lunes, agosto 07, 2023

El estructural problema de México de la desigualdad y la pobreza que impacta al problema de la inseguridad pública

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/08/06/broncas-zurdas-el-estructural-problema-de-mexico-de-la-desigualdad-y-la-pobreza-que-impacta-al-problema-de-la-inseguridad-publica/

martes, agosto 01, 2023

Impresiones generales del libro Amorfismos de Samanta Galán Villa

 Planteo impresiones generales porque bien se puede analizar cada cuento en particular, pero siempre es bueno empezar por lo general y si se nos presenta la oportunidad de analizar algunos cuentos en particular sería excelente.

Este mes de julio tocó leer amorfismos que es un librito de diez cortos cuentos muy bonitos en la forma, quiero decir, bien trabajados y estructurados, pero de un contenido que toca a la sensibilidad humana en variedad de formas, en el amor, la pasión, el dolor, la tristeza, la rebeldía, la humillación, el desencanto, la valentía y más, todo eso transmitido en diez cortos cuentos, lo que lo hace muy entretenido.

Además se tuvo la oportunidad de platicar en el Círculo Rojo con la autora del libro Samanta Galán Villa, quien con una actitud abierta y generosa nos platicó sobre cada uno de los diez cuentos, cómo nacieron, cuál le costó más trabajo, cuál le gustó más a su mamá, de qué manera ideo cada uno de los cuentos, cuál es su visión del mundo, qué es para ella el mundo de los sueños, y muchas cosas más que contó por demás interesantes.

  No deja de ser interesante la perspectiva a través de la cual Samanta escribe, porque Samanta escribe algo que ella siente como propio, hace un trabajo identificador con su cosmovisión del mundo, un trabajo con la que se identifica. Ella no está de acuerdo con contar historias con finales felices, porque le parece irreal, porque para ella, la idea dominante de venir al mundo para ser felices es solo eso, una idea, muy arraigada pero solo una idea ante la cual muchas personas se aferran sin valorar que la vida es mucho más compleja que eso.

Y así, ante su falta de gusto por escribir finales felices, hace su obra dejando en muchos casos en suspenso sobre lo que sigue, hay trama, hay drama, hay expectación, hay espectáculo, deja a la imaginación el posible desenlace de cada uno de sus cuentos y sus personajes no están en busca de la felicidad, sino que viven por igual hoy felices e ilusionados que mañana infelices y desilusionados, tristes, arrepentidos, abatidos por los avatares de la vida.

El nombre de amorfismos le queda muy bien porque los cuentos están diseñados como salidos de los sueños, donde lo real se mezcla con lo irreal, lo trascendente con lo ficticio o lo creíble con lo increíble, y en este cuento desarrolla la desventuras de un hombre que se convierte en planta, y en aquel señala a un gorila enano que es más bien un enano disfrazado de gorila y en aquel otro narra a un niño o a una niña haciendo, a través de su inocencia, travesuras que resultan fatídicas o por lo menos dolorosas y ante las cuáles no se puede dar marcha atrás, y en aquel otro cuento cuenta la vida de una mujer que va de desilusión en desilusión que le ayuda a madurar y aceptarse como es.

Pero siendo esta o aquella la trama, lo que se vislumbra en todos los personajes son lo mismo la esperanza, el amor, el consuelo, que la desesperanza, el desamor y el desconsuelo, son cuentos que pese a estar aparentemente diseñados en un mundo de sueños con su amorfismo característico, la trama es tremendamente real, actual, dramática, e incluso cultural.

Porque no hay vida sin drama, porque el fin del hombre no es solamente encontrar la felicidad, sino vivir la vida completa, no solo una vida a medias sino que se tiene que vivir la felicidad junto con la infelicidad, la confianza junto con la traición, la ilusión junto a la desilusión, cada sentimiento viene con su contrario, a nadie se le presenta la pura felicidad o la pura infelicidad, en el transcurso de la vida ora se presenta una, ora la otra y ora sentimientos encontrados en un mismo tiempo  y espacio, ora no siente uno sino dos o un torbellino de sentimientos ante los cuales no se sabe o se puede actuar.

Así que así es la vida, compleja por naturaleza y no tenemos derecho a hacerla sencilla porque no lo es, la vida no es sencilla. En esa complejidad que es se explica a la persona sumisa, obediente, rebelde, insegura o segura de sí misma, con más o menos carácter, ansiosa o ecuánime. Repito, en esa complejidad se explica o simplemente no se explica nada porque no todo debe pasar solo por el rasero de la racionalidad según lo explica Samanta porque el ser humano no es solo racional, es también lo sentimental, y dejarle todo a la racionalidad es vislumbrar todo a medias, por lo que no se vale hacer abstracción de lo sentimental. Entre la razón y la pasión, lo que ha sido más complicado de sobrellevar es sin lugar a duda nuestras pasiones pues muchas veces simplemente actuamos bajo su tutela y no medimos las consecuencias de nuestras acciones.

En resumen, bonita obra y buena charla la que tuvimos en el Círculo Rojo con Samanta Galván Villa.

¿Quién ha endeudado al mundo?

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/07/16/broncas-zurdas-quien-ha-endeudado-al-mundo/

lunes, julio 10, 2023

El México de López Obrador: ¿cambio real o gatopardismo?

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/07/09/broncas-zurdas-el-mexico-de-lopez-obrador-cambio-real-o-gatopardismo/

sábado, julio 08, 2023

Balún Canán de Rosario Castellano. Comentarios

El ejercicio de la lectura es algo que debemos de normalizaren en las grandes masas, pero no hay que ser tan “aspiracionista”, esto se logrará poco a poco, picando piedra, basta con que empecemos en nuestro entorno, en nuestros hijos, padres, hermanos, compañeros y demás y también ahí cuesta trabajo pero está dentro de nuestras posibilidades.

El otro ejercicio que se relaciona con la lectura es la escritura, ésta también es todo un arte, pero no pedimos mucho, sino apenas que nos atrevamos a escribir, no los grandes tratados que realizan las grandes mentes, sino apenas algo modesto que nos aleje del pánico a escribir, porque muchas veces es eso, pánico lo que no nos anima a escribir nuestras impresiones, parecido al pánico podamos sentir al hablar ante grandes multitudes las primaras veces de hacerlo. 

La novela es una fuente inagotable de reflexiones, opiniones y análisis de lo más variados que puede provocar, en un círculo de lectura, consciencia colectiva a través de mirar desde la mirada del otro, leer desde la perspectiva de los demás y encontrar de esa manera, desde la subjetividad, la tan ansiada objetividad. Otra vez está uno de ambicioso, pero, así las cosas, por ahí leí que para eso sirven las utopías, para eso, para caminar y hacer que un círculo de lectura siga caminando.

Así que, aquí van mis impresiones de la lectura del libro de Balún Canán.

A mi parecer, es una novela que es tanto histórica como autobiográfica, ahí se narran las relaciones sociales establecidas y normalizadas entre los indígenas y los terratenientes en Chiapas, específicamente en Comitán, narradas desde el recuerdo de una vida y dirigidos esos recuerdos en gran medida por ese gran personaje de la novela que es la niña, que refleja la inocencia de su edad para con lo que ve, mezclada con su tipo de educación; pero también refleja la inocencia de lo indígena manifestada en el personaje de la nana y de los indios que, desconfiados hacen visita periódicas a don German para darles detalles de la situación en Chactajal, su finca.

La novela muestra cómo se vive la vida en Comitán en el periodo de la gran reforma agraria impulsada por el general Lázaro Cárdenas y que vino a tensar más la relación histórica entre los ladinos, —dueños de las tierras y de todo lo que en ella se desenvuelve, incluyendo los indios— y los indios. Desde la visión dominante, al indio no se le educa, no se le empodera, no se le convence, no se dialoga con ellos, no tienen derechos, son indios y solo sirven para trabajar para el patrón, esa actitud racista impera hasta nuestros días y ha calado hondo en la sociedad mexicana. Hoy por hoy somos una sociedad muy racista aún, que no sabe aceptarse en la actualidad con raíces indígenas o que identifica a los indios como aquellos y no como nosotros.

Consecuencia de la reforma agraria, la novela narra el desmantelamiento de la hacienda de don Cesar Arguello y de sus primas Francisca, Romelia y Matilde, pero de una manera que muestra el entrelazamiento de este acontecimiento con las ideas y costumbres establecidas y que lleva a cada personaje a un desenlace singular, que la novela muestra con estilo artístico y yo lo sintetizo a través de bruscas y lineales relaciones.

La reforma agraria obliga a los hacendados a educar a sus peones, don Cesar, para burlarse de la ley, “contrata” a su hijo “bastardo” Ernesto, que de maestro no tiene nada, este acepta el cargo a regañadientes buscando una oportunidad mejor para sus propias ambiciones lo que implica que su actividad como maestro fuera una burla para sus trabajadores, las relaciones se tensan hasta que llevan a los rebeldes indios a provocar el incendio que acaba con la finca y las aspiraciones tanto de Cesar como de Ernesto, el primero termina en la bancarrota y el segundo muerto de muerte provocada por la rebelión iniciada. Como sabemos, la reforma agraria tuvo gran calado en México en sus inicios, aunque perdió impulso en años posteriores, seguía viva en el papel, hasta que el neoliberalismo la dio por muerta, incluso en el papel. La reforma agraria tuvo una influencia importante en el México de provincia, pero nunca fue demasiado radical, el movimiento zapatista de 1994 mostró que la situación indígena sigue estando tan deplorable como en aquellos años y lo que sí se ha incrementado de manera sustancial son lacras sociales: el racismo y el clasismo.


Unos comentarios y unas preguntas a propósito del día internacional de la mujer y de la novela recién comentada de Rosario Castellanos.

Me permito hacer unas reflexiones del papel de la mujer en la novela Balún Canán, en el que encontramos personajes femeninos como la niña, la nana, Zoraida la madre, las hermanas Francisca Romelia y Matilde y Doña Nati. Todas ladinas, excepto la nana. La novela no es sobre el indigenismo, en efecto, como tampoco es sobre el feminismo o sobre la lucha de clases, es una remembranza donde Castellanos plasma su infancia en un contexto que se le presenta como cosa natural. Pero la novela se presta para todo tipo de interpretaciones y reflexiones.

Dado el gran avance en las ciencias sociales realizado por Marx, se sabe que la historia del mundo es la historia de lucha de clases, oprimidos y opresores se enfrentan en franca lucha a veces abierta y letal y a veces presente de manera sutil. Ese gran descubrimiento nos permite entender hoy por hoy, los fenómenos sociales al que ponemos nuestro ojo observador y es muy difícil que se nos escape un fenómeno que no tenga carácter de clase, como cuando comentamos esta novela, por ejemplo o, por poner otro ejemplo, cuando conmemoramos el 8 de marzo como día internacional de la mujer trabajadora.

En general, en la novela podemos percibir las relaciones sociales ya caducas, la relación del señor feudal con el siervo, que se plasma de manera concreta en una relación hombre ladino-indígena. Esa relación económica y su trastoque con la reforma agraria es la base de todas las demás relaciones que se manifiestan en la novela, son las circunstancias ajenas a los personajes, pero a partir de las cuáles los personajes, sin tener consciencia de ello, toman sus propias decisiones y enfrentan los desafíos de la vida.

Dichas relaciones de producción, esenciales, aunque existentes hoy en día, son caducas y se encuentran en regiones muy específicas del país. Cierto es que increíblemente no terminen de desaparecer, sino que sobrevivan en ese amasijo que es la formación económico social, pero bueno, ese es otro cantar. Como relaciones sociales caducas, ya no dominantes, Rosario logra plasmar lo injustas de dichas relaciones, la inconsciencia que los personajes tienen alrededor de dichas relaciones esenciales, pero el hastío de los de abajo sobre estas reglas de opresión que sufren en carne propia. 

Otro cuento que cuenta, sin proponérselo, es la relación hombre-mujer, que son relaciones sociales no caducas, muy vigentes y muy normalizadas que cuesta trabajo tratar de comprenderlas. Al parecer las relaciones planteadas en la novela son las normales, las que vivimos en el día a día y en la que no nos fijamos sino en lo normales que llegan a ser. La relación hombre-mujer no vislumbra nada nuevo de lo que podríamos encontrar en nuestro contexto.

De ahí que la relación histórica hombre-mujer nos cueste entenderla o pase por ser un fenómeno pueril o simplemente circunscrito a la filosofía feminista, pues se nos figura que poner las íes en ese tema nos oculta la esencia de las esencias que es la relación de producción entre los que poseen los medios de producción y los que son libres hasta de los medios de producción. Así las cosas, la relación hombre-mujer se nos presenta como un fenómeno inesencial y se nos figura que el simple hecho del triunfo de la revolución social liberará automáticamente a la mujer del papel secundario que ha tenido frente al papel principal del hombre, en la historia.

