sábado, diciembre 10, 2022

Impresión del libro Tiene la noche un árbol escrito por Guadalupe Dueñas


Veinticinco cuentos ordenados en 124 páginas en los que Guadalupe Dueñas desparramó su creatividad literaria; 124 páginas que se antoja del doble o triple dada la complejidad de su escritura que provoca la necesidad de leerlo muy lentamente, repetidamente, hasta encontrar la ilación de la narración; me fue indispensable además tener un diccionario a la mano, pues constantemente me topé con una amalgama de palabras que desconocía pero que daban sentido a la historia contada. La paciencia que tuve me dejó mucha satisfacción a la vez que aprendizaje de algunas palabras para mí nuevas como mostrenca, demudar, garambullos, zahúrda, apipizca, émbolo, romanza, mazurca, cabujón, catafalco, marisabidilla, calcañar, epiceno, congrio, galerna, áspides, por mencionar algunas de las muchas que se encuentran a lo largo del libro. También te encuentras frases increíbles como murmullos negros, cementerio de alas oscuras, desahuciado cemento, el rostro del tiempo, claraboya insaciable, el corazón cabalgaba empavorecido, hemorragias de odio, metía el cansancio en sus articulaciones, ráfaga de hongos marchitos, cascadas ciegas, el cabello del viento por decir otro tanto.

En general, quedé impactado por su lectura y más después de haber intercambiado impresiones en el círculo rojo de lectura. Gracias al círculo de lectura me animé a realizar una segunda lectura con mayor interés y mejor satisfacción. Cada cuento es una joya literaria. 

Rescato lo cómico que me resultaron los cuentos: prueba de inteligencia, el correo, al revés, zapatos para toda la vida, los piojos, conversación de navidad, digo yo como vaca, canina fábula, topos uranus, una carta para Absalón; lo alegre que me parecieron los cuentos de la araña, y se abrirá el libro de la vida; no faltan cuentos tétricos como tiene la noche un árbol, al roce de la sombra, guía en la muerte, las ratas, Judit, caso clínico; también se encuentran cuentos tristes como la historia de mariquita, el sapo, el cuento del moribundo, la hora desteñida, mi chimpancé, la timidez de Armando.

Así sean cuentos cortos de tan solo dos páginas, o más largos, su lectura requiere serenidad y paciencia para captar la historia, pero termina uno admirando la magia de la escritura de esta peculiar escritora.

Mientras que algunos cuentos son tremendamente realistas como la tía Carlota, el sapo, el correo entre otros, también los hay de ciencia ficción como mi chimpancé y sobre todo, guía de muerte. Los que mezclan la fantasía con la realidad  abundan; un caso peculiar es la historia de Mariquita que aún en estos momentos me parece paradigmática, cuando comienza la lectura uno se imagina el insecto también llamado Catarina que había sido adoptada por la familia; en el transcurso de la lectura se pierde o se extraña o se aclara que Mariquita fue la mayor de las hermanas, nacida prematuramente, tan débil que la llevó a morir en poco tiempo y, al no aceptar su muerte, el padre llevó a esconderla en un frasco de chiles lleno de líquido con su química exclusiva y, de esa manera Mariquita estuvo presente en sus frenéticas mudanzas durante veinte años, hasta que al fin las hermanas decidieron sepultarla en el jardín de una de las casas en la que fueron inquilinos; si bien aquí radica la fantasía, la historia del cuento pinta la realidad de unos padres que no aceptan la muerte de su hija y cuyas decisiones al respecto impacta la vida entera de todos los demás integrantes de la familia.