sábado, julio 08, 2023

Balún Canán de Rosario Castellano. Comentarios

El ejercicio de la lectura es algo que debemos de normalizaren en las grandes masas, pero no hay que ser tan “aspiracionista”, esto se logrará poco a poco, picando piedra, basta con que empecemos en nuestro entorno, en nuestros hijos, padres, hermanos, compañeros y demás y también ahí cuesta trabajo pero está dentro de nuestras posibilidades.

El otro ejercicio que se relaciona con la lectura es la escritura, ésta también es todo un arte, pero no pedimos mucho, sino apenas que nos atrevamos a escribir, no los grandes tratados que realizan las grandes mentes, sino apenas algo modesto que nos aleje del pánico a escribir, porque muchas veces es eso, pánico lo que no nos anima a escribir nuestras impresiones, parecido al pánico podamos sentir al hablar ante grandes multitudes las primaras veces de hacerlo. 

La novela es una fuente inagotable de reflexiones, opiniones y análisis de lo más variados que puede provocar, en un círculo de lectura, consciencia colectiva a través de mirar desde la mirada del otro, leer desde la perspectiva de los demás y encontrar de esa manera, desde la subjetividad, la tan ansiada objetividad. Otra vez está uno de ambicioso, pero, así las cosas, por ahí leí que para eso sirven las utopías, para eso, para caminar y hacer que un círculo de lectura siga caminando.

Así que, aquí van mis impresiones de la lectura del libro de Balún Canán.

A mi parecer, es una novela que es tanto histórica como autobiográfica, ahí se narran las relaciones sociales establecidas y normalizadas entre los indígenas y los terratenientes en Chiapas, específicamente en Comitán, narradas desde el recuerdo de una vida y dirigidos esos recuerdos en gran medida por ese gran personaje de la novela que es la niña, que refleja la inocencia de su edad para con lo que ve, mezclada con su tipo de educación; pero también refleja la inocencia de lo indígena manifestada en el personaje de la nana y de los indios que, desconfiados hacen visita periódicas a don German para darles detalles de la situación en Chactajal, su finca.

La novela muestra cómo se vive la vida en Comitán en el periodo de la gran reforma agraria impulsada por el general Lázaro Cárdenas y que vino a tensar más la relación histórica entre los ladinos, —dueños de las tierras y de todo lo que en ella se desenvuelve, incluyendo los indios— y los indios. Desde la visión dominante, al indio no se le educa, no se le empodera, no se le convence, no se dialoga con ellos, no tienen derechos, son indios y solo sirven para trabajar para el patrón, esa actitud racista impera hasta nuestros días y ha calado hondo en la sociedad mexicana. Hoy por hoy somos una sociedad muy racista aún, que no sabe aceptarse en la actualidad con raíces indígenas o que identifica a los indios como aquellos y no como nosotros.

Consecuencia de la reforma agraria, la novela narra el desmantelamiento de la hacienda de don Cesar Arguello y de sus primas Francisca, Romelia y Matilde, pero de una manera que muestra el entrelazamiento de este acontecimiento con las ideas y costumbres establecidas y que lleva a cada personaje a un desenlace singular, que la novela muestra con estilo artístico y yo lo sintetizo a través de bruscas y lineales relaciones.

La reforma agraria obliga a los hacendados a educar a sus peones, don Cesar, para burlarse de la ley, “contrata” a su hijo “bastardo” Ernesto, que de maestro no tiene nada, este acepta el cargo a regañadientes buscando una oportunidad mejor para sus propias ambiciones lo que implica que su actividad como maestro fuera una burla para sus trabajadores, las relaciones se tensan hasta que llevan a los rebeldes indios a provocar el incendio que acaba con la finca y las aspiraciones tanto de Cesar como de Ernesto, el primero termina en la bancarrota y el segundo muerto de muerte provocada por la rebelión iniciada. Como sabemos, la reforma agraria tuvo gran calado en México en sus inicios, aunque perdió impulso en años posteriores, seguía viva en el papel, hasta que el neoliberalismo la dio por muerta, incluso en el papel. La reforma agraria tuvo una influencia importante en el México de provincia, pero nunca fue demasiado radical, el movimiento zapatista de 1994 mostró que la situación indígena sigue estando tan deplorable como en aquellos años y lo que sí se ha incrementado de manera sustancial son lacras sociales: el racismo y el clasismo.


Unos comentarios y unas preguntas a propósito del día internacional de la mujer y de la novela recién comentada de Rosario Castellanos.

Me permito hacer unas reflexiones del papel de la mujer en la novela Balún Canán, en el que encontramos personajes femeninos como la niña, la nana, Zoraida la madre, las hermanas Francisca Romelia y Matilde y Doña Nati. Todas ladinas, excepto la nana. La novela no es sobre el indigenismo, en efecto, como tampoco es sobre el feminismo o sobre la lucha de clases, es una remembranza donde Castellanos plasma su infancia en un contexto que se le presenta como cosa natural. Pero la novela se presta para todo tipo de interpretaciones y reflexiones.