Eh aquí mis preguntas. ¿Es la relación hombre-mujer una relación de opresión de una dimensión secular y —como la lucha de clases—, a veces se nos presenta de una violencia y brutal y a veces se nos presenta velada y sutil, pero igualmente opresiva? ¿Es que don Germán violenta a Zoraida su mujer por el simple hecho de ser mujer o hay vestigios de violencia alguna a lo largo de la novela?, a mi parecer Zoraida es una mujer ignorada en todos los sentidos, cuantimás en participar en la administración de la hacienda, no recibe golpizas, pero sí sufre otro tipo de violencias. ¿Es que Matilde sufre violencia de parte de Ernesto al mantener una relación incestuosa o al dejar a la deriva la responsabilidad mutua respecto al germen de su relación?, ¿es que la mamá de Ernesto sufrió violencia al mantener una relación ilegítima según los cánones de la época y del sistema, con don Germán, producto de la cual nace Ernesto?, que me dicen de la niña, ¿no es recurrente que hasta en la actualidad las grandes familias dejen encargados de la crianza de sus hijos a la servidumbre que contratan, pintando una línea bien definida entre lo que representan unos y otros, entre lo que representa el amo y el siervo?, ¿no va la niña a una escuela de puras niñas en donde, a parte de inculcarle el temor a dios le inculca el papel que la mujer debe tener en la sociedad imperante?, por otro lado ¿no es la nana un cero  a la izquierda para la sociedad en Comitán y que su único papel es la de la obediencia para con sus amos, aunque en esa obediencia sea la única en transmitir amor no obediente sino amor verdadero que crea un lazo fraternal verídico con la niña y su hermanito?

 Ni un personaje femenino trata de transgredir los límites impuestos por la sociedad, pues no es una novela que reivindica el feminismo, pero si nos relata el relegado lugar de la mujer en la sociedad. En la novela, en la década de los cincuenta y hoy en la actualidad, las diferencias hombre-mujer son indiferentes, inesenciales, simplemente están normalizadas pese a los avances de un movimiento ascendente feminista en México y en el mundo, aunque ya sin el carácter de clase que le dio origen, al parecer.


Apocalipstick de Carlos Monsiváis: Comentarios

“Yo estoy allí, aunque no sean mis palabras y mis conceptos, pero sí mis reclamos” (Monsi y seguidores durante aquellos días de enero de 1994)

Soy poco conocedor de Carlos Monsiváis y de su extensa obra literaria; apenas ésta es la primera de sus obras que he leído. Uno conoce a Carlos Monsiváis, por sus columnas en la jornada, su participación en televisa, su participación en algunos documentales sobre el desafuero, sobre esto último, un recuerdo que me viene a la memoria es aquel en el que, desatada la guerra sucia señalando a AMLO como un peligro para México, Monsiváis señala el absurdo de mucha gente que se la cría y decía, “— ¡me van a quitar mi casa! —“, y remata  “— ¡pero si no tienen casa!—”.

Así, con ese tipo de absurdos y con una escritura donde se vale de la sátira, Monsiváis escribirá una de sus últimas obras, apocalipstick. La sátira comienza desde el nombre del mismo libro: ante el inminente apocalipsis provocado por el calentamiento global, provocado por el hombre —y yo agregaría: y su absurdo modo de producción dominante—, acudan a presenciar el fin del mundo con las últimas ofertas de temporada, unos lápiz labial versátiles, aerodinámicos y que producen labios flamígeros, propios para dar el beso de la despedida, señala apenas en el prólogo.

Este libro está compuesto de 35 crónicas y/o relatos donde Monsiváis pone como el protagonista principal  a la Ciudad de México, no una parte de la ciudad, sino toda ella, valga la redundancia, su ciudad, la ciudad donde nació y pasó la mayor parte de sus días. La ciudad de México, el amor de sus amores. La ciudad de México que señala, algo tiene de mágico, pues atrae gente a montones, todo mundo quiere entrar y parece que nadie quiere salir de ella, pese a que ya no cabe un alma. Una ciudad que como todo, tiene claroscuros, es bella pero da miedo, es grandiosa per allí roban mucho, es esperanzadora pero la derecha avanza, ¿será?

En esta obra veremos a la Ciudad de México y su devenir desde que los dioses aztecas, en este valle del Anáhuac, “autorizaron la convivencia de los extremos”, hasta comienzos del siglo XXI cuando la ciudad se conmocionó con la presencia de una gigantesca marcha del silencio en contra del desafuero de su jefe de gobierno, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, pues “han querido despojar de sus derechos electorales a un sector enorme del país.” “Los excluidos se incluyen” remata.

En el cuerpo del escrito, abunda de todo, lo cultural sobre todas las cosas en el espacio —una mancha urbana que se va haciendo más y más gigantesca  devorándolo todo— y en el tiempo —sugerentemente y con mayor ahínco desde los años veinte del siglo XX—. Relata de manera muy amplia como es la convivencia entre los pobres, —la mayoría de los habitantes de la ciudad—, sus razones y pasiones, pero sobre todo sus pasiones. La convivencia entre pobres y ricos y entre los ricos. La ciudad de México ya no es la misma de los años veinte, de los años cincuenta, setenta, muchas cosas han cambiado unas para bien y otras para mal.

La vida diurna en la ciudad de México, es complicada, en las vecindades, en el metro, en los supermercados y en el comercio informal, en las calles y avenidas con grandes masas de autos a vuelta de rueda que pone a prueba su paciencia. Los citadinos salen buscando nuevas oportunidades de ascenso social, buscando y creando nuevas oportunidades a través de la apertura de nuevas carreras que permitan el ascenso social. No podía faltar la existencia, en esa gran mole, en esa enorme jungla de asfalto, la leyenda urbana, los ritos religiosos llevados hasta la televisión, el nacimiento de los lideres barriales para exigir a las autoridades, alumbrado público, agua, drenaje, y más y sobre todo la presencia del big brother.

La ciudad de México no descansa, hay movimiento día y noche, las pasiones se desatan en la vida nocturna, los cabarets, las cantinas, los antros y sus espectáculos que avivan la esperanza de vida del citadino, Monsiváis señala que hubo una época de oro de la vida nocturna (sic), de 1930 a 1960, después de la penicilina y antes del sida. En la década de los setenta y ochenta, esta tremenda enfermedad obligaba al recato, al bouyerismo y a propiciar otras formas de encuentro pasional.

También se encuentran las aspiraciones de los ricos y sus aires de grandeza, de caché, con su espíritu individualista, de competencia y de despilfarro,  y sus necesarios encuentros y desencuentros con los pobres que da cuenta de su elitismo y clasismo que propician una ciudad fragmentada, con grandes y bellos edificios al lado de construcciones que desafían a la gravedad y en la que viven hacinados cientos, miles y millones de almas que luchan por un pedazo de tierra para edificar su patrimonio. En fin, los ricos, cada vez más ricos, cada vez más clasistas y racistas, cada vez más conservadores, pero políticamente venidos a menos. Monsiváis señala “el conservadurismo ya nada más emprende batallas culturales por el deleite de verse derrotado”.

Monsiváis demuestra que conoce muy bien la ciudad de México, sus colonias, los personajes de la farándula, de la cultura, de la política, sabe que su ciudad late a la izquierda, que ha tenido un largo caminar y se va desafanando de los prejuicios y lleva la delantera a la provincia en término de libertades y derechos ciudadanos. 

Y es que la ciudad de México ha sido todo un fenómeno a nivel mundial, por su grandeza y su riqueza cultural, por su historia, por la convivencia obligada entre varios, la ciudad es inmensa, es prodigiosa, con toneladas de concreto, con poca belleza estética de sus viviendas, los ciudadano no quieren habitar casas hermosas, solo quieren tener un techo donde descansar y vivir, un techo propio y poco importa la estética, así se pueden recorrer kilómetros y kilómetros sin nada hermoso, sin nada llamativo, aunque tenga cosas hermosas y llamativas. La ciudad de México se transforma con el paso del tiempo, seguirá cambiando para bien o para mal, pero seguirá cambiando.

En fin, aquí solo menciona pocas cosas, pero muy pocas cosas de lo que trata el libro, hay que tener mesura, pasión y dedicación para leerlo y analizarlo todo, por lo que invito a todos los del círculo su participación escrita también y saludo a la de Edna que ya lo he leído también.

“La Ciudad de México día a día se precipita a su final y, también a diario, se reconstituye con la energía de las multitudes convencidas de que no hay ningún otro sitio a donde ir.” (Monsiváis)

Algunos pocos comentarios de la obra de Inés Arredondo: Río Subterráneo

Después de tener ocupado mi tiempo en otros menesteres, considero necesario retomar las impresiones de la obra de Inés Arredondo “Río Subterráneo”. En general considero que es una autora no fácil de leer, y sus cuentos narran lo maravillosa y trágica a la vez que puede ser la vida de las personas. 

Alrededor de las relaciones humanas, la autora nos muestra, en una docena de cuentos, las pasiones y prejuicios de gran calado en la sociedad que rodean temas como la homosexualidad, la bisexualidad, el incesto, los conflictos en las relaciones de pareja, las tortuosas que pueden ser las relaciones familiares entre otros temas.

Habiéndose realizado el círculo de lectura y analizado otros materiales al respecto, tuve a bien releer algunos cuentos que para mí habían resultado difíciles de asimilar, mi conclusión es que el contenido de los cuentos nos proporciona buen material para analizar el trasfondo de esas complicadas relaciones humanas que todos, de alguno u otra manera hemos experimentado, que ha llevado a más de uno a tortuosas crisis existenciales en pro de un proyecto de vida socialmente viable alternativo al individualismo que permea en la mayoría de los casos y en la mayoría de los cuentos de Inés Arredondo.

Como un elemento de apoyo a la interpretación de los cuentos, se comentaba la visión Nietzschiana de la vida, lo dionisiaco de la vida, plagada de traiciones, deshonestidades, perversidades, una vida cruel y embriagante que tenía que tener algo bueno y maravilloso para hacerla más soportable, el lado apolinio basada en la inocencia, el amor, el erotismo, cierta locura que nos permite andar en el perímetro de lo que socialmente nos está permitido hacer.

Y eso creo que es la lógica de la obra de Inés Arredondo, la mezcla de lo apolinio y lo dionisiaco, el primero como calmante de las almas humanas y lo segundo como lo que más perdura alrededor de las pasiones humanas. De esa manera la vida humana es más que una odisea (donde impera el heroísmo frente a los desafíos de la vida), es más bien una tragedia (la mezcla de lo dionisiaco y lo apolinio), donde la vida de las personas es dominada por las perversiones humanas, pero siempre encontramos una mirada, un gesto amable, un reconocimiento de nuestra existencia por el otro o los otros, después de todo, las personas están ávidas de reconocimiento en un sistema que cosifica todo.

Análisis de la novela “el hombre de los hongos” de Sergio Galindo

Lo interesante de los círculos de lectura sobre obras literarias es que, en su análisis, interpretación o simple opinión o comentario, se manifiestan en su máxima expresión nuestras subjetividades y eso es de lo más extraordinario; el punto de vista desde perspectivas diferentes que pueden estar en contradicción entre sí o complementarse dando pie a una variada interlocución entre los participantes que uno espera, nos sirva a todos para que, con sentido crítico, podamos proyectarnos en dichas obras en aras de transformarnos y transformar nuestra realidad de una manera objetiva. La obra en sí misma y el círculo de lectura no es determinante para ello, pero en algo puede contribuir para que eso suceda.

Una joya de la literatura se analiza desde diferentes perspectivas ofrecida, o por la propia obra en sí misma, o porque al lector en particular le interesa enfatizar un pasaje, hecho, suceso o personaje con el que sentimos cierta afinidad o gusto. 

En dicho análisis vamos de lo simple a lo complejo y de lo complejo a lo simple consciente o inconscientemente en un intento de encontrarle cuadratura al círculo, de descubrirle sentido a una realidad que se nos presenta de una manera caótica en lo inmediato.

Entrando específicamente a la lectura de “el hombre de los hongos”, lo simple lo identifico con lo más abstracto cuando percibo la obra en general; lo simple son las relaciones de dominación amo-siervo y su relación dialéctica. 

Arriba de la cúspide se encuentra Don Everardo que es reconocido por comportarse como si fuera dueño de su mujer Elvira, sus tres hijos (Emma, Sebastián y Lucila), la servidumbre y todo lo que se mueva dentro de sus tierras, pero este comportamiento de considerarse dueño de todo no aparece de manera burda sino con fino tacto como lo hace todo hombre de élite que se presume a sì mismo de culto. Nada se hace si no es con el aval de don Everardo, cuya peculiaridad es su gusto por la cacería y la buena gastronomía en general y su predilección por los hongos comestibles, que abundan, pero se mezclan con hongos venenosos en esos parajes en donde las lluvias se suceden durante todo el año. 

Del otro lado del amo se encuentra el siervo, que en la obra es el hombre de los hongos, que viene a representar a la clase desposeída, los “nadies” diría Galeano. De los “nadies”, resalta el personaje de Gaspar, un “nadie” que, sin embargo, —desde el momento que don Evarardo lo considera de su propiedad cuando lo encuentra aun cuando niño y se lo regala a su hija menor Emma— trastoca y revoluciona la vida de la familia de don Everardo, apenas sin que éste tome consciencia de ello. En lo inmediato, el amo somete al siervo (Don Everardo a Gaspar al convertirlo en el hombre de los hongos), pero en el devenir, el amo termina sucumbiendo ante el siervo (Una comilona donde el amo termina envenenado producto de una tetra del siervo en una lucha desesperada por su supervivencia). 

