martes, diciembre 02, 2014

Reseña crítica: El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty

Del autor

Esta reseña crítica parte de una primera lectura del libro que ha causado revuelo y tenido un impacto internacional desde su publicación en francés en septiembre de 2013. El tema de interés plasmado en el libro es el estudio de la desigualdad en el sistema capitalista a partir de la –nada fácil- reconstrucción de una base de datos agregados, con una temporalidad de tres siglos respecto a Francia y Reino Unido y de una temporalidad menor para países como Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Australia,  y otros países hoy considerados ricos y/o emergentes.
Como economista, lo puedo catalogar como un autor que se ubica en medio de dos corrientes totalmente opuestas, el marxismo y la corriente neoclásica; una para él demasiada dogmática (Piketty; 448) y otra pérdida por “su pasión infantil por las matemáticas y las especulaciones  puramente teóricas” (Piketty; 47). Es partidario de utilizar el concepto de “economía política” y no de “ciencia económica” en el sentido de lo que se le quiere dar a entender en los momentos actuales. La noción de economía política es el reconocimiento de que pertenece a un cuerpo de conocimientos más amplio dentro de las ciencias sociales y por lo tanto va más relacionada con otras ciencias  como la antropología, la sociología, la historia, la política etc., mientras que para la “ciencia económica” la economía está más divorciada de las otras ciencias sociales y constantemente se pierde por “el uso inmoderado de modelos que a menudo no es más que una excusa para ocupar terreno y disimular la vacuidad de contenido” (Piketty; 448). En general y por las conclusiones de su estudio respecto a la vuelta del estado, lo puedo ubicar como partidario de la escuela keynesiana.
A los clásicos, les reprocha y a la vez les comprende el que no utilizan instrumentación teórica para demostrar sus aseveraciones muchas de ellas cargadas de prejuicios. Se declara partidario del método empírico de Kuznets (autor del siglo XX) al que le reconoce ser uno de los pioneros en el uso de una base de datos para demostrar sus argumentaciones.
Piketty se propuso crear una obra monumental que explicara la dinámica del capitalismo desde la revolución industrial hasta nuestros días, por lo que es un analista del largo plazo con el afán de entender el problema de la desigualdad no por la desigualdad misma, sino porque la considera como un elemento promotor de un régimen político oligárquico y una seria amenaza a los valores e instituciones democráticas.
Considero que con el título de su obra quiere hacer eco de aquella monumental obra de Carlos Marx que tiene el mérito de descubrir las enormes desigualdades que provoca este sistema de mercado.
Sin embargo Piketty es un crítico de Marx, aunque le reconoce como un teórico clásico que se hizo la pregunta correcta, la respuesta que le dio Marx dista de ser satisfactoria.
Entre las muchas diferencias existentes entre el capital de Marx y el capital del siglo XXI de Piketty, una que quisiera resaltar es que mientras para Marx, el sistema tiene contradicciones antagónicas -es decir, que no tienen solución dentro de las relaciones capitalistas, en el sentido de que la riqueza genera pobreza y desigualdad social-, para Piketty, el sistema tiene solución al estilo que lo tuvo Keynes en la década de los 30 del siglo pasado, el papel del estado. Nada más que el papel que jugó el estado en el siglo XX debe ser diferente al papel que el estado debe jugar en el siglo XXI. Para Piketty, no se trata de quitarles a los ricos y darles a los pobres de manera tan explícita. Se trata de modernizarlo, no de desmantelarlo y quizá aquí se encuentre el debate que Piketty propone, anteponiendo que el papel del estado es indispensable, habría que darle forma a través del debate la forma moderna que ese estado debe tener.
Desde mi punto de vista, en ese debate volverá a tener razón el viejo Marx.



