jueves, diciembre 04, 2014

Reseña crítica: “La Muerte de la Ciencia Política” de Cesar Cansino

Introducción

El libro “La muerte de la Ciencia Política” de Cesar Cansino, que salió a luz en México en el 2010, representa una fuerte crítica al desarrollo y evolución que la Ciencia Política tuvo desde su surgimiento en el siglo pasado. La obra está dividida en dos partes, en la primera realiza una crítica de cómo ha evolucionado la Ciencia Política y en la segunda trata de construir una propuesta de cómo debe entenderse para revivirla. A mi entender el autor no la declara muerta para siempre, sino que cabe la posibilidad de que, como el ave fénix, resurja de entre sus cenizas.
Para decretar la muerte de la Ciencia Política, el autor hace una revisión de la evolución de  la teoría de la democracia desde distintas perspectivas que han dominado los debates en los últimos 70 años.
La Ciencia Política es por naturaleza empirista, así fue creada por Sartori para distinguirla de la Filosofía Política, sin embargo, en su afán de demostrar empíricamente sus hipótesis, se fue perdiendo en la construcción de modelos cada vez más sofisticados, que implicaban una práctica reduccionista terminando por dar resultados insustanciales, pobres de contenido e inservibles para su aplicación, lo que llevó a su creador Sartori a darle pronta sepultura.
En el mismo tenor que Sartori, Cansino escribe este libro para demostrar como los propios politólogos contribuyeron a matar a la Ciencia Política y sugiere un desandar para corregir el camino.
Su libro empieza analizando fenómenos políticos y sociales de enorme impacto social, la caída del muro de Berlín, el fenómeno del terrorismo internacional, la redefinición de nuevos bloques económicos y el fenómeno de la globalización e integración. La pregunta que se hace es cómo estos fenómenos son estudiados desde la Ciencia Política y cómo éstos mismos fenómenos van a impactar el desenlace de su muerte prematura.
Lo que le recrimina a los teóricos de la Ciencia Política es que no supieron predecir todos estos fenómenos en su tiempo, -pues estaban mirando a otros lados analizando temas pueriles- y cuando los tenían en puerta no supieron dimensionar la trascendencia histórica de tales fenómenos. Lo más que pudieron alcanzar a construir en una teoría sobre la calidad de la democracia, que por sí misma es intrascendente e insuficiente para medir los cambios que se están suscitando hoy en día.
En esta reseña crítica intentaré reconstruir algunos temas trascendentales y en la concusión señalaré algunas críticas constructivas.

Análisis Shumpeteriano de la democracia

Cesar Cansino se pregunta qué fue lo que llevó a la Ciencia Política a tal nivel de degradación en cuanto a resultados de sus investigaciones, para contestarse trata de realizar un bosquejo histórico a través de la teoría política para  tratar de ubicar el punto exacto donde estas ciencias se desviaron y perdieron su objeto de estudio. Siempre tomando como punto central el tema de la democracia.
En ese sentido hace un análisis retrospectivo desde Weber a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, afirma que este importante sociólogo contribuyó a entender la democracia como un asunto de elección de líderes carismáticos en las democracias modernas, relegando de esa manera a un papel secundario al ciudadano, a la sociedad civil. Pero Weber, reconoce Cansino, no reduce todo a un problema de elecciones y de mercado aunque sí lo haya analizado. Cansino no denosta a Weber, lo reconoce como un autor fundamental en la historia, lo que ubica es su teoría elitista de la política, misma que será retomada por Schumpeter.
Es Schumpeter, para Cansino, un autor con una concepción elitista de la democracia, todo lo reduce a la competencia por el caudillaje político y su relación con la masa. El papel de las masas se reduce a elegir a sus representantes en un mercado político, esos representantes tomarán las decisiones que afectarán a todos. Es con este autor que Cansino ve un parteaguas en la concepción de la democracia como hasta ese momento se concebía.
Hasta antes de Schumpeter dominaba la idea de que la democracia tenía como base una serie de valores que rescataban la dignidad del hombre al ser actuante y partícipe activo de lo político y social. El concepto minimalista de la democracia de Schumpeter hizo a un lado esa serie de valores ubicando a la democracia como sinónimo de elecciones. Este concepto schumpeteriano de la democracia será desarrollado más tarde por autores como Dahl, Sartori, Gabriel Almond, Lipset, Sydney Verba, hasta ser colonizada por lo peor de la ciencia económica: la teoría utilitarista y la teoría racional que impera en los análisis de la mayoría de los economistas. El análisis económico de la democracia lo ubica en autores como Anthony Downs, James M. Buchanan, Gordon Tullock, Walter Riker, Peter Ordeshook y Mancur Olson (Cansino, 64).
A partir de Schumpeter, Cansino ubica el surgimiento de dos vertientes, la elección racional y la teoría pluralista de la democracia que para Cansino no es más que una teoría elitista de la democracia desarrollada en gran parte por Robert Dalh en su libro de “La Poliarquía”. En cualquiera de estas dos vertientes se puede observar el reduccionismo y la simplificación de los análisis políticos de poca sustancia que causó una serie de saberes inútiles por su escasa o nula relevancia social.