Hasta aquí lo simple, lo mas abstracto, lo más general de la novela, la clásica lucha de clases en un remoto sistema de dominación amo-siervo. Sergio Galindo escribe su novela y quizá sin estar consciente de ello, representa en esta novela esa lucha de clases. Galindo solo refleja la realidad y con un recurso en la técnica ficticia y a través de eventos mágicos, hace rodar los acontecimientos dentro de su obra bajo este contexto general.

Pero el hecho de descubrir o reconocer la lucha de clases en la obra apenas y se dice algo nuevo y eso implica que el concepto de la lucha de clases termina por ser un concepto vacío, dice todo, pero al mismo tiempo no dice nada al quedarse el análisis en la mera abstracción; abstracción que es lo más simple, lo más general y por lo tanto lo más indeterminado.

Entre que el amo domina al siervo en un inicio y el siervo termina dominando al amo, pasan cosas, muchos acontecimientos en el que las pasiones humanas se manifiestan y hacen pasar verdaderos infiernos o paraísos a los personajes según el caso y la perspectiva meramente subjetiva de los personajes y del lector mismo; pasan cosas muy concretas y específicas que implican una complejidad en sí misma que determina infinitas interpretaciones. 

La verdadera riqueza está en lo concreto, que es real en el tiempo y en el espacio, y aquí sí hay que hacer esfuerzos ¿desesperados? para deshilvanar los entretejidos de las relaciones sociales y la conducta humana y hacer compatible lo simple con lo complejo, es decir, lo abstracto con lo concreto; toda apreciación subjetiva sirve para este propósito, la mera opinión o comentario es útil en el camino de comprender nuestro entorno y sobre todo a nosotros mismos.

El señor Everardo piensa de sí mismo que no es una persona desalmada, incluso se podría calificar así mismo de hombre generoso porque a nadie obligaba en un principio a ser el hombre de los hongos, sino que ofrecía una suma importante de dinero a aquellas personas que se ofrecieran a probar un bocado de setas para conocer su peligrosidad, ¿qué mayor libertad que eso? Tampoco le parecía un hombre cruel a su propia familia, incluyendo a la más sensible de ellas, a Emma, pues era normalizado el clasismo y racismo de una élite que ve siempre a sus subalternos como cosas, como nadies.

¿Qué persona se prestaría a probar unos hongos que podrías ser venenosos a cambio de una buena suma de dinero?, ¿a qué cantidad debe ascender el monto pagado para que un hombre decida poner en peligro su vida y decida ser el primero en probar las setas para corroborar si son saludables o venenosas? 

En un primer momento se podría pensar “racionalmente” que mucho tiene que ver la probabilidad, si fuera muy común que el hombre de los hongos sobreviviera, entonces la tasa de sobrevivencia sería alta, muchos querrán aceptar el reto y ser el señor de los hongos, pero si lo común fuera que el hombre de los hongos no sobreviviera entonces el hombre de los hongos escaseará y será difícil encontrar a alguien que quiera poner en peligro su vida, aunque se le pague una buena cantidad de dinero. Hasta aquí este análisis es muy simplista porque no toma en cuenta ni el contexto, ni las necesidades de los hombres, ni la lucha de clases (ese concepto abstracto que habíamos dejado un poco más arriba medio vacío de contenido) ni una serie de circunstancias que en definitiva obligan a las personas a ser el señor de los hongos. Ese análisis simplista que pareciera racional, al hacer abstracción del contexto histórico se convierte en un análisis absolutamente irracional y sin embargo está muy en boga en los centros de enseñanza y se muestra como si fuera la última panacea.

El señor de los hongos siempre es una persona de la clase dominada, a partir de esa condición objetiva se circunscribe su libertad de probar o no probar los hongos para revelar su autenticidad no venenosa, ello implica que esté obligado por su condición económica y por ello está dispuesto a sacrificar su vida por un pago que beneficiará si no a él, si a los suyos, a sus familiares que son los que aprovecharían un sustancioso pago que recibirían de don Everardo, este venerable amo. ¿El hombre de los hongos goza de cabal libertad cuando su situación de oprimido lo obliga a aceptar poner en peligro su vida a cambio de un poco de bienestar para su familia?

El hecho de que don Everardo y su familia no cuestionen esa práctica cruel del señor de lo hongos y la tengan muy normalizada implica una concepción muy superficial de la vida, de la libertad y de otros valores de gran calado. Este hecho hace comprensible las demás relaciones humanas fatuas y superficiales que caracterizan a Elvira, Lucila y Sebastián que no viven mas allá de lo inmediato y se ponen los pies unos y otros enredándose entre sus aspiraciones individualistas y las de los demás. Elvira se comporta como toda mujer de alta alcurnia cuya preocupación no va más allá de su aparencial figura, mientras que Lucila y Sebastián tienen el comportamiento del típico junior que al ser hijos del amo se consideran con derechos rayados con el oportunismo de su nihilista vida.

Las únicas personas que al parecer trascienden en parte esa vida superficial son Emma y Gaspar al desarrollar una relación más humana dentro de los límites impuestos por su contexto. Emma muestra esa sensibilidad desde niña, al reconocer su actitud y comportamiento al no demandar el amor de sus padres a capa y espada, su sensibilidad también se muestra al alejarse del comportamiento tóxico y pueril de sus hermanos Lucila y Sebastián, y la relación que construye con Gaspar, lejos de la cosificación a la que debería estar obligada a desarrollar, que implicaba tratar a Gaspar, —el regalo de su padre— como muñeco; también se muestra su sensibilidad hacia los animales como lo demuestra en el caso de Toy el leopardo y finalmente esa sensibilidad que muestra al tener que actuar ante inconvenientes, cuando decide salvar a su amado Gaspar aunque ello implicara la vida de sus seres ¿queridos?

Finalmente, cada persona vive en un contexto determinado y ha creado y desarrollado valores que han implicado normalizar relaciones injustas y que, debido a esa normalización no las cuestionamos perpetuando de esa manera relaciones injustas bajo nuestra complacencia. Para evitar eso, es que es necesario un espíritu crítico que nos permita ser conscientes de injusticias que toleramos y buscar transformar esa realidad para construir un mundo más humano o menos injusto.

Reseña crítica de la obra literaria “Morirás lejos” escrita por José Emilio Pacheco

Morirás lejos es una obra literaria de José Emilio Pacheco escrita en 1967, y hace referencia al errante pueblo de los judíos que deambulaban por el mundo desde la diáspora, cuando el general romano Tito destruyó el Segundo Templo de Jerusalén; José Emilio Pacheco si bien hace referencia a esa destrucción en la introducción de la obra, se centra en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. 

Morirás lejos parece el nombre de una profecía hacia un pueblo que, durante siglos vivió errante, creando comunidades judías es un buena cantidad de países del mundo. 

En la primera parte de la obra, se narra la heroica defensa de Israel por los judíos en su enfrentamiento contra el imperio más poderoso de su tiempo, aquí da cuenta de la heroicidad de Juan y Simón y otros judíos que soportaron penas amargas y ofrendaron sus vidas defendiendo a su pueblo y a su religión. 

En la segunda parte el autor repara precisamente en el holocausto y la tragedia judía en la Segunda Guerra Mundial, reseña de una manera singular lo que pasaba en los campos de concentración y la llegada ahí de millones de personas que fueron víctimas del nazismo; remarca la tragedia al señalar, entre otras prácticas macabras, la forma en que el gas se introducía en los órganos humanos y terminaba con sus vidas; esa industria de la muerte, en un parpadear, mataba con miles de vidas humanas.

La novela es un recordatorio, uno de los tantos que hay en la obra literaria respecto a lo ocurrido en los campos de exterminio nazis, pero lo hace de una forma peculiar, en la que José Emilio Pacheco, con sus grandes dotes de literato, cumple con la misión de recordar ese suceso reprobable a través de la creación de dos personajes poco claros que son eme y Alguien, que se confrontan en una historia de ficción en la que sus personalidades confusas da lugar a la especulación para tratar de esclarecer quienes son realmente eme y Alguien y la relación que guardan entre ellos y ellos con el holocausto.

El personaje eme asoma de manera sigilosa por la ventana y en la parte de enfrente, en un parque, se percata de la presencia de Alguien que lee el “Aviso Oportuno” del periódico El Universal pero que se le figura ser una persona que lo está vigilando a él, a eme, durante ya varios años, esperando el momento oportuno para aprehenderlo y obligarlo a enfrentar la justicia sobre su participación en el actos inhumanos. Pero realmente eme no está seguro de que Alguien lo esté vigilando, pues Alguien puede ser cualquier persona, bien puede ser un dramaturgo esperando un momento de inspiración, un desempleado en busca de trabajo, un delincuente sexual, un amante en espera de su amada, un padre que ha perdido a su hijo, un ser nostálgico que vuelve al parque en el que jugó de pequeño, un integrante de la policía secreta, una víctima anhelante de venganza, o simplemente Alguien no es nadie y simplemente es producto de la imaginación de eme que tiene delirios de persecución y piensa que tarde o temprano lo aprehenderán y le harán pagar sus abominables crímenes. 

Alguien puede ser cualquier persona o también no puede ser nadie, entre el ser y el no ser se dan infinitas posibilidades en las que se puede especular y se puede uno dar libertad para especular.

¿Quién es eme en la obra de José Emilio Pacheco?, lo único cierto es que eme es un criminal de la guerra nazi, alguien que participó y luchó de una manera u otra en el frente alemán en la Segunda Guerra Mundial, pero puede haber sido un apóstol de la medicina futura que experimentaba con humanos, o un cirujano alemán que extirpó genitales a personas masculinas y femeninas, o un técnico del exterminio que dirigió un campo de concentración, o un oficial de la Gestapo, o el capitán del ejército alemán responsable de arrasar poblaciones enteras, o el Fùhrer, o un escriba de Hitler, o el destructor del Gueto de Varsovia, o un soldado alemán pero que no mató a nadie fuera del campo de batalla lo que lo hace una especie de víctima de la guerra, o fue un criminal nazi cualquiera. O más bien eme fue y ya no es, sí fue un criminar pero sí pagó  sus crimines y murió en la cárcel de máxima seguridad, o fue linchado y muerto con la entrada del ejército rojo en Alemania.

O eme es producto de la imaginación de Alguien y realmente nunca existió; nuevamente entre el ser y el no ser se dan infinitas posibilidades.

Finalmente el desenlace de la obra no puede ser diferente, pues también da cabida a la especulación: eme y Alguien no son más que recursos que se tomaron con pretexto de recordar el holocausto en un intento de sumar para que el suceso histórico no se olvide y no se repita nunca más; o bien, que tal este otro desenlace, eme encara a Alguien y Alguien resulta no ser su perseguidor sino un obrero desempleado que se ha sentado para descansar después de buscar trabajo y no conseguirlo, lo que deja a eme momentáneamente tranquilo antes de volver a sufrir otro delirio de persecución, como los que sufre desde hace veinte años; o este otro desenlace, Alguien le cae encima a eme en su departamento, junto con decenas de hombres para aprehenderlo y llevarlo ante la justicia, pero antes eme se ha dado un balazo en la cabeza como último recurso para evitar ser atrapado; o bien este otro, Alguien no existe, eme no puede resistir su remordimiento de consciencia, toma un cuchillo y se corta las venas para morir desangrado.

En fin, recomiendo leer esta obra literaria, para recordar pero también para valorar el estilo de escritura de José Emilio Pacheco, comentar esta obra, el contenido y la forma, aprehender y aprender cuando compartimos nuestras impresiones al respecto. 

La obra literaria siempre es buena y recomendable para recrear la memoria histórica y crear consciencia social, y finalmente en la cúspide de la consciencia social, crear organización social para transformar esa realidad social

Todo es relativo, el pasar de la consciencia colectiva a la organización política puede ser a la par, o conseguirse en el corto plazo o en un plazo más bien largo, nadie lo sabe, pero siempre es bueno aportar en la transformación colectiva y que cada quien esté consciente de su papel histórico en este momento concreto. 

Comentario sobre la obra de teatro: Tiempo de ladrones. La historia de Chucho el Roto


Obra de teatro de Emilio Carballido escrita en 1983


Quién fue Chucho el Roto

En esta obra de teatro, que es muy amena y divertida, Carballido rescata una parte de la vida y las aventuras de uno de los bandidos más famosos que existieron en México durante la segunda mitad del siglo XIX, en pleno apogeo del largo periodo porfirista. Se trata de Jesús Arriaga, apodado Chucho el Roto, oriundo de Santa Ana Chiautempan Tlaxcala, nacido en 1858 y al parecer fallecido en 1894, con apenas 36 años de edad, de profesión carpintero, que se enamoró de Matilde de Frizac, mujer de abolengo francés y con la que tuvo una hija llamada Dolores. Por esa relación amorosa, que estaba prohibida por la familia de alcurnia francesa, le valió ser encarcelado injustamente, situación que definió su vida futura como un ladrón roba ladrones o un bandido roba riquillos para repartir lo robado entre la gente humilde. 

