Reseña crítica: “La Muerte de la Ciencia Política” de Cesar Cansino
Introducción
El libro “La muerte de la Ciencia Política” de Cesar Cansino, que salió a
luz en México en el 2010, representa una fuerte crítica al desarrollo y
evolución que la Ciencia Política tuvo desde su surgimiento en el siglo pasado.
La obra está dividida en dos partes, en la primera realiza una crítica de cómo
ha evolucionado la Ciencia Política y en la segunda trata de construir una
propuesta de cómo debe entenderse para revivirla. A mi entender el autor no la
declara muerta para siempre, sino que cabe la posibilidad de que, como el ave
fénix, resurja de entre sus cenizas.
Para decretar la muerte de la Ciencia
Política, el autor hace una revisión de la evolución de la teoría de la democracia desde
distintas perspectivas que han dominado los debates en los últimos 70 años.
La Ciencia Política es por naturaleza empirista,
así fue creada por Sartori para distinguirla de la Filosofía Política, sin
embargo, en su afán de demostrar empíricamente sus hipótesis, se fue perdiendo
en la construcción de modelos cada vez más sofisticados, que implicaban una
práctica reduccionista terminando por dar resultados insustanciales, pobres de
contenido e inservibles para su aplicación, lo que llevó a su creador Sartori a
darle pronta sepultura.
En el mismo tenor que Sartori, Cansino
escribe este libro para demostrar como los propios politólogos contribuyeron a
matar a la Ciencia Política y sugiere un desandar para corregir el camino.
Su libro empieza analizando fenómenos
políticos y sociales de enorme impacto social, la caída del muro de Berlín, el
fenómeno del terrorismo internacional, la redefinición de nuevos bloques
económicos y el fenómeno de la globalización e integración. La pregunta que se
hace es cómo estos fenómenos son estudiados desde la Ciencia Política y cómo
éstos mismos fenómenos van a impactar el desenlace de su muerte prematura.
Lo que le recrimina a los teóricos de la
Ciencia Política es que no supieron predecir todos estos fenómenos en su
tiempo, -pues estaban mirando a otros lados analizando temas pueriles- y cuando
los tenían en puerta no supieron dimensionar la trascendencia histórica de
tales fenómenos. Lo más que pudieron alcanzar a construir en una teoría sobre
la calidad de la democracia, que por sí misma es intrascendente e insuficiente
para medir los cambios que se están suscitando hoy en día.
En esta reseña crítica intentaré
reconstruir algunos temas trascendentales y en la concusión señalaré algunas
críticas constructivas.
Análisis Shumpeteriano de la
democracia
Cesar Cansino se pregunta qué fue lo que
llevó a la Ciencia Política a tal nivel de degradación en cuanto a resultados
de sus investigaciones, para contestarse trata de realizar un bosquejo histórico
a través de la teoría política para
tratar de ubicar el punto exacto donde estas ciencias se desviaron y
perdieron su objeto de estudio. Siempre tomando como punto central el tema de
la democracia.
En ese sentido hace un análisis
retrospectivo desde Weber a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, afirma
que este importante sociólogo contribuyó a entender la democracia como un
asunto de elección de líderes carismáticos en las democracias modernas,
relegando de esa manera a un papel secundario al ciudadano, a la sociedad
civil. Pero Weber, reconoce Cansino, no reduce todo a un problema de elecciones
y de mercado aunque sí lo haya analizado. Cansino no denosta a Weber, lo
reconoce como un autor fundamental en la historia, lo que ubica es su teoría
elitista de la política, misma que será retomada por Schumpeter.
Es Schumpeter, para Cansino, un autor con
una concepción elitista de la democracia, todo lo reduce a la competencia por
el caudillaje político y su relación con la masa. El papel de las masas se
reduce a elegir a sus representantes en un mercado político, esos
representantes tomarán las decisiones que afectarán a todos. Es con este autor
que Cansino ve un parteaguas en la concepción de la democracia como hasta ese
momento se concebía.
Hasta antes de Schumpeter dominaba la idea
de que la democracia tenía como base una serie de valores que rescataban la
dignidad del hombre al ser actuante y partícipe activo de lo político y social.