Del marco teórico

El tema de Piketty es el tema de la desigualdad. De Marx resalta el haber planteado la teoría de la acumulación que provoca una mayor concentración y centralización del capital y por ende una mayor desigualdad inherente a la dinámica del desarrollo capitalista, lo que Piketty denomina “el principio de acumulación infinita” que nos lleva a un periodo apocalíptico, esta argumentación marxista la confronta con la tesis de Simon Kuznets que señala que el capitalismo en su desarrollo genera inexorablemente una disminución de la desigualdad del ingreso y por ende una mayor prosperidad y felicidad para todos, algo parecido a un cuento de hadas. Entre ambas visiones diametralmente opuestas, Piketty se ubica en medio de los dos polos, ni la acumulación es infinita, ni tiene irremediablemente a reducirse sino que se comporta como un ciclo. Según el mismo muestra en su libro, hasta antes de 1914, la acumulación y por ende la desigualdad iba en constante aumento, pero de 1914 a 1970 se suscita una disminución de la desigualdad, en ese sentido sus estudios se parecen a los resultados de Kuznets. La desigualdad tendió a caer, pero a partir de la década del 70 se revierte nuevamente y la acumulación y la desigualdad han mostrado un aumento preocupante.
¿Qué provocó según Kuznets una disminución de la desigualdad en gran parte del siglo XX (de 1915 a 1970)?: el desarrollo tecnológico y el aumento del “capital humano”; ¿qué provocó la disminución según Piketty?: fenómenos coyunturales como la primera y segunda guerra mundial, la guerra fría, la crisis de 1929 y el avance del socialismo que alertó a los estados a impulsar una mejor política distributiva.
Entonces deduciendo este argumento de Piketty, parece que sin decirlo directamente le da la razón a Carlos Marx; la ley de la acumulación es un proceso constante que genera una alta  concentración y centralización de capital solamente contrarrestada en algunos periodos por coyunturas importantes como las que marca el propio Piketty, pero no negada pues más tarde que temprano termina por imponerse la ley irrefutable de la acumulación.
Lo que Piketty no se atreve a declarar abiertamente es que el único periodo del largo trayecto que él analiza sobre la desigualdad mundial se debe a factores coyunturales que se suscitaron entre 1915 y 1970 y no a un proceso cíclico como normal como el parece afirmar en su libro.
Suponiendo que el proceso cíclico de la desigualdad sucede, sólo se podría corroborar a muy largo plazo, cuando pasen unos 100 o 200 años o más que muestre esa regularidad que dice tener, sin embargo es mucho esperar como para quedarse con los brazos cerrados y no hacer nada al respecto. Y como Piketty mismo lo dice, en términos de pronósticos él se declara incapaz de predecir el futuro.
Al contrario de Marx, que planteo su análisis del capital como una herramienta emancipadora de la clase obrera en su lucha contra la clase capitalista, Piketty señala: “que quede claro: mi propósito aquí no es abrir un proceso de los trabajadores en contra de los propietarios, sino más bien  a ayudar a cada uno a tener una mejor perspectiva” (Piketty, 54).
El método utilizado por Piketty va de lo general a lo particular, comienza con un leve marco conceptual que le permitirá exponer sus los supuestos de su explicación, se basará en los elementos básicos de las cuentas nacionales construidas por la macroeconomía desde el siglo pasado, analizará la relación de desigualdad entre naciones, al interior de una nación, entre ingresos, entre ingresos del trabajo y entre ingresos del trabajador, se apoyará no solo de una extensa base de datos, sino de la literatura y de la historia. En fin es una obra que en efecto invita al debate donde plantea la pregunta correcta ante estos momentos aciagos que estamos viviendo.