Chucho el Roto fue un bandido para la pequeña élite porfirista y fue un héroe para la gente desamparada, para las masas condenadas a vivir en la miseria. El nombre de Chucho el Roto se volvió legendario y todavía hoy se le recuerda en varias obras literarias, en el cine y en el teatro, como es el caso que nos ocupa en este momento.


La esencia

En “tiempo de ladrones” Carballido pinta una esencia que es una realidad social en el que impera el clasismo y las masas son obligadas a vivir bajo ciertas leyes escritas para que una minoría rapaz domine a los débiles, normas que a los pobres los hacen ser más pobres, más débiles y desesperanzados; pinta pues una realidad objetiva, históricamente determinada y universalmente conocida, la de la explotación del hombre por el hombre, pero le agrega de su cosecha, de su subjetividad hecha arte, creando esta gran obra de teatro que atrapa, divierte y ofrece buen entretenimiento a un lector exigente de la cosa buena.


El contenido

En la obra de Carballido, Chucho el Roto, está consciente de la esencia de las relaciones sociales y le explica al Peludo, uno de sus compinches, en qué consiste esa esencia, le hace  saber que quien genera la riqueza social material son los trabajadores y que los patrones, como dueños de los medios de producción, se quedan con la plusvalía, es decir, con aquella parte del trabajo generado por los trabajadores y no pagados a estos sino apropiado por los patrones, puestas las leyes a su contentillo. De tal suerte que eso le explica pero de una forma más amena, más sencilla, más simple sobre cómo vive el Peludo y su patrón; logra convencer al Peludo y a otros más como el Rorro, la Changa, al Marciano, formando de esa manera la pandilla que arrebatará —de las formas más inimaginables posibles—riqueza a los ricos, apenas una pizca,  para repartirla entre los pobres.


El estilo

La lectura no es lineal, y eso puede provocar confusión en una primera lectura, pues de un apartado no se sigue el otro de manera cronológica, yo tuve que hacer una segunda lectura para mayor disfrute de la misma. 

Sucede que en el primer acto se narra el final de los días del héroe-bandido en San Juan de Ulúa, muerto a golpes por una turba de soldados y luego tirado al mar para alimento de los tiburones, se continúa con la joven y bella Matilde acosada por lo que cree que son pensamientos pecaminosos propios y naturales de su aún corta edad, le sigue la charla en la que Chuco el Roto convence al Peludo de formar un grupo de ladrones para tratar de cambiar el mundo que es injusto para los pobres y benéfico solo para los ricos, para luego pasar a donde se narran distintos atracos a los ricos y la forma en que se reparten a los pobres. 

La lectura puede causar confusión pero no es de difícil lectura, utiliza un lenguaje, claro, directo, con cierto y agradable erotismo. Una vez que uno le agarra el modo, se puede leer en un dos por tres. 


De donde se cuentan algunas divertidas aventuras

 Sin tratar de ser lineal tampoco, comento brevemente algunos pasajes a como los voy recordando. 

Me gustó el pasaje donde Consuelo —una de las mujeres de Chucho el Roto, con quien había contraído nupcias—, acompañada de la señora Durón, zarpan el barco “la Esperanza” hacia Cuba para reunirse con una Mulata —que le hace al oficio de la brujería— con el fin de poder contactar a los espíritus del más allá y, estando en ello, se les aparece el espíritu del Rorro, que les narra la forma en que fue muerto en los fuertes de San Juan De Ulúa y cuenta la misma suerte que siguió su jefe Chucho el Roto, para desconsuelo de Consuelo.

O aquella otra aventura donde se burlan de la policía para escapar, aprovechando que Chucho el Roto supuestamente iba a arreglar algunas sillas de la comisaría que estaban en mal estado y terminan la jornada encerrando, a partir de triquiñuelas, a los policías y ellos aprovechan para escapar de su cautiverio, en una de las tantas veces que logró escaparse Chucho el Roto y los suyos.

O aquella otra aventura donde se da la traición del Marciano y como delator señala el cerro donde están las joyas que Chucho el Roto ha robado y que, planeando la policía una emboscada, terminan siendo emboscados por la pandilla de Chucho el Roto. 


Estas y demás aventuras les esperan si se animan a leer y a disfrutar tiempo de Ladrones de Emilio Carballido. 


viernes, julio 07, 2023

La polarización económica, el statu quo y la polarización política

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/04/29/broncas-zurdas-la-polarizacion-economica-el-statu-quo-y-la-polarizacion-politica/

Comentarios de la novela “Las Muertas” de Jorge Ibargüengoitia

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/03/31/broncas-zurdas-comentarios-de-la-novela-las-muertas-de-jorge-ibarguengoitia/

Las recurrentes crisis del capital

 https://periodicorevueltas.com.mx/2023/03/24/broncas-zurdas-las-recurrentes-crisis-del-capital/

sábado, diciembre 10, 2022

Impresión del libro Tiene la noche un árbol escrito por Guadalupe Dueñas


Veinticinco cuentos ordenados en 124 páginas en los que Guadalupe Dueñas desparramó su creatividad literaria; 124 páginas que se antoja del doble o triple dada la complejidad de su escritura que provoca la necesidad de leerlo muy lentamente, repetidamente, hasta encontrar la ilación de la narración; me fue indispensable además tener un diccionario a la mano, pues constantemente me topé con una amalgama de palabras que desconocía pero que daban sentido a la historia contada. La paciencia que tuve me dejó mucha satisfacción a la vez que aprendizaje de algunas palabras para mí nuevas como mostrenca, demudar, garambullos, zahúrda, apipizca, émbolo, romanza, mazurca, cabujón, catafalco, marisabidilla, calcañar, epiceno, congrio, galerna, áspides, por mencionar algunas de las muchas que se encuentran a lo largo del libro. También te encuentras frases increíbles como murmullos negros, cementerio de alas oscuras, desahuciado cemento, el rostro del tiempo, claraboya insaciable, el corazón cabalgaba empavorecido, hemorragias de odio, metía el cansancio en sus articulaciones, ráfaga de hongos marchitos, cascadas ciegas, el cabello del viento por decir otro tanto.

En general, quedé impactado por su lectura y más después de haber intercambiado impresiones en el círculo rojo de lectura. Gracias al círculo de lectura me animé a realizar una segunda lectura con mayor interés y mejor satisfacción. Cada cuento es una joya literaria. 

Rescato lo cómico que me resultaron los cuentos: prueba de inteligencia, el correo, al revés, zapatos para toda la vida, los piojos, conversación de navidad, digo yo como vaca, canina fábula, topos uranus, una carta para Absalón; lo alegre que me parecieron los cuentos de la araña, y se abrirá el libro de la vida; no faltan cuentos tétricos como tiene la noche un árbol, al roce de la sombra, guía en la muerte, las ratas, Judit, caso clínico; también se encuentran cuentos tristes como la historia de mariquita, el sapo, el cuento del moribundo, la hora desteñida, mi chimpancé, la timidez de Armando.

Así sean cuentos cortos de tan solo dos páginas, o más largos, su lectura requiere serenidad y paciencia para captar la historia, pero termina uno admirando la magia de la escritura de esta peculiar escritora.

Mientras que algunos cuentos son tremendamente realistas como la tía Carlota, el sapo, el correo entre otros, también los hay de ciencia ficción como mi chimpancé y sobre todo, guía de muerte. Los que mezclan la fantasía con la realidad  abundan; un caso peculiar es la historia de Mariquita que aún en estos momentos me parece paradigmática, cuando comienza la lectura uno se imagina el insecto también llamado Catarina que había sido adoptada por la familia; en el transcurso de la lectura se pierde o se extraña o se aclara que Mariquita fue la mayor de las hermanas, nacida prematuramente, tan débil que la llevó a morir en poco tiempo y, al no aceptar su muerte, el padre llevó a esconderla en un frasco de chiles lleno de líquido con su química exclusiva y, de esa manera Mariquita estuvo presente en sus frenéticas mudanzas durante veinte años, hasta que al fin las hermanas decidieron sepultarla en el jardín de una de las casas en la que fueron inquilinos; si bien aquí radica la fantasía, la historia del cuento pinta la realidad de unos padres que no aceptan la muerte de su hija y cuyas decisiones al respecto impacta la vida entera de todos los demás integrantes de la familia.

Comentarios del libro "Muerte en el Bosque" de Amparo Dávila

La lectura de los diferentes cuentos del libro MUERTE EN EL BOSQUE escrito por Amparo Dávila es amena y desafiante al mismo tiempo, fácil de leer, pero es difícil interpretar los acontecimientos a cabalidad; y eso sucede en cada cuento, en cada historia, que refleja la complicada faceta de los personajes y los envuelve a veces con ficción, a veces con fantasía, a veces introduce algo tétrico, macabro o simplemente narra los acontecimientos de una manera no secuencial. Como sea, la autora sabe utilizar subterfugios para invitar al lector a seguir leyendo y le otorga, además, la oportunidad de hacer mil conjeturas en relación a los personajes, al contexto, al desarrollo o desenlace de sus singulares cuentos.

Los cuentos de Amparo Dávila en el libro referido son, a mi parecer, tremendamente realistas, ya sea que narre el sufrimiento de un hombre ¿por amor?, (Fragmento de un Diario); o los problemas en el matrimonio desgastados en el tiempo por el hartazgo de lo cotidiano, que convierten el amor en odio, indiferencia, desprecio, en apenas tres años de estas viviendo juntos (El Huésped); o los problemas de un trabajador que necesita un aumento del salario al mismo tiempo que se enfrenta al tema del matrimonio que lo tenía cansado y agobiado y termina por huir de todo (Un Boleto para Cualquier Parte); o por el contrario, aquel hombre fascinado y entusiasmado por una mujer que no le corresponde, o el de una mujer que cansada o fastidiada por el acoso de su pretendiente, decide darle un cruel escarmiento (La Quinta de las Celosías); o el de una mujer con fuertes remordimientos injustificados sobre su relación con el placer y la pasión (La Celda); y así sucesivamente, así sigue la narrativa de todos y cada uno de los cuentos.

Cada cuento refleja los infiernos por la que tienen que transitar sus personajes, y cada infierno refleja una problemática que es real e individual, problemática que está ahí, que enfrenta a los personajes consigo mismos y con el contexto en el que viven. Amparo Dávila da cuenta de esa realidad y la forma en que los personajes enfrentan o huyen o intentan huir de esa realidad que los subyuga o esclaviza.

En muchos aspectos, el contexto en el que narra Amparo Dávila sus cuentos, es el mismo que en el que hoy vivimos; los laberintos en el que se ven envueltos sus personajes, en muchos casos, son los mismos laberintos en el que hoy muchos individuos se ven envueltos también. El laberinto es tanto más intrincado cuanto más inconsciente se encuentre el individuo de su propia realidad, entonces no queda mas que dar patadas de ahogado o salir del paso, buscando salidas y sin embargo hundiéndose más sobre sus propias decisiones.

Esta e infinitas interpretaciones más tiene este pequeño libro de Amparo Dávila, pequeño, pero de profundo contenido y su fácil lectura permite una fértil discusión que se antoja interminable a sus lectores. La lectura es recomendable y los comentarios sobre la interpretación de los lectores se antojan necesarios. Finalmente, terminaré ampliando mi percepción sobre el primer cuento del libro.

Fragmento de un Diario es el primer cuento del libro que retrata a un hombre en su dolor que, con una actitud masoquista, más que luchar para alejarse de ese dolor, muestra el afán de aprenderlo y dominarlo como se domina un oficio o disciplina pero, de pronto, al estilo de Amparo Dávila, algo sucede, algo lo impresiona y lo aleja del dolor al que pensó empezaba a dominar con maestría, la impresión que recibe es de una chica, que a veces se dirige a él con delicadeza ante su dolor, una chica a la que trata de esquivar, de evitar tan siquiera voltear a mirarla, aun a pesar de reconocer que la amaba. Una chica en la que imagina una dicotomía, la felicidad ante su sola presencia o el dolor de saberla perdida y termina el relato de esta manera: “Si mañana leyera en los periódicos: «Bella joven muere al caer accidentalmente de una alta escalera…»”, tan solo pensar en esa posibilidad se duele y se maravilla al mismo tiempo, pues ese posible suceso le permitiría perfeccionar su arte del dolor. La forma como Dávila termina su cuento deja un sabor a suspenso y con muchas interpretaciones e interrogaciones del lector que queda pasmado ante lo simple de la escritura y lo complejo del contexto, de la historia del sujeto y de la podría imaginarse ser continuidad de los sucesos.

Comentario sobre "el libro vacío" de Josefina Vicens

A mi parecer las dos obras de Josefina Vicens, el libro vacío y los años falsos, tratan el tema de la soledad y el problema existencial de una parte de la clase media, el problema del ser, ¿quién soy yo?, ¿a qué he venido a este mundo?, ¿qué le da razón a mi existencia? Este tema existencialista no es nuevo, se encuentran en algunos cuentos de Guadalupe Dueñas y de Amparo Dávila, así como también en algunas novelas de Albert Camus entre otros muchos. Lo que es nuevo es el estilo de Vicens al tratar estos temas; sus dos obras son fáciles de leer y muestra talento en su escritura.