Análisis sistémico de la democracia

Una vertiente paralela a Schumpeter analizada por Cansino fue la teoría de los sistemas. Mientras que el análisis de Schumpeter surgió en la década de los cuarenta con la publicación del libro “socialismo, capitalismo y democracia”, la teoría de los sistemas surge en la década de los cincuenta con la publicación del libro “el sistema político” de David Easton y el libro “el sistema social” de Talcott Parson; pero el que vino a culminar el análisis de los sistemas sería Niklas Luhmann. Este autor, plantea Cansino, busca crear una teoría social que explique la complejidad de las sociedades modernas, para ello se vale de tres grandes teorías, la teoría de sistemas, la teoría de la comunicación y la teoría de la evolución, las cuales van acompañadas por la teoría funcionalista (Cansino, 85).
De esta manera, Luhmann analiza la realidad política social como una serie de sistemas que van de lo simple a lo complejo. Para Luhmann, todo está dominado por sistemas y estos son autorreferenciales y autopoiéticos, es decir que tienen la capacidad de retroalimentarse y sobrevivir sin necesidad de otro sistema y también la capacidad de comunicarse entre sí. Desde este punto de vista, la democracia se vuelve una técnica de socialización anti humanista, los sistemas funcionan, se autoconstruyen y se comunican y nada puede hacer al respecto el ciudadano común o la sociedad civil.
Para Cansino, esa teoría anti humanista provocó fuertes reacciones entre las cuales la más importante sería la de Habermas quién reconociendo la obra de Luhmann, le recrimina el papel al que queda relegada la sociedad civil, como respuesta a los sistemas, él agrega los mundos de vida como ámbitos de reconocimiento y de construcción de la cultura, como un espacio de socialización fuera del dominio de los sistemas.
Cansino reconoce la trascendencia de la obra de Luhmann pero le cuestiona ese aspecto donde la sociedad no puede hacer nada para cambiar la realidad social por eso rescata buena parte de la respuesta de Habermas que le parece complementa la teoría de sistemas.
Desde mi punto de vista estas dos partes descritas son la base para entender por qué Cansino declara la muerte de la Ciencia Política. Demuestra que tanto la teoría shumpeteriana -que llevó a un análisis económico de la democracia y al análisis del pluralismo democrático- como la teoría de sistemas no reconocen el papel preponderante de la sociedad, pues esta se encuentra subyugada por el aparato político que a la vez es manejado por las élites.