Estructura del libro

Primera parte: Ingreso y capital

En la primera parte del libro Piketty reconoce los conceptos básicos de su análisis. Ingreso, producción, riqueza, capital, relación capital / ingreso, primera ley fundamental del capitalismo, distribución, crecimiento.
Menciona que ingreso = producción; a la vez, el ingreso nacional = producción interna + ingresos netos recibidos del extranjero, también el ingreso nacional = ingresos del capital (en forma de beneficios, dividendos, intereses, rentas, regalías, etc.) + ingresos por trabajo (sueldos, remuneraciones, honorarios, primas, etc.)
En el concepto de capital incluye el conjunto del capital inmobiliario (inmuebles, casas) utilizado como vivienda y los capitales financieros y profesionales (edificios, equipos, máquinas, patentes, tierras, acciones, obligaciones, ganado, oro, recursos naturales, etc.) utilizados por las empresas privadas y agencias gubernamentales.
Aunque no es lo mismo capital y riqueza, los tomará como sinónimos como elemento simplificador para el análisis y en ese sentido la riqueza nacional = riqueza privada + riqueza pública. Según pudo constatar en la base de datos, la riqueza pública  es muy baja en los países desarrollados por lo que la riqueza privada representa casi la totalidad de la riqueza nacional. Formalmente la riqueza nacional = capital nacional = capital interno + capital extranjero neto.
Un elemento que el utilizará durante todo el libro es la  relación  capital / ingreso que denota con la letra griega β y mide el valor del capital total de un país en relación a años de producto o ingreso nacional. Señala que las disparidades en el ingreso resultan de la desigualdad en los ingresos del trabajo y de la aun mayor desigualdad en los ingresos del capital originado a la vez por la enorme concentración de la riqueza (Piketty, 65).
Un dato importante señalado por el autor es que el acervo de capital en los países desarrollados se divide en dos partes aproximadamente iguales al día de hoy: capital inmobiliario y capital productivo.
Acto seguido el autor anuncia la primera ley fundamental del capitalismo en la que α = r * β, donde r es la tasa de rendimiento que históricamente ha oscilado alrededor del 5% sin definir bien que es lo que determina esa tasa.  La fórmula α = r * β señala que α es la participación de los ingresos del capital en el ingreso nacional y β es la relación capital / ingreso.
Adelantándome a los capítulos menciona una segunda ley fundamental del capitalismo donde  β = s / g, válida solamente a largo plazo donde s es la tasa de ahorro y g la tasa de crecimiento del ingreso nacional, a la vez g es la tasa global de crecimiento del ingreso nacional, es decir, la suma de la tasa de crecimiento del ingreso nacional  por habitante y la tasa de aumento de la población.
Un dato importante que resalta el autor es que una prioridad para los economistas del siglo XVIII y XIX era la medición del stock del capital mientras que en el siglo XX la prioridad fue la medición del flujo del ingreso y solamente a partir de la década de 1990-2000, la cuantificación de la riqueza volvió a primer plano (Piketty, 72-73).
En términos de la desigualdad mundial, establece que hay países con un ingreso promedio por habitante que oscila entre 150 y 200 euros mientras otros tienen 20 veces más esa cantidad. Menciona también que la distribución mundial del ingreso es más desigual que la distribución mundial de la producción.
Entre los conceptos básicos señalados en esta primera parte del libro está la denominada ley del crecimiento acumulado conforme a la cual una tasa de rendimiento anual por algunos puntos porcentuales, acumulada sobre varias décadas lleva a un muy significativo incremento del capital inicial (Piketty, 92). Esta ley es muy importante porque  con el 1% de crecimiento anual, una sociedad se renueva profundamente en el largo plazo y no como realmente se cree que es un crecimiento raquítico que no hace mover la producción agregada.

Segunda parte. La dinámica de la relación capital ingreso

En esta parte el autor señala la metamorfosis del capital en términos de su estructura durante el largo periodo estudiado, también señala la relación de la vieja Europa con el nuevo mundo y la relación capital / ingreso a largo plazo.
En los países estudiados se advierte que la relación capital / ingreso siguió una evolución con una relativa estabilidad en los siglos XVIII, XIX y principios del siglo XXI y con un cambio importante en el siglo XX.
Si bien la relación capital / ingreso se mantuvo constante de manera aproximativa, no así la estructura de capital, pues en los siglos XVIII y XIX la forma dominante de riqueza era la territorial mientras que en el siglo XX y principios del XXI es el capital inmobiliario, industrial y financiero la que predomina sobre la territorial.
El autor hace un análisis de Francia, Reino Unido, Estados Unidos Canadá y Alemania y toma en cuenta las vicisitudes de cada uno de esos países a largo plazo.
Se encontró con la complejidad de medir el capital o la riqueza en aquellos lugares donde existía la esclavitud como en los Estados Unidos. Pues en esos estadíos tuvo que considerar a la población esclava como capital, es decir, como un objeto que es susceptible de ser vendido y comprado. De esa manera mientras en Estados Unidos los esclavos forman parte de la riqueza en Europa, no se consideraban a los hombres como esclavos y por lo tanto no se les consideraba como riqueza por lo que la relación capital / ingreso difería de país a país.
Nuevamente lo que el autor encuentra es que la relación β difiere dependiendo si se toma un porcentaje de la población como capital o no.
Entre los países que no contaban con esclavitud la relación capital / ingreso se mantuvo relativamente estable a largo plazo, pero no así la estructura, pues esta cambio drásticamente al pasar a predominar el capital inmobiliario, industrial y financiero sobre el capital territorial.