Considero que la genialidad de su primera obra, el libro vacío, es que, a través de una individualidad, —la vida de José García y su deseo y su incapacidad de escribir como un gran artista—, se puede explicar la universalidad de un conjunto de la población que ha alcanzado un nivel de vida lo suficientemente cómoda en términos materiales, pero vacía en términos espirituales debido a la enajenación y cosificación en la que se haya envuelta.

Una parte de la clase media es defensora del estatus quo, conforme con el nivel material alcanzado, no ve y no pide nada más que lo que ha logrado o alcanzado; pero otra parte de esa clase media, inconforme con su estado de estar en el mundo, al no sentirse reconocido sino objetivado, cual un tornillo de una inmensa maquinaria, toma consciencia de su soledad, pese a estar rodeado de personas queridas alrededor suyo, y esa soledad se traduce en un problema existencial que lleva a la reflexión, a la inconformidad, a la depresión, a la inseguridad de sí mismo, a la desesperación por darle un sentido a su vida, muchas veces sin éxito alguno. En este segundo grupo se encuentra José García.

Esta obra de Vicens evidencia la vida de un hombre común que lleva una vida común con una familia y un trabajo común, no bien remunerado, pero lo suficiente para no tener que preocuparse de sus necesidades más elementales; un hombre que tuvo que sacrificar sus sueños infantiles por ese trabajo de oficinista que le toca desarrollar monótonamente. José García, el personaje principal de la obra, se hace de dos libretas, una para escribir sus deshilvanadas ideas y otra con la intención de depurar esas ideas y escribir algo notable. Periódicamente llega del trabajo con el ánimo de escribir algo digno, pasan horas y solo se encuentra con ideas vacías y huecas de contenido, que sin embargo escribe. Toma nota en la primera libreta, que su vida transcurre sin que suceda algo digno de ser contado, de relevancia para los demás, por lo que llega a considerarse como un hombre mediano, mediocre, sin talento para escribir, pese a la necesidad de hacerlo; pero pasan los años y esa segunda libreta se encuentra vacía, pues no encuentra en la primera libreta sino pura paja, nada digno de ser rescatado.

La novela en sí es el diario de José García, lo que escribe en esa primera libreta, ideas que dan muestra del poco talento del personaje, pero en el desarrollo muestra su enajenación materializada en su relación con esposa, hijos, amigos del trabajo; con todos ellos entabla una relación utilitarista, como buen clasemediero. Encuentra una amante con la que, pese a su remordimiento pequeñoburgués, establece una relación que pone en peligro la estabilidad de sus finanzas. La historia termina como comenzó, sentado frente a su libreta y su eterno conflicto escribir/no escribir. En general buena y recomendable obra de Josefina Vicens.

Breve comentario sobre el libro "los de abajo" de Mariano Azuela

"Los de abajo" es una novela escrita por Mariano Azuela cuya trama se desenvuelve en pleno desarrollo de la Revolución Mexicana, no narra a profundidad las grandes batallas como la de Celaya o la toma de Zacatecas, ni los grandes personajes como Pancho Villa, Pánfilo Natera y otros grandes personajes; su riqueza consiste en narrar los pormenores de un pequeño grupo de rebeldes campesinos al mando de Demetrio Macías, quienes participaron en esos y otros grandes acontecimientos de la revolución.

La narrativa de Mariano Azuela permite conocer el alma del pueblo que se levantó en armas ante una situación generalizada de penurias e injusticias; lo interesante de la narrativa es que no idealiza a la población pobre que se vio forzada a levantarse en armas (los de abajo), los retrata tal y como son, a la pobreza económica le suma la pobreza de ideales de justicia y dignidad. Ellos fueron forzados por las circunstancias a levantarse en armas y buscar entre los suyos a un líder al que le tenían lealtad por su valentía y su coraje, que los dirigía por la serranía del bajío. Los campesinos no solo tenían en su contra un sistema económico aplastante, sino al mismo ejército federal, quienes se robaban la comida de los pueblos, violaban a sus mujeres, quemaban sus casas y toda una serie de hechos deleznables que éstos realizaban sobre el pueblo raso (los de abajo).

Demetrio Macías y Luis Cervantes son los protagonistas principales de la trama; Demetrio, como ya se mencionó anteriormente, es líder de un grupo de campesinos rebeldes sin causa aparente, no tiene ningún tipo de estudios, pero tiene una personalidad fuerte, no tiene ambiciones de poder y riqueza sino de trabajar su tierra para sobrevivir. Luis Cervantes por su parte, deserta del ejército federal para ponerse a las órdenes del bando contrario, de los revolucionarios, tiene ideales de justicia y, con más estudios que Demetrio, convence a éste de la importancia de la revolución y lo convence también de ponerse a las órdenes del Ejército Constitucionalista. La lealtad mostrada por Luis Cervantes termina por convencer a Demetrio Macías de aceptarlo en sus filas. Es de esta manera que Demetrio Macías y Luis Cervantes harán buena mancuerna para el posterior acontecimiento de los hechos que llevan a este pequeño grupo a unirse al Ejército Constitucionalista, pero, como dijimos anteriormente, no se trata de narrar las grandes batallas en las que participaron grandes individualidades, sino de la noción del porqué de la lucha y de la rebeldía de los de abajo.

El hombre es producto de las circunstancias, bajo los idealizados héroes de la revolución que son los de abajo sin lugar a dudas, la novela desnuda al pueblo raso, al pueblo pobre, que son personas reales, de carne y hueso, que si bien hicieron una revolución con impactos de largo aliento, lo hicieron más con pasiones que con razones, más con realidades concretas que con ideales abstractos, que se aventaron a la bola y muchos en la bola quedaron, que hicieron tanto actos heroicos en la batalla campal como no heroicos entre sus propios compañeros. Digamos que la novela les quita el velo de la heroicidad y los plasma en toda su pasión, en su mirada inmediata, en sus problemas concretos, en su realidad circundante. Buena, pero muy buena novela.


Comentario sobre el libro "Pueblo en vilo" de Luis González González

El libro “Pueblo en vilo” es un lujo de obra literaria, fue publicado por primera vez en 1968; narra la historia de San José de Gracia, Michoacán, un pueblo a 2000 metros sobre el nivel del mar, un pueblo de charros, cuya actividad principal se ha centrado en la ganadería, la producción de leche y de quesos; la pobreza de la tierra da poco para la actividad agrícola más allá de lo mínimo indispensable. El autor Luis González, tuvo la gracia de nacer ahí y, con el arraigo y el amor natural a su tierra natal (solo se conoce bien, lo que se ama), nos relata los acontecimientos que han marcado ese pequeño espacio, cuestionando de esa manera a aquellos que piensan que la microhistoria es insignificante y absolutamente indigna de atención, señalando, además, con absoluta razón, que “la vida de las comunidades pequeñas… aporta experiencias humanas ejemplares para cualquier hombre” (González dixit).

La historia de los josefinos la relaciona con la historia de los grandes acontecimientos nacionales, ejercicio por demás interesante y deslumbrante, pues marca lo que parecen ser destinos e intereses distintos en un primer momento, sobre todo durante el transcurso del siglo XIX, pues mientras que la guerra de reforma, la república restaurada y el inicio del porfiriato eran acontecimientos que cimbraban la vida de la república, estos grandes acontecimientos pasaron prácticamente desapercibidos por estos habitantes, quienes estaban más interesados en los  acontecimientos naturales o religiosos, pues estaban seguros que de éstos dependían años buenos o malos en cuanto a la producción de sus alimentos. Se puede decir que ninguno de los denominados grandes acontecimientos nacionales hizo mella en la forma en que ellos establecían sus relaciones sociales de producción. Será con el sinuoso siglo XX (con el desarrollo del capitalismo, sus inventos y sus abyecciones) que los grandes acontecimientos terminarán por repercutir en esta pequeña población del noroeste de Michoacán.

El libro muestra, con gran amor y melancolía, por una parte, lo que el viento se llevó, en términos del estilo de vida de los josefinos en lo económico, en lo social, en lo espiritual, en lo político y en su relación con lo exterior, por otra parte, señala lo que perdura y lo que está por venir en términos de oportunidades, pero sobre todo de desafíos. Su estudio abarca una centuria, desde 1861 hasta 1967, periodo durante el cual el pueblo tuvo que luchar por sobrevivir a varios vaivenes del destino, —vaivenes que están, por demás, a la vuelta de la esquina para cada individuo, grupo o pueblo—. San José de Gracia se consolidó como pueblo en 1888, fue creciendo lentamente hasta el final del porfiriato, pero durante la revolución fue barrido, otro tanto sucedió durante la guerra cristera y, como saliendo de entre sus cenizas, volvió a renacer para aprender de lo vivido y retomar su vida con mayor ahínco y bravura. Para cuando concluye la obra, el autor ve a San José de Gracia como un pueblo en vilo, con un destino incierto, inestable y frágil. Sin embargo, poco tiempo después de que Luis González terminara su libro, se decretó el nacimiento del municipio Marcos Castellanos con Cabecera en San José de Gracia. Hoy por hoy se podría decir que San José de Gracia es una ciudad en ciernes “sin los humos, los olores desagradables, las miradas torvas, los asaltos y la inhumanidad de las urbes con exceso de hombres” (González dixit).

El libro está desarrollado, además del prólogo, en tercias; a manera de introducción, tres entradas, el desarrollo o cuerpo de la obra está dividida en tres partes y, a manera de conclusión, tres salidas. Respecto a la primera parte de la obra rescato en términos generales el estilo de vida de los habitantes de esta región en el siglo XIX. Sus actividades habituales de relación comunal eran variadas: gastronómicas, deportivas, amorosas, musicales, ígneas, literarias, de conversación, dramáticas. Los habitantes en general, eran gente pobre, pero no fue y nunca ha sido una zona de mucha miseria como tantas otras en México, pues aquí no se cayó en el latifundio ni en el peonaje; es un pueblo con fervor religioso y desconfiados de la política; su ideal de hombre es sencillo, hombres cabales, valientes, decididos, con honor y astucia. Son fuertemente conservadores, “en el hombre no se veían mal los vicios del cuerpo: la embriaguez, la cópula extramarital, el dormitar en la sombra de un árbol y el tabaco, el ideal de hombre era poseer tierra, mujer, ganado y oro” (González dixit), lo que constantemente provocaba feroces duelos entre ellos. Como buenos conservadores, se sabían muchos pasajes bíblicos y las oraciones seculares que la iglesia les inculcaba, pero el ser buenos cristianos tenía poca importancia, pues a menudo los instintos mataban a los buenos mandamientos divinos.

Como sociedad conservadora, se valían del refrán que dice, más vale viejo conocido que nuevo por conocer, por lo que eran tardos en resolver e iba lento el interés por conocer lo distante, sin embargo, lentamente llegaba hasta su lugar la aspirina, la máquina de coser, el correo, el periódico, y otras novedades del mundo exterior. Se mostraban maravillados por el progreso de los cambios tecnológicos y poco a poco se enteraban de las virtudes del teléfono, el automóvil, el cine, los tranvías eléctricos, la fotografía, el fonógrafo, la lámpara incandescente y otros artefactos que causaban entre admiración, asombro y miedo.

Termino con un comentario del mismo Luis González para que se animen a leer esta joya de la literatura: “Todos los pueblos que no se miran de cerca con amor y calma son un pueblo cualquiera, pero al acercarles el ojo, como es el caso presente, cargado de simpatía, se descubre en cada pueblo su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares y hasta se olvida lo que tienen de común con otros pueblos”.


Una pequeña y sugerente reflexión sobre el libro "por una cabeza" de Alejandro Badillo

Una de las preocupaciones más acuciantes del país es la inseguridad pública, la violencia ha quitado la vida a miles de personas desde hace ya un buen tiempo, el homicidio es uno de los delitos más atroces que existen pues implica privar de la vida a las personas, la vida que es un derecho humano y de los más sagrados, además. El incremento en la cantidad de homicidios no pasa desapercibido en la población y eso implica zozobra, angustia, desesperación y un sentimiento de impotencia. Pues bien, estas características son las que pintan de cuerpo entero el actuar del maestro rural cuando presencia la ejecución de una persona, conocida, además. Esa cantidad de sentimientos provocan inseguridades y yerros a la hora de querer actuar ante tales circunstancias. -Yo ni de loco lo tocaba-comenta uno, -yo me largaba de ahí y ya, asunto resuelto-, secunda otro; pues bien, eso hizo exactamente su amigo Colmenares y no por eso salvó la vida, fue ejecutado metros o quizá uno o dos kilómetros más adelante, es decir, ni para donde hacerse, malo lo que hizo el maestro, malo lo que hizo Colmenares, pareciera igualmente mala cualquier otra decisión como posibilidad. Lo cierto es que esos muchos – yo no lo tocaba- no son todos, alguien habría actuado como lo hizo el maestro, y habría cometido yerro tras yerro como lo hizo el maestro. Y es que no es que tengamos la mejor visibilidad y objetividad cuando vivimos apanicados, nos enclaustramos y enclaustramos a nuestros hijos o a nuestros seres queridos ante la angustia y el miedo de que en la calle les pase algo. Así como el maestro, nosotros que percibimos la violencia y vivimos con ella, podríamos estar errando también y como el, no nos daremos cuanta hasta que la decisión tomada sea acto consumado y las consecuencias se muestren a simple vista.