Teoría de la calidad de la democracia

En adelante una vez analizado las dos vertientes empíricas hacia donde se dirigió la ciencia política, esta es rematada en la actualidad cuando surge la teoría de la calidad de la democracia. Con la caída del muro de Berlín y del socialismo en la mayor parte del mundo, los politólogos, de manera por demás ciega, decretaban el triunfo de la democracia y el reto sería el cómo medirla. La preocupación era crear unos indicadores que midieran ya no la democracia, -que se creía había ganado la batalla contra el socialismo- sino la calidad de esa democracia.
Surgieron obras importantes como la de Huntington denominada “tercera ola de las democratizaciones”, Francis Fucuyama y su fin de la historia y otra serie de obras que reflejaban el ánimo subjetivo de la época. Surgieron o se fortalecieron teorías como el neo pluralismo, el estructuralismo, el conductismo, institucionalistas y neo institucionalistas, pos moderno, desarrollistas que desde distinto ángulo buscaban aportar elementos para la construcción del nuevo mundo.
La calidad de la democracia -que es una teoría que surge en la década del os noventa y que ha sido moda hasta en la actualidad- según Cansino, no dice nada sustancioso y sólo lleva a saberes pueriles, no aporta nada para entender la complejidad de los momentos actuales.

Concepción simbólica de la democracia: la propuesta.

Para Cansino la propuesta es girar la mirada a la sociedad civil, que está viva y que se moviliza; es crear un espacio de participación en la que los individuos interactúen y desde el cual puedan crear presión hacia arriba, hacia el poder. No se trata de conquistar espacios públicos de manera física, sino simbólicamente, ese espacio público de discusión y debate que no es propiedad privada de nadie sino que es más bien de todos. Ese espacio público que no puede ser privatizado, en la cual la ciudadanía se exprese sobre temas diversos de la vida pública.
Para Cansino, la dimensión simbólica de la democracia implica hacer ciudadanía. Para él, la ciudadanía jugó un papel importante en la caída del muro de Berlín y ha jugado un papel importante en los acontecimientos de orden internacional que han cambiado nuestro mundo.
El rescate de la sociedad civil es crucial para Cansino ante la crisis de gobernabilidad de los pueblos, provocado por una crisis de representatividad de los partidos políticos y de las instituciones gubernamentales. Voltear hacia la sociedad civil implica redimensionar al estado a raíz de nuevos actores y movimientos sociales.
Cansino señala que si bien hay que abrir espacios para que se exprese la sociedad civil, no debemos endiosarla  puesto que ésta incluye formas de orden social no satisfactorias. El no endiosarla implica concebir a la democracia como total indeterminación en el sentido de que se pueden suscitar cambios positivos pero también negativos. Fue la democracia lo que llevó a Hitler al poder, pero también puede la democracia crear más y mejor democracia, en eso consiste su indeterminación.
Lo que se necesita revitalizar, continúa Cansino, es una sociedad civil independiente, no se trata de negar al Estado, sino de sobre dimensionarlo, ampliarlo a la sociedad civil, las relaciones entre Estado y sociedad civil  no deben ser discrecionales, sino que deben estar sujetas a normas e instituciones sometidas al público.
Entre los autores que han seguido esta línea se encuentra Hannah Arendt, Cornelius Castoriadis, Claude Lefort, Helmut Dubiel y Agapito Maestre y se ha venido desarrollando desde 1958, a los cuales se une Cesar Cansino, que encuentra en ellos una vuelta a la sociedad civil, una desestatización de la política, la consideración de la sociedad civil como el espacio público por excelencia donde se desarrolla el proceso democrático que concibe  el poder político  como un espacio materialmente de nadie y potencialmente de todos. (Cansino, 184).
Con respecto al rescate de la Ciencia Política propone un regreso a la lectura e interpretación de los clásicos, que ayuden a entender y retroalimentar el debate sobre el mundo actual, tal como lo hicieron Hannah Arendt y Carl Schmitt. Mientras que la primera estudió a los clásicos desde los griegos hasta Marx para constituirse como una demócrata, el segundo lo hizo desde la mirada de Hobbes para constituirse en un ideólogo fascista.
Se requiere también no solo de la multidisciplinariedad de las ciencias, también se requiere la interdisciplinariedad y por sobre todas las cosas de la transdisciplinariedad, esto último en el sentido de que se requiere que las ciencias políticas convivan con otros saberes como el arte, la literatura, la experiencia común, la intuición y la imaginación social (cansino, 280).