El autor señala que el capital o la riqueza es difícil de medir a corto plazo debido a la volatilidad de los precios, pero esa dificultad desaparece en el largo plazo pues ha quedado demostrado que el movimiento de los precios en un periodo demasiado largo se neutralizan.
Un punto débil que encuentro en el autor es con respecto a sus rodeos para explicar la determinación de la tasa de rendimiento, al tratar de explicar cómo se determina r hace alusiones a la teoría de Marx, -desde mi punto de vista equivocado- y a la noción neoclásica de la productividad marginal del capital pero no logra explicar de forma consistente como se mide esta tasa.
En la obra de Marx si hay una teoría de la tasa de rendimiento. Para Marx,  el capital se divide en capital industrial y el comercial, sólo el primero crea plusvalía pero sin el segundo, esta plusvalía no se puede realizar, por lo que es indispensable para el ciclo total del capital; por lo tanto los capitales se van a dividir entre las ramas económicas y el comercio para determinar una cuota general de ganancia o ganancia media bajo el principio de que a capitales iguales, ganancias iguales, pero ¿qué papel juega el rendimiento?, el rendimiento es producto del capital a préstamo que implica la división de la ganancia media en ganancia del empresario (ganancia del capitalista industrial y el comercial) + rendimiento (ganancia del capital a préstamo), por lo que el rendimiento es el pago del servicio de tener capital (en dinero primero, en mercancía después) por el que el prestamista recibe un título que le da derecho a una ganancia sin necesidad de trabajar. Ese rendimiento no tiene una tasa natural pero tiende a oscilar entre  cero y el valor total de la ganancia media. Por lo que su determinación se deberá a la oferta y la demanda de fondos prestables.
Sin embargo Piketty, tras darle vueltas al asunto simplemente indica que en promedio la tasa de rendimiento a través de los siglos oscila alrededor del 4 y 5 por ciento aproximadamente por lo que la determinación de la tasa de rendimiento no se debe a un estudio teórico, sino a la base datos estadísticos que maneja.

Tercera parte: estructura de la desigualdad

En este parte analizará la desigualdad en la mayor parte de sus vertientes, la desigualdad entre ingresos nacionales, desigualdad entre ingresos del trabajo, desigualdad entre ingresos del capital, desigualdad entre ingresos de trabajo y de capital, desigualdad entre el patrimonio o la riqueza. Esta es una parte medular dentro de su teoría y demostrará el aumento de la desigualdad a principios del siglo XXI y la preocupación que esto conlleva.
La primera regularidad que Piketty encuentra es que la desigualdad respecto al capital siempre es mucho mayor que la desigualdad respecto al trabajo. De esta manera señala que “la participación del 10% de las personas que reciben el ingreso del trabajo más elevado suele ser del orden  de 30% de total de los ingresos del trabajo” (Piketty, 288) mientras que en el caso del ingreso por capital es superior al 50% e incluso hasta 90%, estos datos se mostraron constantes en todas las épocas de los países estudiados.
El autor señala que la clase media patrimonial constituye la principal transformación estructural de la distribución de la riqueza de los países desarrollados en el siglo XX.
El autor hace énfasis en la desaparición de las sociedades de rentistas como sociedades dominantes, o aquellas élites que preponderantemente vivían de la renta de la tierra y en su lugar aparecen las sociedades de ejecutivos dentro de las clases contemporáneas.
Con respecto a la desigualdad de los ingresos del trabajo plantea la posibilidad de una carrera entre la educación y la tecnología en el sentido de que los trabajadores modernos deben estar cualificados para alcanzar una remuneración mayor, sin embargo toma en cuenta el papel de las instituciones en la forma en que han buscado o no paliar dichas desigualdades.
En la actualidad tenemos desde súper salarios de ejecutivos hasta el salario mínimo que son de una evidencia abrumadora.
Finalmente en este apartado el autor analizará la desigualdad en la propiedad del capital, encontrando que existe una híper concentración patrimonial tanto en Europa como en los Estados Unidos, el autor señala que en todas las sociedades conocidas y en  todas las épocas, la mitad de la población más pobre en patrimonio no posee sino apenas el 5% de la riqueza total.
Finalmente señala que el aumento de la desigualdad irá en aumento siempre que r > g y en ese sentido muestra a la desigualdad como inherente al capitalismo. Según la base de datos la tasa de rendimiento oscila entre 4 t 5 por ciento y de acuerdo con el crecimiento del ingreso, el ubica una tasa de 1.5 y 2 por ciento, salvo el periodo excepcional de 1915 a 1970, donde el crecimiento de los ingresos superaba el de la tasa de rendimiento y la desigualdad disminuyó.
Salvo este periodo de 1915 a 1979, en todos los demás periodos la tasa de rendimiento es mayor a la tasa de crecimiento y eso es lo que está pasando actualmente por lo que puede crearse las expectativas que en el siglo XXI, la desigualdad aumentará.
Un elemento que complementa lo dicho anteriormente es el aumento de la desigualdad en los países ricos a partir de la década del los ochenta del siglo pasado y que han continuado en la primera década del siglo XXI.
Finalmente señala que de seguir aumentando la desigualdad  en el siglo XX, la gran acumulación de capital  producirá el surgimiento o la permanencia de una oligarquía poniendo en entre dicho las instituciones democráticas.