Desde mi visión todo eso retrata la novela de Alejandro Badillo, desde su particular punto de observación y eso es lo valioso, que pinta de cuerpo entero, en unos cuantos personajes, la vivencia diaria de una sociedad hastiada y con miedo, sabiendo que la policía no te defiende, no defiende al ciudadano común, sino que se colude con los grupos delictivos, tanto de la delincuencia así llamada organizada como de la delincuencia  de cuello blanco, por lo que se yergue sobre nosotros no un monstruo de dos cabezas sino una hidra con múltiples cabezas que pareciera que no queda más que correr hacia donde sea, hacia el desierto, hacia la nada, por eso nos quedamos así en el qué hago, qué hubieras hecho tú, qué sigue, para dónde nos movemos. Esa novela se debió haber escrito hace unos diez años y aquí seguimos todavía, sin encontrar claramente un rumbo fijo, estamos mirando el horizonte, vemos un país convertido en un cementerio, sin atinarle a saber dónde está la puerta de la salvación.

PD Yo hubiera hecho lo que muchos y lo que hizo Colmenares, huir de ahí a toda prisa, aunque no hubiera historia que contar o, aunque no viviera para contarla como sucedió con el buen Colmenares, sin embargo, hay gente que simplemente actúa de la manera más inesperada los sucesos de la vida.

 

Comentario sobre el libro: Breve historia de la guerra con los Estados Unidos de José C. Valadés

El libro de José Cayetano Valadés que comentamos en el círculo rojo de lectura, narra la historia de la guerra entre México y USA de 1846 a 1848, donde México pierde definitivamente más de la mitad de su territorio. La guerra se desarrolla en un periodo donde los Estados Unidos —con 22 millones de habitantes aproximadamente—, se han consolidado como una nación con un proyecto burgués imperialista en expansión —con un discurso de libertad pero con un sistema esclavista bien arraigado— y México es una nación con un amplio territorio y unos siete millones de habitantes, en su mayoría población rural, campesina e indígena que vienen de ser colonizados por el dominio español y que, después del triunfo de la guerra de independencia, su condición económica de opresión y esclavitud no ha sido diferente.

La élite económica y política, que es una minoría, criolla y mestiza, está enfrascada en una lucha intestina y anárquica, acerca del tipo de sistema político a definir y a construir, así, en un primer momento se enfrascan en una guerra interna entre aquellos que sueñan con construir un sistema monárquico frente aquellos que quieren una república. Caído el imperio iturbidista, en un segundo momento, la lucha se enfrasca entre crear una república centralista o una federalista, y los marcos ideológicos dominantes se da entre los conservadores y los liberales. Este periodo anárquico, —en los cuales ningún proyecto reivindica las necesidades económicas, políticas y sociales de la población—, hará vulnerable al país de invasiones de potencias extranjeras que expanden sus dominios territoriales más de allá de ultramar.

Ninguno de los flancos ideológicos cuenta con apoyo popular porque la población en su mayoría no es libre, la independencia no les concedió la libertad y esa falta de popularidad de la que adolecen tanto conservadores como liberales, propiciará una serie de gobiernos muy vulnerables. Desde 1829 hasta 1851, solo José Joaquín Herrera terminó el periodo presidencial para el que fue elegido, de 1848-1851.
El libro de Valadés se escribió en 1947, un siglo después de tal lamentable y desastrosa guerra. Para 1947, México ya había consolidado un estado burgués y se difundía, a través de la educación, valores como el nacionalismo, el patriotismo, la soberanía y los libros de historia nos enseñaban sobre los héroes patrios y demás.

Como buenos patriotas que somos y con una identidad de lo mexicano ya bien arraigada, nos duele esa guerra injusta y sus funestas consecuencias; ver cercenado el territorio nacional es algo que duele al orgullo nacional y al amor propio, por eso, cuando uno termina de leer el libro de Valadés, se queda con uno cierta sensación de enojo e impotencia ante el tremendo enemigo imperial que tenemos como vecino.

Pero el libro de Valadés, en su intención de justificar en esa guerra el papel de la élite dominante, que entre y unos y otros se arrebataban el poder político, achaca la derrota a condiciones económicas materiales como la pobreza de la hacienda pública y la falta de un ejército profesional, reivindica por demás, o trata de reivindicar a personajes como Santa Ana como un gran patriota, un hombre cabal que se enfrentó con los gringos con valor y gallardía y señala que su funesta figura para la posteridad se debió a propaganda gringa.

Santa Ana, sin lugar a dudas fue un personaje importante y central desde el periodo de Iturbide en la década de los veinte, hasta la década de los cincuenta, fue un personaje que lo mismo le daba ser iturbidista que después abogar por una república federalista y después pasarse al bando de los que luchaban por una república centralista; por un momento estaba al lado de los liberales por otro estaba más cerca de los conservadores. Ese pragmatismo y su reconocido papel en la vida nacional le permitió acceder al poder once veces, eso no era nada nuevo, quizá sí el número de veces, pero el fenómeno no era nada nuevo, Valentín Gómez Farías, político liberal fue presidente cinco veces, Anastasio Bustamante, político conservador, tres veces fue presidente y así, hay otros tantos ejemplos que se pueden mencionar.

Santa Ana fue lo que fue, no fue un héroe, ni un gran patriota, ni un gran nacionalista, fue bisagra entre dos bandos en pugna y tolerado por los dos bandos y México no era México, era un estado en busca de su identidad, un pueblo en definición, en el marco de la lucha de clases.
El libro de Valadez hay que leerlo porque permite recordar esa guerra que de una a otra manera ha contribuido a definir lo que hoy somos como nación.

Reseña tergiverzada de la Fenomenología del Espíritu de Hegel

Por Juan Carlos Domínguez Vergara

Capítulos I al IV: Consciencia y Autoconsciencia

Buen libro ese de la Fenomenología del Espíritu de Hegel, muy recomendable a ustedes su lectura que, al tener nociones del método dialéctico, puede ser más accesible su lectura, pues el libro maneja la dialéctica de cabo a rabo. Como sabemos, Hegel es idealista y es una de las fuentes del marxismo leninismo. El libro narra la experiencia de la Consciencia en la búsqueda de la base de su conocimiento, parte de la Consciencia Individual y muestra sus múltiples transformaciones que, a través de la experiencia desarrolla, pasando de la Consciencia a la Autoconsciencia, Razón, Espíritu Universal y Espíritu Absoluto. 

La Consciencia (o sea, el individuo) nace y se encuentra en un mundo extraño e incomprensible, ajeno a ella. En lo inmediato abre los ojos y solo ve objetos o cosas, esto, ello y aquello y aquellos otros, múltiples estos. No tiene conocimiento de nada, ni de sí misma, pero está en el mundo y debe recorrer un largo viaje para hacer del mundo su mundo, apropiárselo, ser UNO el mundo y ella, y para ello cuenta con una larga vida que, si no es truncada, podrá ganar en comprensión y entendimiento de este mundo en el que ha nacido, conocerá su ser en sí, su ser para sí, su ser para otros y convendrá de que es parte del Espíritu Universal, la Consciencia del mundo. Al final del recorrido, se desarrollará la transformación del Espíritu Universal en Espíritu Absoluto, es decir, al final del recorrido, el mundo debe dejar de ser ajeno a ese Espíritu Absoluto, debe sentirlo como su hogar, como su lugar, como su hábitat natural. ¿Podrá la Consciencia lograr encontrar la base de su conocimiento, para reencontrarse y reconciliarse con el mundo o se perderá en el camino y vivirá una vida errante, totalmente perdida, totalmente cosificada y cosificante (que trata todo tipo de seres indistintamente, como cosas) o totalmente retrotraída en una crisis mundial perenne? 

En la inmediatez, al nacer, la Consciencia ve éstos, objetos que cambian con el cambiar del espacio y el tiempo, del aquí y del ahora. Los objetos le son extraños y no logra captar su concepto. La Consciencia se ve obligada a distinguir unos objetos de otros por lo que da cuenta de que cada objeto cuenta con infinitas propiedades (redondo, salado, pequeño, rosado, etc.). Logrado esto, ahora la Conciencia va más allá y busca relaciones de unos objetos con otros, pero siempre objetos, distintos y de algún modo relacionados. La Consciencia va más allá aún, ahora se da cuenta que ella es un objeto más de entre muchos que hay en el mundo, y fija su atención hacia sí misma y se da cuenta que no es un objeto más sino sobre todo es un sujeto, sujeto que tiene capacidad de conocer el mundo en el que habita y conocerse así mismo. La Conciencia se transforma en Autoconsciencia, y como tal desea devorar el mundo que le es extraño. 

La Consciencia autoconsciente desea deseos, entre esos deseos, desea ser reconocida por otras autoconsciencias. Entre dos Autoconsciencias que necesitan ser reconocidas se establece una relación de lucha a muerte que finalmente termina en una relación de dominación amo-esclavo, en la que la vencedora ocupará la posición de amo y puede decidir sobre la Autoconsciencia vencida que jugará el papel de esclavo. Pero la Autoconsciencia vencedora no está satisfecha pues no es reconocida sino apenas por un esclavo lo que implica desdicha para ella. La Autoconsciencia vencedora, en su desdicha, vive del oprobio y de la holgazanería, yace muerta de aburrimiento, pues todo le es dado por el esclavo. El esclavo, haciendo para el amo, transformando el mundo con su trabajo, crea la cultura y de esa manera se transforma; por lo que el amo termina siendo esclavo y el esclavo, amo. 

En un proceso incesante de la Consciencia (Autoconsciencia) al intentar superar esa relación de dominación, busca desesperadamente salidas a su estar en el mundo, busca su libertad; tres salidas encuentra para ello: el estoicismo, el escepticismo y la Consciencia Infeliz. 

 Con el estoicismo, la Consciencia busca su libertad en el pensamiento puro, en el retrotraimiento o ensimismamiento, lejos del trono y de las cadenas y del mundo material, lejos del verdadero contenido de la vida, el estoicismo escapa entonces a la libertad, pero una libertad meramente abstracta, no a la libertad viviente misma. Otra salida falsa que encuentra es el escepticismo, y consiste en tener aquella actitud que niega todo lo que culturalmente está como dado, que lleva lo contrario a todo, si uno dice A, entonces la Consciencia responde que B, si se indica la igualdad, entonces la Consciencia opta por la desigualdad y si se dice desigualdad entonces opta por la igualdad en una actitud de disputa entre testarudos.

La tercera figura, superado el estoicismo y el escepticismo, es la Consciencia Infeliz, es la Consciencia Espiritual que consiste en ser dos Conciencias en una, o la Consciencia se transforma en una Consciencia doble, una fija, inmutable e infinita (Dios) y otra cambiante, mutable y finita (el hombre), la primera esencial y la segunda inesencial, la infelicidad deviene porque estas dos Consciencias en una están en clara contradicción, no se corresponde una con la otra y el aniquilamiento de una consiste en el autoliquidamiento de la otra y de la Consciencia misma. Esta contradicción se supera con el surgimiento del mediador (el sacerdote) que hace corresponder una con la otra a través de la renuncia de la Conciencia inesencial a sus decisiones y su compromiso a aceptar las decisiones de la Conciencia esencial.

Capítulo V: la Consciencia en su figura de Razón

—Consciencia, Consciencia, Consciencia, ¡ay Conciencia!, cuál es la base de tu conocimiento, qué dice tu experiencia—. Una vez superada esa doblez de la Conciencia Infeliz, la Consciencia concluye que ella es toda realidad, que el mundo es su mundo, que le pertenece. Esta es ahora su cosmovisión, totalmente idealista, pues idealiza la unidad del sujeto con el objeto, —conociendo el mundo se conoce a sí misma, pues el mundo dejaría de ser extraño a ella; no es extraño a uno lo que se conoce bien, al contrario, uno se siente bien y se siente libre en lo que domina y conoce bien—  pero se enfrenta con un problema, hasta ahora esa aseveración de que ella es toda realidad es una conclusión vacía, sin contenido, debe demostrar que en efecto es así, para ello debe superar la forma en que hasta el momento ha analizado el mundo, que había sido a través de la sensibilidad, de la percepción y el entendimiento, debe pasar a pensamientos más complejos; debe evolucionar a la Razón. A través de la Razón, deberá hacer corresponder lo abstracto con lo concreto, el concepto con el objeto, lo universal con lo particular, lo externo con lo interno, lo infinito con lo finito, la teoría con la práctica y así finalmente unificar el sujeto con el objeto como lo mandata el idealismo en el que ha decidido pernoctar; y todo ello lo deberá hacer con ayuda de la dialéctica que es negación y negación de la negación, es pues, movimiento.

Dado que la Consciencia ha evolucionado a Razón, la Consciencia se ha transformado en Razón Observante, analiza teóricamente toda la realidad, tanto el mundo de los objetos como así misma, desarrolla saberes, clasifica la naturaleza, pasa de lo particular a lo general en un ejercicio de esmeradas abstracciones, anda en busca de leyes naturales (donde tiene la certeza de que universal se corresponde con lo particular), no siempre las encuentra. Como Razón Observante también se analiza así misma, su corporeidad, su aspecto físico tanto interno como externo, sus huesos, todo ella; quiere encontrar la fuente de sus pensamientos, busca en los órganos del cuerpo, en la forma del cráneo y nada encuentra de forma clara.

