Comentario sobre el libro: Breve historia de la guerra con los Estados Unidos de José C. Valadés
El libro de José
Cayetano Valadés que comentamos en el círculo rojo de lectura, narra la historia de la guerra
entre México y USA de 1846 a 1848, donde México pierde definitivamente más de
la mitad de su territorio. La guerra se desarrolla en un periodo donde los
Estados Unidos —con 22 millones de habitantes aproximadamente—, se han
consolidado como una nación con un proyecto burgués imperialista en expansión —con
un discurso de libertad pero con un sistema esclavista bien arraigado— y México
es una nación con un amplio territorio y unos siete millones de habitantes, en
su mayoría población rural, campesina e indígena que vienen de ser colonizados
por el dominio español y que, después del triunfo de la guerra de
independencia, su condición económica de opresión y esclavitud no ha sido
diferente.
La élite económica y política, que es una minoría, criolla y mestiza, está enfrascada en una lucha intestina y anárquica, acerca del tipo de sistema político a definir y a construir, así, en un primer momento se enfrascan en una guerra interna entre aquellos que sueñan con construir un sistema monárquico frente aquellos que quieren una república. Caído el imperio iturbidista, en un segundo momento, la lucha se enfrasca entre crear una república centralista o una federalista, y los marcos ideológicos dominantes se da entre los conservadores y los liberales. Este periodo anárquico, —en los cuales ningún proyecto reivindica las necesidades económicas, políticas y sociales de la población—, hará vulnerable al país de invasiones de potencias extranjeras que expanden sus dominios territoriales más de allá de ultramar.
Ninguno de los flancos ideológicos cuenta con apoyo popular porque la población en su mayoría no es libre, la independencia no les concedió la libertad y esa falta de popularidad de la que adolecen tanto conservadores como liberales, propiciará una serie de gobiernos muy vulnerables. Desde 1829 hasta 1851, solo José Joaquín Herrera terminó el periodo presidencial para el que fue elegido, de 1848-1851.
El libro de Valadés se escribió en 1947, un siglo después de tal lamentable y desastrosa guerra. Para 1947, México ya había consolidado un estado burgués y se difundía, a través de la educación, valores como el nacionalismo, el patriotismo, la soberanía y los libros de historia nos enseñaban sobre los héroes patrios y demás.
Como buenos patriotas que somos y con una identidad de lo mexicano ya bien arraigada, nos duele esa guerra injusta y sus funestas consecuencias; ver cercenado el territorio nacional es algo que duele al orgullo nacional y al amor propio, por eso, cuando uno termina de leer el libro de Valadés, se queda con uno cierta sensación de enojo e impotencia ante el tremendo enemigo imperial que tenemos como vecino.
Pero el libro de Valadés, en su intención de justificar en esa guerra el papel de la élite dominante, que entre y unos y otros se arrebataban el poder político, achaca la derrota a condiciones económicas materiales como la pobreza de la hacienda pública y la falta de un ejército profesional, reivindica por demás, o trata de reivindicar a personajes como Santa Ana como un gran patriota, un hombre cabal que se enfrentó con los gringos con valor y gallardía y señala que su funesta figura para la posteridad se debió a propaganda gringa.
Santa Ana, sin lugar a dudas fue un personaje importante y central desde el periodo de Iturbide en la década de los veinte, hasta la década de los cincuenta, fue un personaje que lo mismo le daba ser iturbidista que después abogar por una república federalista y después pasarse al bando de los que luchaban por una república centralista; por un momento estaba al lado de los liberales por otro estaba más cerca de los conservadores. Ese pragmatismo y su reconocido papel en la vida nacional le permitió acceder al poder once veces, eso no era nada nuevo, quizá sí el número de veces, pero el fenómeno no era nada nuevo, Valentín Gómez Farías, político liberal fue presidente cinco veces, Anastasio Bustamante, político conservador, tres veces fue presidente y así, hay otros tantos ejemplos que se pueden mencionar.
Santa Ana fue lo que fue, no fue un héroe, ni un gran patriota, ni un gran nacionalista, fue bisagra entre dos bandos en pugna y tolerado por los dos bandos y México no era México, era un estado en busca de su identidad, un pueblo en definición, en el marco de la lucha de clases.
El libro de Valadez hay que leerlo porque permite recordar esa guerra que de una a otra manera ha contribuido a definir lo que hoy somos como nación.

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