Dado el gran avance en las ciencias sociales realizado por Marx, se sabe que la historia del mundo es la historia de lucha de clases, oprimidos y opresores se enfrentan en franca lucha a veces abierta y letal y a veces presente de manera sutil. Ese gran descubrimiento nos permite entender hoy por hoy, los fenómenos sociales al que ponemos nuestro ojo observador y es muy difícil que se nos escape un fenómeno que no tenga carácter de clase, como cuando comentamos esta novela, por ejemplo o, por poner otro ejemplo, cuando conmemoramos el 8 de marzo como día internacional de la mujer trabajadora.

En general, en la novela podemos percibir las relaciones sociales ya caducas, la relación del señor feudal con el siervo, que se plasma de manera concreta en una relación hombre ladino-indígena. Esa relación económica y su trastoque con la reforma agraria es la base de todas las demás relaciones que se manifiestan en la novela, son las circunstancias ajenas a los personajes, pero a partir de las cuáles los personajes, sin tener consciencia de ello, toman sus propias decisiones y enfrentan los desafíos de la vida.

Dichas relaciones de producción, esenciales, aunque existentes hoy en día, son caducas y se encuentran en regiones muy específicas del país. Cierto es que increíblemente no terminen de desaparecer, sino que sobrevivan en ese amasijo que es la formación económico social, pero bueno, ese es otro cantar. Como relaciones sociales caducas, ya no dominantes, Rosario logra plasmar lo injustas de dichas relaciones, la inconsciencia que los personajes tienen alrededor de dichas relaciones esenciales, pero el hastío de los de abajo sobre estas reglas de opresión que sufren en carne propia. 

Otro cuento que cuenta, sin proponérselo, es la relación hombre-mujer, que son relaciones sociales no caducas, muy vigentes y muy normalizadas que cuesta trabajo tratar de comprenderlas. Al parecer las relaciones planteadas en la novela son las normales, las que vivimos en el día a día y en la que no nos fijamos sino en lo normales que llegan a ser. La relación hombre-mujer no vislumbra nada nuevo de lo que podríamos encontrar en nuestro contexto.

De ahí que la relación histórica hombre-mujer nos cueste entenderla o pase por ser un fenómeno pueril o simplemente circunscrito a la filosofía feminista, pues se nos figura que poner las íes en ese tema nos oculta la esencia de las esencias que es la relación de producción entre los que poseen los medios de producción y los que son libres hasta de los medios de producción. Así las cosas, la relación hombre-mujer se nos presenta como un fenómeno inesencial y se nos figura que el simple hecho del triunfo de la revolución social liberará automáticamente a la mujer del papel secundario que ha tenido frente al papel principal del hombre, en la historia.

Eh aquí mis preguntas. ¿Es la relación hombre-mujer una relación de opresión de una dimensión secular y —como la lucha de clases—, a veces se nos presenta de una violencia y brutal y a veces se nos presenta velada y sutil, pero igualmente opresiva? ¿Es que don Germán violenta a Zoraida su mujer por el simple hecho de ser mujer o hay vestigios de violencia alguna a lo largo de la novela?, a mi parecer Zoraida es una mujer ignorada en todos los sentidos, cuantimás en participar en la administración de la hacienda, no recibe golpizas, pero sí sufre otro tipo de violencias. ¿Es que Matilde sufre violencia de parte de Ernesto al mantener una relación incestuosa o al dejar a la deriva la responsabilidad mutua respecto al germen de su relación?, ¿es que la mamá de Ernesto sufrió violencia al mantener una relación ilegítima según los cánones de la época y del sistema, con don Germán, producto de la cual nace Ernesto?, que me dicen de la niña, ¿no es recurrente que hasta en la actualidad las grandes familias dejen encargados de la crianza de sus hijos a la servidumbre que contratan, pintando una línea bien definida entre lo que representan unos y otros, entre lo que representa el amo y el siervo?, ¿no va la niña a una escuela de puras niñas en donde, a parte de inculcarle el temor a dios le inculca el papel que la mujer debe tener en la sociedad imperante?, por otro lado ¿no es la nana un cero  a la izquierda para la sociedad en Comitán y que su único papel es la de la obediencia para con sus amos, aunque en esa obediencia sea la única en transmitir amor no obediente sino amor verdadero que crea un lazo fraternal verídico con la niña y su hermanito?

 Ni un personaje femenino trata de transgredir los límites impuestos por la sociedad, pues no es una novela que reivindica el feminismo, pero si nos relata el relegado lugar de la mujer en la sociedad. En la novela, en la década de los cincuenta y hoy en la actualidad, las diferencias hombre-mujer son indiferentes, inesenciales, simplemente están normalizadas pese a los avances de un movimiento ascendente feminista en México y en el mundo, aunque ya sin el carácter de clase que le dio origen, al parecer.