sábado, julio 08, 2023

Comentario sobre la obra de teatro: Tiempo de ladrones. La historia de Chucho el Roto


Obra de teatro de Emilio Carballido escrita en 1983


Quién fue Chucho el Roto

En esta obra de teatro, que es muy amena y divertida, Carballido rescata una parte de la vida y las aventuras de uno de los bandidos más famosos que existieron en México durante la segunda mitad del siglo XIX, en pleno apogeo del largo periodo porfirista. Se trata de Jesús Arriaga, apodado Chucho el Roto, oriundo de Santa Ana Chiautempan Tlaxcala, nacido en 1858 y al parecer fallecido en 1894, con apenas 36 años de edad, de profesión carpintero, que se enamoró de Matilde de Frizac, mujer de abolengo francés y con la que tuvo una hija llamada Dolores. Por esa relación amorosa, que estaba prohibida por la familia de alcurnia francesa, le valió ser encarcelado injustamente, situación que definió su vida futura como un ladrón roba ladrones o un bandido roba riquillos para repartir lo robado entre la gente humilde. 

Chucho el Roto fue un bandido para la pequeña élite porfirista y fue un héroe para la gente desamparada, para las masas condenadas a vivir en la miseria. El nombre de Chucho el Roto se volvió legendario y todavía hoy se le recuerda en varias obras literarias, en el cine y en el teatro, como es el caso que nos ocupa en este momento.


La esencia

En “tiempo de ladrones” Carballido pinta una esencia que es una realidad social en el que impera el clasismo y las masas son obligadas a vivir bajo ciertas leyes escritas para que una minoría rapaz domine a los débiles, normas que a los pobres los hacen ser más pobres, más débiles y desesperanzados; pinta pues una realidad objetiva, históricamente determinada y universalmente conocida, la de la explotación del hombre por el hombre, pero le agrega de su cosecha, de su subjetividad hecha arte, creando esta gran obra de teatro que atrapa, divierte y ofrece buen entretenimiento a un lector exigente de la cosa buena.


El contenido

En la obra de Carballido, Chucho el Roto, está consciente de la esencia de las relaciones sociales y le explica al Peludo, uno de sus compinches, en qué consiste esa esencia, le hace  saber que quien genera la riqueza social material son los trabajadores y que los patrones, como dueños de los medios de producción, se quedan con la plusvalía, es decir, con aquella parte del trabajo generado por los trabajadores y no pagados a estos sino apropiado por los patrones, puestas las leyes a su contentillo. De tal suerte que eso le explica pero de una forma más amena, más sencilla, más simple sobre cómo vive el Peludo y su patrón; logra convencer al Peludo y a otros más como el Rorro, la Changa, al Marciano, formando de esa manera la pandilla que arrebatará —de las formas más inimaginables posibles—riqueza a los ricos, apenas una pizca,  para repartirla entre los pobres.


El estilo

La lectura no es lineal, y eso puede provocar confusión en una primera lectura, pues de un apartado no se sigue el otro de manera cronológica, yo tuve que hacer una segunda lectura para mayor disfrute de la misma. 

Sucede que en el primer acto se narra el final de los días del héroe-bandido en San Juan de Ulúa, muerto a golpes por una turba de soldados y luego tirado al mar para alimento de los tiburones, se continúa con la joven y bella Matilde acosada por lo que cree que son pensamientos pecaminosos propios y naturales de su aún corta edad, le sigue la charla en la que Chuco el Roto convence al Peludo de formar un grupo de ladrones para tratar de cambiar el mundo que es injusto para los pobres y benéfico solo para los ricos, para luego pasar a donde se narran distintos atracos a los ricos y la forma en que se reparten a los pobres. 

La lectura puede causar confusión pero no es de difícil lectura, utiliza un lenguaje, claro, directo, con cierto y agradable erotismo. Una vez que uno le agarra el modo, se puede leer en un dos por tres. 


De donde se cuentan algunas divertidas aventuras

 Sin tratar de ser lineal tampoco, comento brevemente algunos pasajes a como los voy recordando. 

Me gustó el pasaje donde Consuelo —una de las mujeres de Chucho el Roto, con quien había contraído nupcias—, acompañada de la señora Durón, zarpan el barco “la Esperanza” hacia Cuba para reunirse con una Mulata —que le hace al oficio de la brujería— con el fin de poder contactar a los espíritus del más allá y, estando en ello, se les aparece el espíritu del Rorro, que les narra la forma en que fue muerto en los fuertes de San Juan De Ulúa y cuenta la misma suerte que siguió su jefe Chucho el Roto, para desconsuelo de Consuelo.

O aquella otra aventura donde se burlan de la policía para escapar, aprovechando que Chucho el Roto supuestamente iba a arreglar algunas sillas de la comisaría que estaban en mal estado y terminan la jornada encerrando, a partir de triquiñuelas, a los policías y ellos aprovechan para escapar de su cautiverio, en una de las tantas veces que logró escaparse Chucho el Roto y los suyos.

O aquella otra aventura donde se da la traición del Marciano y como delator señala el cerro donde están las joyas que Chucho el Roto ha robado y que, planeando la policía una emboscada, terminan siendo emboscados por la pandilla de Chucho el Roto. 


Estas y demás aventuras les esperan si se animan a leer y a disfrutar tiempo de Ladrones de Emilio Carballido.