De ser Razón Observante pasa a Razón Actuante, de la teoría pasa a la práctica y analiza la relación del hacer de su ser en tres momentos, la relación de su ser con el placer, con su corazón y con la virtud. En el primer momento, la Consciencia, transformada en Razón, pero cansada de teorizar, busca la felicidad, pero de manera inmediata, en el placer desenfrenado, totalmente pueril y frívolo, busca saciar su apetito voraz que se le presenta de manera natural, desprecia el entendimiento y los saberes, se precipita hacia la vida; más que construir la felicidad, se apresura a tomarla como si fuera un fruto maduro; este tipo de consciencia es pura individualidad, sin relación con lo universal o con una universalidad vacía, su conducta se resume en la satisfacción de sus deseos primarios.

En el segundo momento, la Consciencia (Razón) presenta su hacer o su actuar o su práctica en lo que creé ser ley de su corazón, es la Consciencia para la cual su individualidad es lo universal, su visión del mundo es la visión del mundo, lo que ella piensa en lo individual es lo que, piensa, se necesita en lo universal. La Consciencia observa un mundo ajeno, violento, hostil, injusto, arbitrario y odia ese estado de cosas y busca remediarlo pero, queriendo construir un mundo de paz con su ley del corazón, el resultado es la guerra de todos contra todos; las palpitaciones de su corazón por el bien de la humanidad la hacen tomar decisiones firmes pero, en vez de traer paz y felicidad, obtiene lo contrario, infausto mundo, pues la Consciencia (Razón) que establece su ley del corazón encuentra resistencia por parte de las demás Consciencias que tienen su propia ley del corazón. Cada Consciencia queriendo imponer su ley del corazón implica que no hay tal ley del corazón porque el carácter de ley implica universalidad, mientras que el carácter de su corazón implica individualidad, lo individual se contradice con lo universal, no se corresponden, no se logran corresponder.

En el tercer momento de practicidad, la felicidad se pretende alcanzar a través de la virtud, la Consciencia se presenta como Consciencia Virtuosa que debe renunciar y/o sacrificar su individualidad para alcanzar la universalidad pura, el objetivo es alcanzar lo verdadero y el bien; se convierte en un predicador del bien y de la verdad, de la buena Consciencia, la que sabe distinguir el bien del mal; desarrolla preceptos que si se siguieran por las otras Consciencias, tendríamos un mundo mil veces mejor. Dice el dicho ¡haz el bien, sin mirar a quién!, ¡amor con amor se paga!, ¡haz el amor, no la guerra!, ¡obra de tal modo que desees que tu acción, se convierta en ley universal! Para la Consciencia de la virtud lo esencial es lo universal (la ley) y lo individual es lo inesencial aunque, contradictoriamente, en el curso del mundo se suceda que lo esencial es lo individual y lo universal lo inesencial, por lo que las frases virtuosas no dejan de ser más que meras frases, construcciones sobre el bien y lo verdadero que están lejos de ser práctica común; el curso del mundo vence a la virtud, pero no vence algo real sino solo frases pomposas sobre el bien y la verdad, frases que son edificantes pero que no edifican nada. Del dicho al hecho hay un gran trecho.

A través de estos tres momentos del hacer del ser, vemos que la Consciencia (Razón), no ha tenido éxito, lo individual y lo universal continúan separados (la Consciencia y los otros); la Consciencia, al fin Razón, utiliza otra estrategia, abandona el deber ser y analiza el ser para sí, analiza a la Consciencia Individual actuante en el mundo real. Esta Consciencia Individual transforma la naturaleza, realiza obras, hace cosas, concluye que la Consciencia es lo que hace, compara sus obras con las obras de otras Consciencias, ninguna de ellas es mala, pues contiene algo en la cual la Consciencia se exterioriza. Pero la cosa hecha por la Consciencia Individual es contingente, efímera, que se niega a sí misma para dar paso a otras cosas, pero queda algo de esencial en todas ellas que es esencia universal, obra de todas y cada una de las Consciencias, esa cosa es la substancia ética. A esta substancia ética corresponde una Consciencia Ética, el Espíritu de un pueblo; la razón va en camino a transformarse y evolucionar a su siguiente estadio de desarrollo debido a su experiencia: el Espíritu.

Antes de la evolución de la Consciencia al siguiente estadio de desarrollo, la Consciencia Individual, que se considera parte del todo, cree saber lo que es justo y sano y se transforma en Razón Legisladora, se siente con poder de generar leyes de carácter universal pero fracasa en su intento y prefiere ser solo una Razón Examinadora de Leyes basado en el criterio de no contradicción para que sea universal, pero estas leyes no tienen contenido aún, por lo que se trata de una universalidad formal y fracasa en lo inmediato para darle contenido. Deberá seguir buscando la base de su conocimiento y evolucionando en un mundo cambiante.

Capítulo VI:  El Espíritu, la vida de todo un pueblo

Esta es la continuación de la historia de un personaje único en su género, llamado Consciencia, que está buscando la base de su conocimiento para superar su situación actual al sentirse extrañada del mundo en el que vive y sin embargo obligada y/o educada a alinearse a él. Esta es una historia ficticia, idealista cien por ciento, cualquier parecido con la realidad es meramente coincidencia.

Hasta aquí hemos seguido a la Consciencia hasta la figura de Razón ¿cómo se encuentra ella, la Consciencia?, ¿está desesperada por no encontrar la base de su conocimiento o tiene un halo de esperanza y está motivada, dado que se da cuenta de sus cambios cualitativos, de ser y al mismo tiempo no ser la misma que empezó este recorrido?, no lo sabemos, pero lo que es real es que sigue ganando en experiencia, ha pasado de la Certeza Sensible, a la Percepción, al Entendimiento, a la Autoconsciencia, a la Razón y finalmente ha llegado a la figura del Espíritu, que es la vida y la obra histórica de todo un pueblo y no ya solo de un individuo. En cada una de las pasadas figuras la Consciencia se encontraba con el movimiento dialéctico de la realidad y avanzaba en el conocer del mundo que es su mundo. Con la llegada hasta el Espíritu, la Consciencia tiene la certeza de su carácter social. La Consciencia abandona la estrategia de comprender el mundo desde su individualidad y hace un reconocimiento de las otras Autoconsciencias; la Consciencia Individual no es solo una Consciencia en sí y para sí, sino sobre todo es una Consciencia para otros.

La Consciencia en tanto que Razón, evoluciona a Espíritu. Desde el punto de vista metafísico eso significa que el Espíritu es Consciencia General, obra universal, individuo que es un mundo, sustancia real que es un pueblo, es el reconocimiento de sí mismo y del otro, del otro y de sí mismo. Pero el Espíritu, como otras figuras de la Consciencia no está exenta de contradicciones y será su conocimiento del desarrollo histórico lo que le permitirá elevar a verdad la certeza de que es toda realidad, es decir, la certeza de que el Espíritu no solo es la vida de todo un pueblo sino la Consciencia de ese pueblo de sí mismo y de su devenir; un pueblo que es en sí y para sí, que es objeto y sujeto y que se corresponde lo individual con lo universal, cuando se alcance el saber absoluto y su plena libertad.

El Espíritu es Consciencia General, pero en los inmediato, en los comienzos de la historia, el conocimiento de sí mismo se reduce a ser una mera sustancia, un algo allá afuera, algo que es en sí pero no algo para sí, un objeto, pero no un sujeto; la Consciencia tiene que transitar aún hasta el Espíritu Absoluto, cuando la Consciencia sea en sí y para sí y para otros.

En un primer momento, el Espíritu es pura esencia, puro ser en sí, puro objeto, y no hay un reconocimiento de sí mismo como sujeto; el Espíritu está en su forma natural, diríamos que tribal, libre como el viento, aunque no está consciente de esa libertad; en ese estado tribal la voluntad de un individuo se corresponde con la voluntad general, el individuo no está enajenado y las leyes de su pueblo (que se reducen a usos y costumbres) se corresponden con la voluntad individual. La virtud de un individuo consiste en vivir de acuerdo con los hábitos y las costumbres de su pueblo, de esa manera se apropian y viven de la naturaleza. Este estado natural del Espíritu es su inmediatez, es la bella Vida Ética de la Consciencia, no hay contradicción y sí armonía e identidad. En ese estado natural del Espíritu hay leyes, la ley humana y la ley divina, son leyes espirituales que no se contradicen, sino que se identifican y se complementan en buena armonía en la comunidad y familia. La ley humana (identificada con lo masculino) se corresponde con el espíritu de la comunidad, en ella, el individuo se corresponde con la ley y la ley con el individuo o, en otras palabras, lo individual corresponde con lo universal y viceversa; la ley humana es ley espiritual conocida, es la ley que es lo universal y es la ley que contempla la voluntad general. La ley divina (identificada con lo femenino) también se corresponde con el Espíritu del pueblo, pero al contrario de la ley humana, es ley espiritual no conocida, ley de abajo, subterránea, la del espíritu de los dioses del hogar, de la familia. Esta relación armónica de la bella vida ética se romperá necesariamente, pues no basta con ser libre, hay que saber que se es libre.

Con el devenir y con el acto, esta bella Vida Ética desaparecerá, cuando la ley divina choque con la ley humana. Cuando en la práctica se tenga que decidir, la Consciencia elegirá obedecer una ley u otra, dando fin a la Vida Ética y dando paso a la vez a la culpa y al delito, pues al obedecer a una ley se infringe la otra, conllevando con ello a un destino manifiesto que es un pantragismo inevitable.

En efecto, lo que deviene de la bella Vida Ética será todo lo contrario, un mundo extraño para la Consciencia, en ese mundo ella se siente enajenada y alienada; en dicho medio, el Derecho jurídico son leyes humanas que son universales pero ya no espirituales sino meramente formales, pues la ley humana ya no coincide con la voluntad individual, es decir, el individuo ya no ve expresada su voluntad en las leyes y éstas, ya no representa la voluntad general; por tanto, las normas legales son normas impuestas, y tienen un contenido vacío para la Consciencia Individual. Con el surgimiento del Derecho jurídico, la posesión de la naturaleza pasa a la propiedad de la misma, surge la propiedad privada, y la realidad de la Consciencia Individual se reduce a lo mío, en términos de la cantidad y calidad; la Consciencia Individual vale en tanto que posea poder y riqueza y si no, no vale nada, es un nadie. El Estado ya no es común acorde con los usos, costumbres y hábitos, sino que se impone sobre él, un individuo solitario o un estamento que se enfrenta a todos los demás, que se sabe con poder y ejerce una violencia destructora sobre los otros. El Estado es un estado corrupto, que abona a sus propios intereses o de estamento y no al interés general; es un Estado que ejerce una dominación absoluta sobre un mundo al que destruye.

Este mundo extraño que deviene es el mundo efectivamente real, es el mundo de la formación por medio de la cultura, que educa a individuos para que solo velen por su interés individual y no por el bien general, en un mundo donde una actitud noble termina siendo vil y la vil, noble; un mundo inverso al mundo ético, miserable y además polarizado. La consciencia extrañada de sí es una Consciencia Desgarrada, su educación es una educación alienada a este mundo y la Consciencia Individual está perdida entre los valores sobre lo que es el bien y el mal, entre lo que es la nobleza y la vileza y se pierde en una visión utilitarista del mundo.

Este mundo de la formación por medio de la cultura es el mundo del más acá, el mundo realmente efectivo, donde el individuo se encuentra totalmente enajenado, alienado, no representado, vilipendiado, sobajado, empobrecido, cosificado. En un intento de escapar de esta realidad efectiva, el Espíritu busca salida a su deplorable situación en el mundo del más allá, en el mundo irreal de la Consciencia pura o del pensamiento puro, en el mundo de la creencia de la fe, en donde clama por la libertad que en la realidad efectiva le es negada; pero en ese mundo del más allá, el del pensamiento puro, el mundo de la creencia de la fe se enfrenta con el mundo de la intelección (los sabiondos de la época), que deviene en una lucha entre ambas, acusándose mutuamente de ser de lo peor en una guerra sin cuartel; esta es la lucha de la Ilustración contra la Religión, del saber utilitarista contra la supersticiosa creencia de la fe, o lo que es más claro, el fundamentalismo ilustrado utilitarista contra el fundamentalismo de la creencia de la fe. En esta revolución, la Ilustración tratará de imponer una libertad absoluta con la estrategia del terror; hay una clara intensión por parte del mundo intelectivo de aniquilar al mundo de la creencia de la fe. La superación de esta lucha del más allá, la de la Ilustración contra la creencia de la fe se logrará cuando la Consciencia que es Espíritu deje de analizar a esa realidad que es formación por medio de la cultura, que es la sustancia, o que es objeto y pasará a analizarse a sí misma, como sujeto, ante su certeza de que ella es toda la realidad.