Conclusiones

Sin lugar a dudas el libro es interesante, no sólo por el tema de investigación sino por la forma de abordarlo, a partir de una perspectiva histórica y de la teoría política. Estoy de acuerdo en que en la actualidad, las ciencias sociales en general y las ciencias políticas en particular si no muertas, se encuentran en grave crisis debido al extremo reduccionista en su afán de especializarse y en su afán de simplificar lo que es complejo (la realidad) y complejizar lo que debe ser simple (métodos cuantitativos y estadísticos).
Actualmente, en las instituciones educativas, realizar una investigación requiere del dominio del método científico cuantitativo o cualitativo, el manejo de base de datos o de una entrevista, la creación de modelos cada vez más complejos en su elaboración y simple en sus resultados. Sin embargo esto no es novedad como queda constatado en este libro, es algo que domina desde por lo menos la segunda mitad del siglo pasado. Sin embargo muchas preguntas queda en el aire, aunque el autor hace un análisis histórico para encontrar el punto donde las ciencias políticas de desviaron, no queda claro en el libro porqué tomaron ese rumbo y no otro, o mejor dicho, porque dominó esa expectativa y no otra.
La colonización de la ciencia política por lo peor de la teoría económica, o la dominación de una teoría de élites bajo el cobijo del denominado pluralismo democrático terminaron por imponerse. ¿Qué tenían esas teorías que dominaron las investigaciones de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días? El libro encuentra el punto en el que se desviaron pero no la causa de porqué se desvió hacia ese sentido y no hacia otro.
La respuesta parece ser simple, la Ciencia Política se desvió, le dio la espalda a la sociedad para mantener el statu quo, y a los que convenía que no cambiara el orden de las cosas eran a las élites, tal y como sucede ahora. La propuesta que hace Cansino, si bien la desarrolla, no es nueva, en el tiempo viene desde que la economía y los estudios empíricos se adueñaron de la Ciencia Política, desde que se institucionalizó esa Ciencia Política en las universidades de Estados Unidos y el mundo.
En lo que queda de los programas de las Ciencias Políticas en la actualidad, sigue predominando esa ciencia reduccionista y con un mayor grado de modelización y exageración del uso de las matemáticas, siguen planteando cosas insustanciales y sigue alimentando la academia, el papel de la sociedad civil, su movilización no es nuevo, por lo menos es retomado desde la época de Hegel y siempre ha quedado relegada por las élites.
Lo que se plantea en la actualidad en efecto, como lo plantea el libro es el debate de la calidad de la democracia a través de una concepción schumpeteriana, mínima de la democracia, la ahora denominada democracia procedimental. Pero no ha cambiado el sistema político y el autoritarismo inherente. La sociedad siempre ha encontrado canales de comunicación, antes los panfletos, la imprenta, hoy el internet y medios alternativos y cuando daña el estado de cosas, entonces se le recrimina como antes, esto es lo que está pasando en México actualmente que, pese a la discusión institucional de calidad de la democracia, democracia directa, democracia sustancial, democracia deliberativa, etc., sigue prevaleciendo el interés de las élites políticas y económicas.
La Ciencia Política se han desviado de la ciencia y ofrecen saberes insustanciales que sirven para mejorar un sistema político autoritario, poniendo trabas a la expresión ciudadana aun cuando hay nuevos mecanismos de comunicación, como controles al acceso de las redes sociales como ya se escucha hablar a algunas autoridades en México. Sin embargo, el debate propuesto por Cesar Cansino es interesante y de una enorme actualidad.
Finalmente, termino esta reseña crítica no sin antes saber que he dejado de lado temas importantes tocados por el autor como el papel de la Ciencia Política en América Latina y sus principales representantes tanto de derecha como de izquierda.

Bibliografía


Cansino, Cesar. (2010). “La Muerte de la Ciencia Política”. México. Editorial Debate