El concepto minimalista de la democracia de Schumpeter hizo a un lado esa serie
de valores ubicando a la democracia como sinónimo de elecciones. Este concepto
schumpeteriano de la democracia será desarrollado más tarde por autores como
Dahl, Sartori, Gabriel Almond, Lipset, Sydney Verba, hasta ser colonizada por lo
peor de la ciencia económica: la teoría utilitarista y la teoría racional que
impera en los análisis de la mayoría de los economistas. El análisis económico
de la democracia lo ubica en autores como Anthony Downs, James M. Buchanan,
Gordon Tullock, Walter Riker, Peter Ordeshook y Mancur Olson (Cansino, 64).
A partir de Schumpeter, Cansino ubica el
surgimiento de dos vertientes, la
elección racional y la teoría
pluralista de la democracia que para Cansino no es más que una teoría
elitista de la democracia desarrollada en gran parte por Robert Dalh en su
libro de “La Poliarquía”. En
cualquiera de estas dos vertientes se puede observar el reduccionismo y la
simplificación de los análisis políticos de poca sustancia que causó una serie
de saberes inútiles por su escasa o nula relevancia social.
Análisis sistémico de la democracia
Una vertiente paralela a Schumpeter
analizada por Cansino fue la teoría de los sistemas. Mientras que el análisis
de Schumpeter surgió en la década de los cuarenta con la publicación del libro
“socialismo, capitalismo y democracia”,
la teoría de los sistemas surge en la década de los cincuenta con la
publicación del libro “el sistema
político” de David Easton y el libro “el
sistema social” de Talcott Parson; pero el que vino a culminar el análisis
de los sistemas sería Niklas Luhmann. Este autor, plantea Cansino, busca crear
una teoría social que explique la complejidad de las sociedades modernas, para
ello se vale de tres grandes teorías, la teoría de sistemas, la teoría de la
comunicación y la teoría de la evolución, las cuales van acompañadas por la
teoría funcionalista (Cansino, 85).
De esta manera, Luhmann analiza la
realidad política social como una serie de sistemas que van de lo simple a lo
complejo. Para Luhmann, todo está dominado por sistemas y estos son
autorreferenciales y autopoiéticos, es decir que tienen la capacidad de
retroalimentarse y sobrevivir sin necesidad de otro sistema y también la
capacidad de comunicarse entre sí. Desde este punto de vista, la democracia se
vuelve una técnica de socialización anti humanista, los sistemas funcionan, se
autoconstruyen y se comunican y nada puede hacer al respecto el ciudadano común
o la sociedad civil.
Para Cansino, esa teoría anti humanista
provocó fuertes reacciones entre las cuales la más importante sería la de
Habermas quién reconociendo la obra de Luhmann, le recrimina el papel al que
queda relegada la sociedad civil, como respuesta a los sistemas, él agrega los mundos de vida como ámbitos de
reconocimiento y de construcción de la cultura, como un espacio de
socialización fuera del dominio de los sistemas.
Cansino reconoce la trascendencia de la obra
de Luhmann pero le cuestiona ese aspecto donde la sociedad no puede hacer nada
para cambiar la realidad social por eso rescata buena parte de la respuesta de
Habermas que le parece complementa la teoría de sistemas.
Desde mi punto de vista estas dos partes
descritas son la base para entender por qué Cansino declara la muerte de la Ciencia
Política. Demuestra que tanto la teoría shumpeteriana -que llevó a un análisis
económico de la democracia y al análisis del pluralismo democrático- como la
teoría de sistemas no reconocen el papel preponderante de la sociedad, pues
esta se encuentra subyugada por el aparato político que a la vez es manejado
por las élites.
Teoría de la calidad de la
democracia
En adelante una vez analizado las dos
vertientes empíricas hacia donde se dirigió la ciencia política, esta es
rematada en la actualidad cuando surge la teoría de la calidad de la democracia.
Con la caída del muro de Berlín y del socialismo en la mayor parte del mundo,
los politólogos, de manera por demás ciega, decretaban el triunfo de la
democracia y el reto sería el cómo medirla. La preocupación era crear unos
indicadores que midieran ya no la democracia, -que se creía había ganado la
batalla contra el socialismo- sino la calidad de esa democracia.