Dada mi existencia y la de los demás y el reconocimiento de mis derechos y el derecho de los demás, ¿qué debo hacer y qué no debo hacer que pueda influir en la sociedad?, ¿es mi acto un acto egoísta o un acto noble en beneficio de los demás? La Consciencia que es Espíritu tiene ahora en la mira a sí mismo o, en otras palabras, pasa de analizar los acontecimientos de la formación por medio de la cultura (sucesos políticos, económicos y sociales en el mundo) y se concentra en ella misma, y obviamente en ella misma encuentra contradicciones. Lo que encuentra de manera inmediata en ella misma son dos Consciencias en una, la Consciencia Natural y la Consciencia Moral, la primera como sensibilidad y la segunda como razón. La Consciencia Moral es producto de la razón dentro del pensamiento puro y además tiene como característica la necesidad de llevar a la práctica sus deberes, es decir, tiene que actuar conforme al deber; la Consciencia Moral es una Consciencia con principios, valores, ideales, convicciones, que se exige así misma para encontrar la armonía entre el deber y su forma de actuar. Esta necesidad de poner en práctica sus principios (el deber en el mundo de la abstracción), choca muy a menudo con la Consciencia Natural cuyo rasgo es que ésta es una Consciencia Sensible, que actúa no conforme al deber sino conforme al querer, motivada por impulsos y pasiones de lo más variados y no necesariamente relacionados con el deber.

De esta manera, la Consciencia Moral que surge en el pensamiento puro, es contraria a la Consciencia Natural, sus motivaciones son diferentes, la primera es en cuanto al deber, la segunda es en cuento al querer. La superación de esta contradicción será la Consciencia Moral Efectiva, la realmente existente, la que surge en el hacer u obrar de la Consciencia, en el actuar. Esta Consciencia Moral Efectiva busca hacer que el querer esté acorde al deber, que la Consciencia Natural se someta a la Consciencia Moral, que el deber se conozca y se quiera, que se quiera el deber, después de todo, nada bueno se puede hacer si no hay pasión. Pues bien, se trata de hacer a la sensibilidad acorde con la moralidad, pero en el acto, en el obrar real, en los hechos, es muy fácil que la Consciencia Moral se transforme en su contrario, en Consciencia Inmoral, que los impulsos humanos le ganen y la Consciencia que se dice moral sea en los hechos inmoral y se convierta entonces en una Consciencia Hipócrita e incluso en una Consciencia Envidiosa; dime qué haces y te diré quién eres, lo que haces me distrae de lo que dices.

Pues bien, la Consciencia Moral, dado que termina siendo inmoral, debe ser superada, y lo es cuando en lugar de poner deberes abstractos perfectos ante Consciencias Individuales imperfectas, solo veamos a los hombres (hombres y mujeres) actuar en la historia. Al ver la historia de los pueblos, nos encontramos con dos tipos de Consciencias (finalmente, un mundo dialéctico), una Consciencia Actuante que es una consciencia individual, con convicciones, que no se alinea al sistema sino que es una Consciencia Libre y esa libertad la obtiene del saber y del deber que tiene de sí misma (la certeza de sí misma), dispuesta a cambiar al mundo para crear leyes que le sirvan a los hombres y no hombres que le sirvan a las leyes; la Consciencia Actuante es una consciencia que abre el pico para comprometerse, aunque después salga con una batea de babas o, en terminología de Hegel, se convierte en una Consciencia Pecadora. Frente a esta Consciencia Actuante se encuentra una Consciencia Juzgadora, que no actúa, sino que solo juzga o su actuar se reduce a criticar a la Consciencia que actúa, aprobándolo o rechazándolo. Esta Consciencia Juzgadora es un alma bella, es una Consciencia meramente contemplativa; ese es su mero mole, la contemplación, que no actúa para no regarla y de esa manera no perder su pureza, solo se limita a observar y criticar a la Consciencia Actuante, darle línea, dirigirlo por el correcto proceder. Pues bien, hasta aquí ya es un buen choro, y el Espíritu está cerca de transformarse en Espíritu Absoluto.

Capítulo VII y VIII. La Consciencia conquista el saber absoluto, la ciencia

La Consciencia: El fin de una historia y el comienzo de otra y así, ad infinitum

En el libro “la ideología alemana” Marx y Engels señalan que “no ha habido tesis filosófica sobre la que más haya pesado la gratitud de gobiernos miopes y la cólera de los liberales” como la tesis hegeliana que reza: todo lo real es racional y todo lo racional es real; ese es el panlogismo, es decir, aunque no lo conozcamos aún, todo tiene una razón de ser, todos los fenómenos tienen necesariamente una explicación científica, por muy metafísicos que parezcan o sean. Con esta idea de totalidad, con la consciencia de que lo verdadero es el todo, concluirá el libro de la Fenomenología del Espíritu. El libro culminará también con el logro de la Consciencia de encontrar la base de su conocimiento: el saber absoluto, que es ciencia, que es la aprensión del objeto por el sujeto, es decir, el concepto. El concepto es lo que es en sí y para sí determinado, es consciencia y autoconsciencia, es lo que es libre.

Como vimos en el capítulo seis, la Consciencia, en su figura de Espíritu, analiza la historia, desde sus comienzos en el Espíritu Ético o mundo ético, hasta la formación por medio de la cultura. Al analizar la historia, primero se analiza a sí mismo, pero como objeto. Después pasa a analizarse así mismo, pero como sujeto o como Autoespíritu y en este aspecto, analiza la naturaleza humana en tanto que sensibilidad y moralidad. 

Comienza a analizar dicha relación de los deberes y deseos a través de la existencia de dos Consciencias contrapuestas, la Consciencia Moral y la Consciencia Natural, producto de la razón y de la sensibilidad respectivamente. La Consciencia trata de encontrar imperativos categóricos que lleven al Espíritu hacia el bien, pero las contradicciones reales muestran su fracaso, pues el deber de la Consciencia Moral es un deber abstracto y ahistórico, que no se compagina con las pasiones concretas e históricas de la Consciencia Natural; esta cosmovisión del Espíritu como sí mismo debe ser superada, a la Consciencia Moral deviene la Certeza Moral. Ésta última consiste en que, en lugar de compaginar deberes abstractos, ahistóricos y extraños a la Consciencia Individual, debe analizar el comportamiento de los individuos en el devenir, en su práctica concreta, ante sociedades y contextos concretos; no hay un deber puro, el deber es histórico y depende del grado de conocimiento y experiencia alcanzado por la Consciencia; el saber es deber y debe ser querer, el saber implica compromisos y convicciones, nada más claro que tener en cuenta que el saber compromete necesariamente; a estas alturas la Consciencia ya no es novata ni tiene una visión infantil del mundo, ha madurado y esa madurez le permite tener la certeza moral de sí mismo, de su deber y compromiso en el entorno social. Pero, aunque la Consciencia ha avanzado y madurado mucho, sigue siendo víctima de la realidad dialéctica de la que forma parte.

Ante este nuevo escenario de la Certeza Moral, se presentan dos Consciencias, la Consciencia Actuante y la Consciencia Juzgante; la primera individual y la segunda universal; la primera una Consciencia Buena y la segunda un Alma Bella; la primera una Consciencia activa y revolucionaria que busca cambiar al mundo y la segunda una Consciencia pasiva y solo contemplativa que busca no perder su pureza. La Consciencia Juzgante en su juicio es implacable y, mostrando un corazón de piedra, evidencia a la Consciencia Actuante de la impureza de su actuar, cobijada de buenos propósitos o con el manto de moralidad, evidencia que sus propósitos no son nobles sino mezquinos, que no busca hacer del mundo un mundo más justo, sino que busca reflectores y protagonismo para alcanzar fama y gloria como sus únicos intereses individuales. La Consciencia Actuante, desnudada en su proceder, acepta la arbitrariedad de muchas de sus decisiones y en un acto de autocrítica, pasa de considerarse una Consciencia Buena a ser una Consciencia Mala, y al hacerlo deja de actuar y se convierte en una Consciencia Juzgadora. La Consciencia Juzgadora, sin embargo, al evitar actuar y quedar en la mera contemplación por miedo de perder su pureza, se convierte en aquello que juzga y pasa de ser un alma bella a ser un alma vil e hipócrita; en conclusión, ambas consciencias pasan a ser Consciencias Pecadoras, pues ocultan el verdadero móvil de sus decisiones. La contradicción entre la Consciencia Actuante y la Consciencia Juzgadora se superará con el perdón de los pecados y el amor como elemento de redención, dando lugar al advenimiento del Espíritu Absoluto, la última figura de la Consciencia.

A través del arte de amar, la Consciencia sabe que su actuar es tanto deber como querer, tanto moralidad como sensibilidad. La Consciencia Juzgadora en su juicio era unilateral cuando debería ser totalidad; la Consciencia es sensibilidad y moralidad, es pasión y es razón, solo una Consciencia consciente sabe esto, con la madurez alcanzada actúa y juzga su actuar y la de los demás; el reconocimiento de ese actuar por los otros hace que su actividad sea reconocida o reprobada por los demás y por lo tanto con base en ello, su acción será o no será universal. La acción es individual y el reconocimiento o no reconocimiento de la acción por los otros hará a la acción universal o no universal, pero pasa por el reconocimiento y la crítica de los demás. Pero el que su actuar tenga que pasar forzosamente por la crítica social, no quita un ápice su responsabilidad individual basado en su certeza moral que implica lo que debe y no debe de hacer, el o los compromisos que decide asumir, implica tener consciencia del papel del individuo en la historia.

Como decíamos, con el amor y el perdón de los pecados deviene el Espíritu Absoluto, pero éste también tiene un desarrollo; en lo inmediato, este espíritu absoluto solo existe como intuición y se presenta por medio de la representación pura, la religión. La religión no es producto de la ignorancia, es producto de la búsqueda del conocimiento, que la han tenido los pueblos desde tiempos inmemoriales y que ha sido utilizada en distintas épocas para justificar la imposición y las masacres de unos grupos frente a otros.

Como se dijo anteriormente, el Espíritu Absoluto se presenta inmediatamente como pura representación, aunque la forma de esta representación es histórica, desde el politeísmo de los pueblos ancestrales hasta el monoteísmo de la época moderna, desde la representación del Espíritu Absoluto en fenómenos naturales, pasando por el arte religioso representada en figuras humanas, cantos e himnos, hasta en la religión revelada cuando dios se hace hombre o el hombre se hace divino: la vida, obra y muerte de Jesús. La religión es un saber intuido del Espíritu Absoluto de sí mismo, y cada época histórica tiene una representación genuina de esta intuición del Espíritu Absoluto, pero en la religión el Espíritu Absoluto aún no ha alcanzado el saber absoluto, el Espíritu Absoluto tiene consciencia de la Consciencia, pero no de la Autoconsciencia y ésta se logrará con el saber absoluto que es la ciencia.

Superado el espíritu absoluto como intuido y representado, el saber absoluto resultante permite a la Consciencia voltear hacia atrás; desde su nacimiento, recuerda y repasa cada momento que ha experimentado la Consciencia desde entonces, mostrando todos los cambios que ha habido en ella y sus relativas verdades. El saber absoluto implica que el ser es su devenir, que todo está en absoluta transformación y que somos no solo nuestro presente, sino nuestro pasado, cada individuo y cada pueblo se conocerá así mismo si conoce su historia, su devenir, y que cada momento que se ha vivido nos pertenece y nos explica lo que somos y lo que podemos llegar a ser. El saber absoluto es el reconocimiento de que el saber es relativo, de que lo único absoluto es que todo es relativo y que somos una serie de circunstancias y somos las decisiones correctas e incorrectas que tomamos y hemos tomado en el pasado.

El saber absoluto es la aparición de la ciencia para la Consciencia, aunque no es una exposición de lo que dicha ciencia es, sino simplemente su estar ahí. Llegada la Consciencia o el Espíritu Absoluto a la ciencia, faltaría la exposición de la misma, misma que Hegel desarrollará en su siguiente obra, La Ciencia de la Lógica; en ella Hegel desarrollará el método dialéctico en dos grandes divisiones, el espíritu objetivo y el espíritu subjetivo y en tres grandes partes, en primer lugar comienza  con lo más simple que es el ser puro, que es lo mismo que la nada, la nada pura, dos contrarios que son una y la misma cosa; en segundo lugar estudia a la esencia que es producto del devenir, que es a la vez, la superación del ser y de la nada; una esencia que tiene como contrapartida la apariencia y finalmente, en tercer lugar, se analiza el concepto o la ciencia conceptual como una superación del ser y de la esencia.

Y así, podemos decir que al final no hay final realmente, sino puro devenir. Como filosofía idealista esto se puede traducir en que lo finito no se contrapone a lo infinito (el hombre no se contrapone a Dios) ya que, de acuerdo con el logos, lo finito pertenece a lo infinito o, en palabras metafísicas, Dios o el Espíritu no es una sustancia o éter allá afuera, Dios son los pueblos y su devenir, Dios no es algo terminado, Dios se está haciendo.

Después de todo, de acuerdo con Hegel, la filosofía es su tiempo expresado en pensamientos.

Disculpen sus menesteres por estas interrupciones, pero ya saben cómo es esto, son muchos diablos y poca el agua bendita (popular dixit).