sábado, diciembre 10, 2022

Comentarios del libro "Muerte en el Bosque" de Amparo Dávila

La lectura de los diferentes cuentos del libro MUERTE EN EL BOSQUE escrito por Amparo Dávila es amena y desafiante al mismo tiempo, fácil de leer, pero es difícil interpretar los acontecimientos a cabalidad; y eso sucede en cada cuento, en cada historia, que refleja la complicada faceta de los personajes y los envuelve a veces con ficción, a veces con fantasía, a veces introduce algo tétrico, macabro o simplemente narra los acontecimientos de una manera no secuencial. Como sea, la autora sabe utilizar subterfugios para invitar al lector a seguir leyendo y le otorga, además, la oportunidad de hacer mil conjeturas en relación a los personajes, al contexto, al desarrollo o desenlace de sus singulares cuentos.

Los cuentos de Amparo Dávila en el libro referido son, a mi parecer, tremendamente realistas, ya sea que narre el sufrimiento de un hombre ¿por amor?, (Fragmento de un Diario); o los problemas en el matrimonio desgastados en el tiempo por el hartazgo de lo cotidiano, que convierten el amor en odio, indiferencia, desprecio, en apenas tres años de estas viviendo juntos (El Huésped); o los problemas de un trabajador que necesita un aumento del salario al mismo tiempo que se enfrenta al tema del matrimonio que lo tenía cansado y agobiado y termina por huir de todo (Un Boleto para Cualquier Parte); o por el contrario, aquel hombre fascinado y entusiasmado por una mujer que no le corresponde, o el de una mujer que cansada o fastidiada por el acoso de su pretendiente, decide darle un cruel escarmiento (La Quinta de las Celosías); o el de una mujer con fuertes remordimientos injustificados sobre su relación con el placer y la pasión (La Celda); y así sucesivamente, así sigue la narrativa de todos y cada uno de los cuentos.

Cada cuento refleja los infiernos por la que tienen que transitar sus personajes, y cada infierno refleja una problemática que es real e individual, problemática que está ahí, que enfrenta a los personajes consigo mismos y con el contexto en el que viven. Amparo Dávila da cuenta de esa realidad y la forma en que los personajes enfrentan o huyen o intentan huir de esa realidad que los subyuga o esclaviza.

En muchos aspectos, el contexto en el que narra Amparo Dávila sus cuentos, es el mismo que en el que hoy vivimos; los laberintos en el que se ven envueltos sus personajes, en muchos casos, son los mismos laberintos en el que hoy muchos individuos se ven envueltos también. El laberinto es tanto más intrincado cuanto más inconsciente se encuentre el individuo de su propia realidad, entonces no queda mas que dar patadas de ahogado o salir del paso, buscando salidas y sin embargo hundiéndose más sobre sus propias decisiones.

Esta e infinitas interpretaciones más tiene este pequeño libro de Amparo Dávila, pequeño, pero de profundo contenido y su fácil lectura permite una fértil discusión que se antoja interminable a sus lectores. La lectura es recomendable y los comentarios sobre la interpretación de los lectores se antojan necesarios. Finalmente, terminaré ampliando mi percepción sobre el primer cuento del libro.

Fragmento de un Diario es el primer cuento del libro que retrata a un hombre en su dolor que, con una actitud masoquista, más que luchar para alejarse de ese dolor, muestra el afán de aprenderlo y dominarlo como se domina un oficio o disciplina pero, de pronto, al estilo de Amparo Dávila, algo sucede, algo lo impresiona y lo aleja del dolor al que pensó empezaba a dominar con maestría, la impresión que recibe es de una chica, que a veces se dirige a él con delicadeza ante su dolor, una chica a la que trata de esquivar, de evitar tan siquiera voltear a mirarla, aun a pesar de reconocer que la amaba. Una chica en la que imagina una dicotomía, la felicidad ante su sola presencia o el dolor de saberla perdida y termina el relato de esta manera: “Si mañana leyera en los periódicos: «Bella joven muere al caer accidentalmente de una alta escalera…»”, tan solo pensar en esa posibilidad se duele y se maravilla al mismo tiempo, pues ese posible suceso le permitiría perfeccionar su arte del dolor. La forma como Dávila termina su cuento deja un sabor a suspenso y con muchas interpretaciones e interrogaciones del lector que queda pasmado ante lo simple de la escritura y lo complejo del contexto, de la historia del sujeto y de la podría imaginarse ser continuidad de los sucesos.