Surgieron obras importantes como la de
Huntington denominada “tercera ola de las democratizaciones”, Francis Fucuyama
y su fin de la historia y otra serie de obras que reflejaban el ánimo subjetivo
de la época. Surgieron o se fortalecieron teorías como el neo pluralismo, el
estructuralismo, el conductismo, institucionalistas y neo institucionalistas,
pos moderno, desarrollistas que desde distinto ángulo buscaban aportar
elementos para la construcción del nuevo mundo.
La calidad de la democracia -que es una
teoría que surge en la década del os noventa y que ha sido moda hasta en la
actualidad- según Cansino, no dice nada sustancioso y sólo lleva a saberes
pueriles, no aporta nada para entender la complejidad de los momentos actuales.
Concepción simbólica de la
democracia: la propuesta.
Para Cansino la propuesta es girar la
mirada a la sociedad civil, que está viva y que se moviliza; es crear un
espacio de participación en la que los individuos interactúen y desde el cual
puedan crear presión hacia arriba, hacia el poder. No se trata de conquistar espacios
públicos de manera física, sino simbólicamente, ese espacio público de
discusión y debate que no es propiedad privada de nadie sino que es más bien de
todos. Ese espacio público que no puede ser privatizado, en la cual la
ciudadanía se exprese sobre temas diversos de la vida pública.
Para Cansino, la dimensión simbólica de la
democracia implica hacer ciudadanía. Para él, la ciudadanía jugó un papel
importante en la caída del muro de Berlín y ha jugado un papel importante en
los acontecimientos de orden internacional que han cambiado nuestro mundo.
El rescate de la sociedad civil es crucial
para Cansino ante la crisis de gobernabilidad de los pueblos, provocado por una
crisis de representatividad de los partidos políticos y de las instituciones
gubernamentales. Voltear hacia la sociedad civil implica redimensionar al
estado a raíz de nuevos actores y movimientos sociales.
Cansino señala que si bien hay que abrir
espacios para que se exprese la sociedad civil, no debemos endiosarla puesto que ésta incluye formas de orden
social no satisfactorias. El no endiosarla implica concebir a la democracia
como total indeterminación en el sentido de que se pueden suscitar cambios
positivos pero también negativos. Fue la democracia lo que llevó a Hitler al
poder, pero también puede la democracia crear más y mejor democracia, en eso
consiste su indeterminación.
Lo que se necesita revitalizar, continúa
Cansino, es una sociedad civil independiente, no se trata de negar al Estado,
sino de sobre dimensionarlo, ampliarlo a la sociedad civil, las relaciones
entre Estado y sociedad civil no deben
ser discrecionales, sino que deben estar sujetas a normas e instituciones
sometidas al público.
Entre los autores que han seguido esta
línea se encuentra Hannah Arendt, Cornelius Castoriadis, Claude Lefort, Helmut
Dubiel y Agapito Maestre y se ha venido desarrollando desde 1958, a los cuales
se une Cesar Cansino, que encuentra en ellos una vuelta a la sociedad civil,
una desestatización de la política, la consideración de la sociedad civil como
el espacio público por excelencia donde se desarrolla el proceso democrático que
concibe el poder político como un espacio materialmente de nadie y
potencialmente de todos. (Cansino, 184).
Con respecto al rescate de la Ciencia Política
propone un regreso a la lectura e interpretación de los clásicos, que ayuden a
entender y retroalimentar el debate sobre el mundo actual, tal como lo hicieron
Hannah Arendt y Carl Schmitt. Mientras que la primera estudió a los clásicos
desde los griegos hasta Marx para constituirse como una demócrata, el segundo
lo hizo desde la mirada de Hobbes para constituirse en un ideólogo fascista.
Se requiere también no solo de la
multidisciplinariedad de las ciencias, también se requiere la
interdisciplinariedad y por sobre todas las cosas de la transdisciplinariedad,
esto último en el sentido de que se requiere que las ciencias políticas
convivan con otros saberes como el arte, la literatura, la experiencia común,
la intuición y la imaginación social (cansino, 280).