Cuarta parte: regular el capital en el siglo XXI

Hemos llegado a la parte de las propuestas, a la vuelta del estado con nuevo rostro y con nuevos retos, no se trata de repetir errores del pasado, sino de modernizar el quehacer del estado para conservar las instituciones democráticas.
Piketty se pregunta ¿podemos imaginar para el siglo XXI algo que trascienda el capitalismo y que sea a la vez más pacífico y duradero? (Piketty, 519). El autor señala que la institución ideal que permitiría evitar la desigualdad sería un impuesto mundial y progresivo sobre el capital. Cosa utópica según el mismo reconoce.
Lo que queda para Piketty es recatar el papel del gobierno en la producción y distribución de la riqueza y la construcción de un estado social apropiado para el siglo XXI que garantice derechos elementales como educación, salud, jubilaciones.
La forma en que el estado puede proporcionar estos servicios será a través de un impuesto progresivo sobre el capital.
De los impuestos que históricamente se cobran están los impuestos al ingreso, los impuestos al consumo, los impuestos al capital, cotizaciones sociales.
En algún lugar hemos visto que en el siglo XVIII y XIX el capital que predominaba era el capital territorial, incluso Ricardo propuso un impuesto a la renta como paliacate para reducir el fenómeno de la desigualdad, durante el siglo XX, se le dio prioridad al impuesto al ingreso y al consumo, sin embargo, aun cuando se podía plantear cierta progresividad, en la práctica no han paliado el problema de la desigualdad, lo que Piketty propone es n impuesto al capital y que sea progresivo, sin embargo, la forma de implementarlo dependerá del debate sobre el mecanismo a instaurarlo de tal forma que no sea una utopía. En este punto está el debate de Piketty, no se trata de incitar a la violencia, sino de preservar las instituciones democráticas amenazadas por la creciente desigualdad.

Reflexiones finales

Finalmente hemos llegado al final de hacer una reseña crítica del libro de Piketty, es un libro que se puede abordar desde muchos ángulos por lo que debe fomentar la crítica pública.
Como el autor lo señala, la base de datos no garantiza resultados 100% precisos, pero lo que se pretende es plantear el debate largamente ausente sobre el fenómeno de la desigualdad creciente en todos los países del mundo
Como lo he informado, el libro se puede abordar desde distintos frentes sin agotar la sustancia del debate público en el mundo. Pude haberme referido solamente a los datos presentes que son muchos y muy informativos, se puede discutir el peso que el autor le da a la historia o al rescate que el autor hace de algunos autores literatos que narraron en sus novelas la situación de sus tiempos, se puede haber abordado desde la forma en que construyó toda la base de datos que sustentan el libro o la ausencia de un debate teórico más formidable como en que existía en los clásicos.
También se puede discutir el libro desde la crítica que hace de la economía como parte de otras ciencias complementarias de las ciencias sociales.
Lo que logro comprender es que con el libro tenemos debate para largo, para darle vueltas y convencernos de lo importante que es hacer algo respecto al panorama nada alentador que uno tiene cuando termina de leer el libro.
Desde mi punto de vista, la discusión girará en torno a sus propuestas, es obvio que el autor con este libro no quiere una confrontación de clases como lo hizo Marx en su época, pues busca convencer hasta los que se benefician del statu quo de lo conveniente que es para todos buscar políticas que abatan la desigualdad y la pobreza.
Por mi parte seguiré analizando el libro y a través de su lectura promoveré el debate que el mismo autor sugiere.

Bibliografía


Piketty, Thomas. (2014). El capital en el siglo XXI. México D. F. Fondo de Cultura Económica