativa, no así la estructura de capital, pues
en los siglos XVIII y XIX la forma dominante de riqueza era la territorial
mientras que en el siglo XX y principios del XXI es el capital inmobiliario,
industrial y financiero la que predomina sobre la territorial.
El autor hace un análisis de Francia,
Reino Unido, Estados Unidos Canadá y Alemania y toma en cuenta las vicisitudes
de cada uno de esos países a largo plazo.
Se encontró con la complejidad de medir el
capital o la riqueza en aquellos lugares donde existía la esclavitud como en
los Estados Unidos. Pues en esos estadíos tuvo que considerar a la población
esclava como capital, es decir, como un objeto que es susceptible de ser
vendido y comprado. De esa manera mientras en Estados Unidos los esclavos
forman parte de la riqueza en Europa, no se consideraban a los hombres como
esclavos y por lo tanto no se les consideraba como riqueza por lo que la
relación capital / ingreso difería de país a país.
Nuevamente lo que el autor encuentra es
que la relación β difiere dependiendo si se toma un porcentaje de la población
como capital o no.
Entre los países que no contaban con
esclavitud la relación capital / ingreso se mantuvo relativamente estable a
largo plazo, pero no así la estructura, pues esta cambio drásticamente al pasar
a predominar el capital inmobiliario, industrial y financiero sobre el capital
territorial.
El autor señala que el capital o la
riqueza es difícil de medir a corto plazo debido a la volatilidad de los
precios, pero esa dificultad desaparece en el largo plazo pues ha quedado
demostrado que el movimiento de los precios en un periodo demasiado largo se
neutralizan.
Un punto débil que encuentro en el autor
es con respecto a sus rodeos para explicar la determinación de la tasa de
rendimiento, al tratar de explicar cómo se determina r hace alusiones a la teoría de Marx, -desde mi punto de vista
equivocado- y a la noción neoclásica de la productividad marginal del capital
pero no logra explicar de forma consistente como se mide esta tasa.
En la obra de Marx si hay una teoría de la
tasa de rendimiento. Para Marx, el
capital se divide en capital industrial y el comercial, sólo el primero crea
plusvalía pero sin el segundo, esta plusvalía no se puede realizar, por lo que
es indispensable para el ciclo total del capital; por lo tanto los capitales se
van a dividir entre las ramas económicas y el comercio para determinar una
cuota general de ganancia o ganancia media bajo el principio de que a capitales
iguales, ganancias iguales, pero ¿qué papel juega el rendimiento?, el
rendimiento es producto del capital a préstamo que implica la división de la
ganancia media en ganancia del empresario (ganancia del capitalista industrial
y el comercial) + rendimiento (ganancia del capital a préstamo), por lo que el
rendimiento es el pago del servicio de tener capital (en dinero primero, en mercancía
después) por el que el prestamista recibe un título que le da derecho a una
ganancia sin necesidad de trabajar. Ese rendimiento no tiene una tasa natural
pero tiende a oscilar entre cero y el valor
total de la ganancia media. Por lo que su determinación se deberá a la oferta y
la demanda de fondos prestables.
Sin embargo Piketty, tras darle vueltas al
asunto simplemente indica que en promedio la tasa de rendimiento a través de
los siglos oscila alrededor del 4 y 5 por ciento aproximadamente por lo que la
determinación de la tasa de rendimiento no se debe a un estudio teórico, sino a
la base datos estadísticos que maneja.
Tercera
parte: estructura de la desigualdad
En este parte analizará la desigualdad en
la mayor parte de sus vertientes, la desigualdad entre ingresos nacionales,
desigualdad entre ingresos del trabajo, desigualdad entre ingresos del capital,
desigualdad entre ingresos de trabajo y de capital, desigualdad entre el
patrimonio o la riqueza. Esta es una parte medular dentro de su teoría y
demostrará el aumento de la desigualdad a principios del siglo XXI y la
preocupación que esto conlleva.
La primera regularidad que Piketty
encuentra es que la desigualdad respecto al capital siempre es mucho mayor que
la desigualdad respecto al trabajo. De esta manera señala que “la participación
del 10% de las personas que reciben el ingreso del trabajo más elevado suele
ser del orden de 30% de total de los
ingresos del trabajo” (Piketty, 288) mientras que en el caso del ingreso por
capital es superior al 50% e incluso hasta 90%, estos datos se mostraron
constantes en todas las épocas de los países estudiados.
El autor señala que la clase media
patrimonial constituye la principal transformación estructural de la
distribución de la riqueza de los países desarrollados en el siglo XX.
El autor hace énfasis en la desaparición
de las sociedades de rentistas como sociedades dominantes, o aquellas élites
que preponderantemente vivían de la renta de la tierra y en su lugar aparecen
las sociedades de ejecutivos dentro de las clases contemporáneas.
Con respecto a la desigualdad de los
ingresos del trabajo plantea la posibilidad de una carrera entre la educación y
la tecnología en el sentido de que los trabajadores modernos deben estar
cualificados para alcanzar una remuneración mayor, sin embargo toma en cuenta
el papel de las instituciones en la forma en que han buscado o no paliar dichas
desigualdades.
En la actualidad tenemos desde súper
salarios de ejecutivos hasta el salario mínimo que son de una evidencia
abrumadora.