Conclusiones
Sin lugar a dudas el libro es interesante,
no sólo por el tema de investigación sino por la forma de abordarlo, a partir
de una perspectiva histórica y de la teoría política. Estoy de acuerdo en que
en la actualidad, las ciencias sociales en general y las ciencias políticas en
particular si no muertas, se encuentran en grave crisis debido al extremo
reduccionista en su afán de especializarse y en su afán de simplificar lo que
es complejo (la realidad) y complejizar lo que debe ser simple (métodos
cuantitativos y estadísticos).
Actualmente, en las instituciones
educativas, realizar una investigación requiere del dominio del método
científico cuantitativo o cualitativo, el manejo de base de datos o de una
entrevista, la creación de modelos cada vez más complejos en su elaboración y
simple en sus resultados. Sin embargo esto no es novedad como queda constatado
en este libro, es algo que domina desde por lo menos la segunda mitad del siglo
pasado. Sin embargo muchas preguntas queda en el aire, aunque el autor hace un
análisis histórico para encontrar el punto donde las ciencias políticas de
desviaron, no queda claro en el libro porqué tomaron ese rumbo y no otro, o
mejor dicho, porque dominó esa expectativa y no otra.
La colonización de la ciencia política por
lo peor de la teoría económica, o la dominación de una teoría de élites bajo el
cobijo del denominado pluralismo democrático terminaron por imponerse. ¿Qué
tenían esas teorías que dominaron las investigaciones de la segunda mitad del
siglo XX hasta nuestros días? El libro encuentra el punto en el que se
desviaron pero no la causa de porqué se desvió hacia ese sentido y no hacia
otro.
La respuesta parece ser simple, la Ciencia
Política se desvió, le dio la espalda a la sociedad para mantener el statu quo, y a los que convenía que no
cambiara el orden de las cosas eran a las élites, tal y como sucede ahora. La
propuesta que hace Cansino, si bien la desarrolla, no es nueva, en el tiempo
viene desde que la economía y los estudios empíricos se adueñaron de la Ciencia
Política, desde que se institucionalizó esa Ciencia Política en las
universidades de Estados Unidos y el mundo.
En lo que queda de los programas de las
Ciencias Políticas en la actualidad, sigue predominando esa ciencia
reduccionista y con un mayor grado de modelización y exageración del uso de las
matemáticas, siguen planteando cosas insustanciales y sigue alimentando la
academia, el papel de la sociedad civil, su movilización no es nuevo, por lo
menos es retomado desde la época de Hegel y siempre ha quedado relegada por las
élites.
Lo que se plantea en la actualidad en
efecto, como lo plantea el libro es el debate de la calidad de la democracia a
través de una concepción schumpeteriana, mínima de la democracia, la ahora
denominada democracia procedimental. Pero no ha cambiado el sistema político y
el autoritarismo inherente. La sociedad siempre ha encontrado canales de
comunicación, antes los panfletos, la imprenta, hoy el internet y medios
alternativos y cuando daña el estado de cosas, entonces se le recrimina como
antes, esto es lo que está pasando en México actualmente que, pese a la
discusión institucional de calidad de la democracia, democracia directa,
democracia sustancial, democracia deliberativa, etc., sigue prevaleciendo el
interés de las élites políticas y económicas.
La Ciencia Política se han desviado de la
ciencia y ofrecen saberes insustanciales que sirven para mejorar un sistema
político autoritario, poniendo trabas a la expresión ciudadana aun cuando hay
nuevos mecanismos de comunicación, como controles al acceso de las redes
sociales como ya se escucha hablar a algunas autoridades en México. Sin
embargo, el debate propuesto por Cesar Cansino es interesante y de una enorme
actualidad.
Finalmente, termino esta reseña crítica no
sin antes saber que he dejado de lado temas importantes tocados por el autor
como el papel de la Ciencia Política en América Latina y sus principales
representantes tanto de derecha como de izquierda.
Bibliografía
Cansino, Cesar. (2010). “La Muerte de la
Ciencia Política”. México. Editorial Debate

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