Finalmente en este apartado el autor
analizará la desigualdad en la propiedad del capital, encontrando que existe
una híper concentración patrimonial tanto en Europa como en los Estados Unidos,
el autor señala que en todas las sociedades conocidas y en todas las épocas, la mitad de la población
más pobre en patrimonio no posee sino apenas el 5% de la riqueza total.
Finalmente señala que el aumento de la
desigualdad irá en aumento siempre que r > g y en ese sentido muestra a la
desigualdad como inherente al capitalismo. Según la base de datos la tasa de
rendimiento oscila entre 4 t 5 por ciento y de acuerdo con el crecimiento del
ingreso, el ubica una tasa de 1.5 y 2 por ciento, salvo el periodo excepcional
de 1915 a 1970, donde el crecimiento de los ingresos superaba el de la tasa de
rendimiento y la desigualdad disminuyó.
Salvo este periodo de 1915 a 1979, en
todos los demás periodos la tasa de rendimiento es mayor a la tasa de
crecimiento y eso es lo que está pasando actualmente por lo que puede crearse
las expectativas que en el siglo XXI, la desigualdad aumentará.
Un elemento que complementa lo dicho
anteriormente es el aumento de la desigualdad en los países ricos a partir de
la década del los ochenta del siglo pasado y que han continuado en la primera
década del siglo XXI.
Finalmente señala que de seguir aumentando
la desigualdad en el siglo XX, la gran
acumulación de capital producirá el
surgimiento o la permanencia de una oligarquía poniendo en entre dicho las
instituciones democráticas.
Cuarta
parte: regular el capital en el siglo XXI
Hemos llegado a la parte de las
propuestas, a la vuelta del estado con nuevo rostro y con nuevos retos, no se
trata de repetir errores del pasado, sino de modernizar el quehacer del estado
para conservar las instituciones democráticas.
Piketty se pregunta ¿podemos imaginar para
el siglo XXI algo que trascienda el capitalismo y que sea a la vez más pacífico
y duradero? (Piketty, 519). El autor señala que la institución ideal que
permitiría evitar la desigualdad sería un impuesto mundial y progresivo sobre el
capital. Cosa utópica según el mismo reconoce.
Lo que queda para Piketty es recatar el
papel del gobierno en la producción y distribución de la riqueza y la
construcción de un estado social apropiado para el siglo XXI que garantice
derechos elementales como educación, salud, jubilaciones.
La forma en que el estado puede
proporcionar estos servicios será a través de un impuesto progresivo sobre el
capital.
De los impuestos que históricamente se
cobran están los impuestos al ingreso, los impuestos al consumo, los impuestos
al capital, cotizaciones sociales.
En algún lugar hemos visto que en el siglo
XVIII y XIX el capital que predominaba era el capital territorial, incluso
Ricardo propuso un impuesto a la renta como paliacate para reducir el fenómeno
de la desigualdad, durante el siglo XX, se le dio prioridad al impuesto al
ingreso y al consumo, sin embargo, aun cuando se podía plantear cierta
progresividad, en la práctica no han paliado el problema de la desigualdad, lo
que Piketty propone es n impuesto al capital y que sea progresivo, sin embargo,
la forma de implementarlo dependerá del debate sobre el mecanismo a instaurarlo
de tal forma que no sea una utopía. En este punto está el debate de Piketty, no
se trata de incitar a la violencia, sino de preservar las instituciones
democráticas amenazadas por la creciente desigualdad.
Reflexiones finales
Finalmente hemos llegado al final de hacer
una reseña crítica del libro de Piketty, es un libro que se puede abordar desde
muchos ángulos por lo que debe fomentar la crítica pública.
Como el autor lo señala, la base de datos
no garantiza resultados 100% precisos, pero lo que se pretende es plantear el
debate largamente ausente sobre el fenómeno de la desigualdad creciente en
todos los países del mundo
Como lo he informado, el libro se puede
abordar desde distintos frentes sin agotar la sustancia del debate público en
el mundo. Pude haberme referido solamente a los datos presentes que son muchos
y muy informativos, se puede discutir el peso que el autor le da a la historia
o al rescate que el autor hace de algunos autores literatos que narraron en sus
novelas la situación de sus tiempos, se puede haber abordado desde la forma en
que construyó toda la base de datos que sustentan el libro o la ausencia de un
debate teórico más formidable como en que existía en los clásicos.
También se puede discutir el libro desde
la crítica que hace de la economía como parte de otras ciencias complementarias
de las ciencias sociales.
Lo que logro comprender es que con el
libro tenemos debate para largo, para darle vueltas y convencernos de lo
importante que es hacer algo respecto al panorama nada alentador que uno tiene
cuando termina de leer el libro.
Desde mi punto de vista, la discusión
girará en torno a sus propuestas, es obvio que el autor con este libro no quiere
una confrontación de clases como lo hizo Marx en su época, pues busca convencer
hasta los que se benefician del statu quo
de lo conveniente que es para todos buscar políticas que abatan la desigualdad
y la pobreza.
Por mi parte seguiré analizando el libro y
a través de su lectura promoveré el debate que el mismo autor sugiere.
Bibliografía
Piketty, Thomas. (2014). El capital en el
siglo XXI. México D. F. Fondo de Cultura Económica

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